sábado, 2 de mayo de 2015

Ocho millones y medio de razones para formar gobierno

Parece previsible que a lo largo de la primera quincena de mayo podrá producirse la investidura de la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y que, afortunadamente, ello derivará en la formación del nuevo gobierno andaluz. Las circunstancias para que estos hechos se produzcan son que alguna que otra fuerza minoritaria baraja abstenerse en la segunda votación, que tan sólo exige mayoría simple para llevar a efecto la investidura.
Los partidos, con representación en la cámara andaluza, que propiciarán estas circunstancias han puesto sobre la mesa condiciones que van desde que los expresidentes Chaves y Griñán renuncien a sus respectivos escaños hasta la ruptura de relaciones con las entidades financieras que ejecutan desahucios. Aunque igual podían haber pedido que las sesiones del parlamento se celebren sólo los días impares del mes o la construcción de una línea AVE para conectar San Sebastián de los Ballesteros en Córdoba con Alfarnatejo en Málaga, tan necesaria.
La verdad es que todo esto suena un poco a broma de no ser porque lo que de verdad produce es tristeza. Andalucía necesita sin demora un gobierno que gestione y desarrolle políticas progresistas frente a la descerebrada austeridad del gobierno de España. No es que la administración se haya parado pero, tras unas elecciones, lo deseable es que las instituciones acusen el impulso de un nuevo gobierno.
A los dirigentes de los partidos políticos de nuevo cuño se les llena la boca de lo sagrada que es la soberanía popular pero olvidan, cuando plantean sus condiciones, que hace tan sólo unas semanas, la sagrada soberanía popular amortizó la responsabilidad política de Chaves y Griñán, las relaciones de la Junta con esas entidades financieras, y cuantas otras reivindicaciones programáticas deberán postergar al sueño de la legislatura, hasta que vuelvan a desempolvarse para configurar los programas electorales de la ilusión y de la gente. Y es que el PSOE hace programas electorales para que a los que viven en Marte les dé depresión (nótese el tono cínico, por favor). Y esto desde la seguridad de que el momento de la política con mayúsculas llegará, la política de la negociación y el acuerdo para sacar adelante leyes para la convivencia, para el progreso y para la justicia social. Pero en sede parlamentaria, no en mesa camilla.
Vayan por delante varias consideraciones personales. Que tengo la convicción de que ni Chaves ni Griñán tienen responsabilidad penal en el caso de los ERE, aunque la tienen política porque nombraron al que nombró al tipo que se metió por la nariz unos pocos de cientos de miles de euros que deberían haber ido a parar a familias necesitadas o que ya cansa ver a los consejeros delegados de las entidades financieras diciendo que empiezan a ver el final del túnel y que las cuentas de beneficios empiezan a reflejar el aumento del consumo de las familias, como si alguna vez hubiesen tenido pérdidas.

Los ciudadanos no están cansados de la política en general, de lo que están cansados es de que la política se preocupe más por sí misma que por los problemas de la gente. Y en eso andamos metidos, en negociar las condiciones para propiciar un gobierno que no puede retrasarse un solo día en tomar decisiones y gestionar una comunidad con ocho millones y medio de habitantes y muchas necesidades. 

martes, 24 de febrero de 2015

Rajoy al final del túnel

Además de la crisis, Rajoy ha dado por finalizada la legislatura y ha inaugurado la temporada alta de propaganda en el PP. El debate del Estado de la Nación ha servido, sobre todo, para que las agencias de publicidad se froten las manos. A partir de su finalización, con la respuesta del presidente a las réplicas de la oposición, el gobierno ha iniciado el largo camino propagandístico hasta llegar a las próximas elecciones generales.
Para ser justos, técnicamente, no se puede decir que haya dado por finalizada la legislatura. Lo que ha dicho es que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer. Que ya vivimos en el País de las Maravillas y que atamos a los perros con longaniza. Sin tener muy claro por el agujero de la imaginación por el que se ha dejado caer o a qué conejo perseguía en su sueño de la razón.
En la España real hay más paro que cuando llegó al gobierno en 2011, la renta per cápita de los españoles es más baja, hay más familias en situación de pobreza y la deuda de nuestro país es más alta en 2015. Ese es el legado. Su proyecto emblemático. El país que deja para retirarse a un consejo de administración, a dar conferencias en universidades norteamericanas o a seguir persiguiendo conejos imaginarios. A saber.
También ha hecho anuncios. El de la redacción de la Ley de Segunda Oportunidad, que ni evita la pobreza ni elimina las deudas de las familias porque, en todo caso, mantiene la obligación de los españoles y españolas a devolver hasta la última peseta que deban a las entidades financieras. Otro: que los primeros 500 Euros de renta no cotizarán a la Seguridad Social, lo que supondrá la merma del gasto en el capítulo asistencial, justo cuando los ciudadanos más necesitan las políticas sociales.
La desfachatez del personaje le ha llevado, en un momento dado, a afirmar que está inaugurando una fase expansiva de nuestra economía. Debería explicárselo a quienes han visto reducidas las becas para estudios universitarios, a los jóvenes que han salido del país para conseguir un empleo que no guarda relación con su nivel de formación, a las familias a las que los bancos les han embargado sus viviendas, a los que duermen en el portal de esos mismos bancos  junto a los cajeros automáticos o a los parados de mas de 45 años que albergan la posibilidad y la pesadilla de no volver a trabajar. Hay más, pero lo obviaremos para no aburrir al personal ni cansar al muchacho teniendo que dar más explicaciones de la cuenta.
Intento buscar algún mérito y encuentro eminentemente dos, su afán por reinsertar delincuentes mediante el envío de mensajes telefónicos personales de apoyo y fortaleza y la lucha contra la corrupción mediante la destrucción de material informático.
Y a partir de ahora el dinero de nuestros impuestos empezará a fluir hacia los medios de comunicación, principalmente hacia los afines. Anuncios en radio, prensa escrita y televisión sobre las consecuencias de los excesos de velocidad, las de hablar por el móvil mientras conducimos o las del consumo de alcohol al volante; sobre  la lotería de navidad; sobre lo bien que atendemos a los turistas; sobre el Tesoro Público y sobre que Hacienda somos todos. Veremos anuncios hasta para sensibilizarnos de la necesidad de incluir a la luciérnaga de pelo duro en el catálogo de especies en vías de extinción.
Y a cambio, extensos publirreportajes sobre logros y legados, interminables entrevistas y perfiles personales de los miembros del gobierno, la crónica de otra ruta senderista por su Galicia natal en pantaloncito corto y en noviembre, o sus aledaños, a votar. Porque ha acabado la crisis y ha comenzado la propaganda. O eso ha dicho Rajoy.

Solo espero que cuando deje de caer por el túnel no se atiborre de galletas con el Sombrerero Loco. Menudo añito nos espera. Vale.

martes, 10 de febrero de 2015

El tabaco contra la bronquitis

Admitamos como han dicho Ferrándiz y Urquizu (El Pais 13 de enero) que la causa del ascenso de Podemos, y en menor medida de Ciudatans, es el rechazo de la ciudadanía al bipartidismo como principal responsable de la corrupción y de la pésima gestión de la crisis. También debe quedar sentado, según el mismo artículo, que ideológicamente, Podemos, se sitúa en el 3'8 de la escala izquierda-derecha y es percibido por sus propios votantes en el 2'9 (siendo el 0 la izquierda radical y el 10 la derecha radical). Así como que sus mensajes recurrentes están caracterizados por las profecías del fin de la casta y de las puertas giratorias, la implantación de limitaciones de mandatos, la adopción de medidas de mayor transparencia por parte de las instituciones y de los servidores públicos, el fin de los viajes en clase VIP, y toda la retahila con la que nos teleadoctrinan desde los púlpitos que el propio gobierno del PP y Arriola, el estratega de cabecera, les ha propiciado.
            La gestión de la crisis por parte de los dos partidos mayoritarios que han intentado combatirla desde el gobierno ha sido un tanto discrepante y de resultados irregulares. El último gobierno de Zapatero apostó por el aumento del gasto público mediante diversos programas de inversiones, sobre todo municipales, que garantizaran tanto el empleo de los trabajadores provenientes del sector de la construcción como la continuidad de las empresas de dicho sector. Por contra Rajoy, previa acusación a su antecesor de despilfarrador, puso en marcha unas férreas políticas de contención del gasto y se dispuso a utilizar los fondos públicos para salvar a las entidades financieras, reduciendo dicho gasto y, consecuentemente, la calidad de los derechos sociales y de los servicios públicos.
            Si partimos de la percepción que los electores tienen de Podemos, debe intuirse, porque saberlo es imposible, que sus tesis para gestionar la crisis estén más cerca de los planteamientos de los socialistas que de los de la derecha. Sin embargo, lejos de conseguir acabar con el bipartidismo, al posicionarse como partido de izquierdas, lo que consigue es fragmentar el voto de izquierdas arrebatando electorado al PSOE,  fagocitando a Izquierda Unida y consolidando el suelo electoral del PP, a pesar de las barrabasadas que la derecha lleva perpetradas.
            El otro gran argumento contra los partidos mayoritarios es el de la corrupción y las medidas que ambas estructuras han adoptado para combatirla. También en este capítulo el saldo es favorable al PSOE que ha impedido que imputados en procesos judiciales vayan siquiera en sus candidaturas. Por el contrario, en el otro plato de la balanza, el Partido Popular, responde por plasma y a la gallega a las acusaciones de su extesorero y a las evidencias periodísticas y procesales de financiación ilegal.
            El modelo de Podemos es el de una estructura meritocrática en la que a sus bases o a las corrientes críticas les resulta bastante complicado, si no imposible, promocionar hasta alguna candidatura e incluso al vértice de la propia estructura orgánica de la formación, copada por los padres y madres fundadores, personajes curtidos, bendecidos y promocionados por los insufribles y ensordecedores talk shows políticos que nos asolan los fines de semana. Frente a esto, los partidos tradicionales ofrecen las suficientes garantías estatutarias y reglamentarias para que cualquiera de sus miembros pueda ser elector o elegible.
            El discurso de Podemos se balancea de manera inopinada desde la renta mínima universal hasta el no reconocimiento de la deuda. Pero sólo algunos días. Los partidos tradicionales elaboran programas y resoluciones en forma de contrato social con la ciudadanía, sin letra pequeña y sin cambios de condiciones.
            Hay espabilados en los partidos tradicionales, incompetentes o vagos, pero en la misma proporción en la que están presentes en otros ámbitos de la actividad humana. No conozco a ninguno que se haya enriquecido con su actividad. Incluso conozco a alguno que tras su paso por la política ha perdido el empleo del que provenía o ha tenido que cerrar la pequeña empresa familiar. En la política local no hay puertas giratorias. Hay gente decente dispuesta a quitarle horas al sueño y a los suyos para trabajar por los demás.
            Algunos miembros de Podemos, un partido que tan solo cuenta con un puñado de representantes en el Parlamento Europeo, hacen finos análisis políticos por los que cobran honorarios gloriosos a gobiernos donde la gente vive con menos libertades que en España; o son contratados por amiguetes titulares de departamentos universitarios para elaborar informes sin que reúnan conocimientos o méritos para ello; o sus empresas de comunicación disfrutan en plena crisis de contratos millonarios para producir programas que supuestamente se ven al otro lado de nuestras fronteras.
            Además de todo esto están las puertas giratorias de la universidad, un ámbito gremial endogámico hasta límites insospechados, a donde volverán una vez hayan “salvado” a la gente de los problemas que les han contado que tenían.
            El 15M fue la excusa que les valió a estos jugadores de ventaja para conjugar en primera persona del plural el hastío y el sufrimiento ajenos con la esperanza de un futuro de diseño pergueñado en un departamento universitario. Pero no es verdad. Ellos no son los desheredados de la tierra ni quienes soportan el sufrimiento o la presión de las hipotecas. Ellos visitan países del cono sur y universidades europeas y han estudiado con las becas que les ha proporcionado el mismo sistema que ahora critican. Vestirán en Alcampo, pero no saben lo que es pagar a plazos, pedir ropa usada o comer de la generosidad de sus vecinos.

            Con todo, lo peor es la tremenda paradoja de su razón de ser. Imaginemos que el equipo más reputado de la universidad de medicina mas prestigiosa de este país plantea que el consumo de tabaco en la habitación de un enfermo de bronquitis ayuda a eliminar las bacterias y que la mejor forma de combatir el dolor de cabeza es rezar tres avemarías sin respirar. Pues eso, un puñado de profesores de ciencias políticas diciendo que la solución a todos los males que padecemos es la meritocracia populista que propugnan.
            Pena de universidad y de país.

lunes, 29 de septiembre de 2014

La certeza de los modelos económicos en política

Reconozco que hay algunas cosas que me cuesta trabajo entender en Izquierda Unida. Y otras que están tan claras que no necesitan explicación.
Entre las que me cuesta trabajo explicar se encuentra la oposición a las políticas nacionales del PP y el pacto que la coalición de izquierdas mantiene en Extremadura con ese partido; la beligerancia genética e irracional de algunos de sus dirigentes hacia el PSOE y el pacto por el que ambos cogobiernan en Andalucía; o la circunstancia de que Podemos les esté arrebatando a sus electores y el contradictorio proceso abierto dentro de la coalición para la convergencia con Podemos, Ganemos y todas las formaciones políticas que resulten de conjugar la primera persona del plural del presente de indicativo o subjuntivo de cualquier otro verbo de aquí en adelante. Aunque esta aparente contradicción apunta a una posible certeza.
Menos comprensible aun fue la estrategia de la pinza ideada por Arriola y ejecutada por Arenas y Anguita  en su momento y a la que, salvo alguna voz interna que con posterioridad sería invitada a abandonar la formación, la coalición entera se entregó en cuerpo y alma.
Respecto a las certezas, es posible que no sean tales, pero como se suele decir: si es blanco y en botella…  parece leche.
Se ha escrito que el candidato en el que inicialmente se pensó para liderar Podemos fue Alberto Garzón, a la sazón designado, en el seno de Izquierda Unida, responsable para articular el proceso de convergencia con otras fuerzas políticas del ámbito de la iniciativa popular, principalmente Podemos o Ganemos, éstos últimos más vinculados a la coalición. Otro dato: entre los principales defensores de Podemos se cuentan algunos destacados ex dirigentes que pilotaron la transición del PCE a IU. Y un argumento más es la condición del ideólogo de la formación que lidera Iglesias, Juan Carlos Monedero, de ex asesor de Gaspar Llamazares. Dicho de otra forma, si huele a leche, tiene el color de la leche y sabe a leche es que no cabe más explicación que la de que Podemos se trate de una actualización de IU como en su momento IU lo fue del PCE. Eso sí, con las redes sociales como principal herramienta de difusión y el inestimable apoyo de la derecha mediática de este país.
No es necesario decir que para que Podemos triunfe debe “engullir” completamente a IU, circunstancia a la que apuntan las últimas encuestas. El riesgo es que el populismo en este país siempre ha tenido las alas cortas y el ideario de cabecera de Podemos es a las resoluciones de un partido tradicional, incluida IU, lo que el manual de un mondadientes al de la Estación Espacial Internacional. Es posible, por tanto, que esta actualización no dure los casi treinta años de vida que ha tenido la coalición como actualización del PCE. Eso sí, la operación mantiene inalterable el esforzado espíritu de una parte de la izquierda española porque toda la izquierda permanezca lo más atomizada posible. Y, de paso, seguir fortaleciendo a la derecha.
Los modelos económicos aplicados a otras áreas del conocimiento como puede ser la política siempre han dados buenos resultados. Apple revolucionó el mundo de los dispositivos portátiles de música con su iPod. Al rebufo del éxito del dispositivo otras marcas diseñaron reproductores musicales cada vez más pequeños y baratos y con mayor capacidad de almacenamiento, hasta popularizarlos de tal manera que las ventas del iPod se vieron afectadas.  Alguien en la compañía pensó que la mejor forma de no perder cuota de mercado era hacerse la competencia a sí mismos y surgió el iPhone, que además de reproducir música era un teléfono y hasta un mini ordenador personal. En la actualidad, además, la publicidad de la compañía de la manzana nos garantiza que con la adquisición de su último modelo de celular seremos personas más felices, más poderosos y nuestra intimidad estará mejor salvaguardada; que es un problema que no teníamos cuando carecíamos de teléfonos móviles.
De la misma manera, Podemos ha realizado ya dos grandes aportaciones al vasto universo de reivindicaciones políticas que antes no sabíamos que existían pero que sin duda necesitamos resolver urgentemente, a saber: la lucha contra la casta y la eliminación de las puertas giratorias. Digo yo que en lo que respecta a las puertas giratorias querrán más bien modernizarlas y cambiarlas por mecanismos de teletransporte similares a los de la nave Entreprise de Star Trek.  De lo contrario es complicado entender lo de Monedero. De asesor del gobierno venezolano a ideólogo de Podemos, pasando antes por asesor de Gaspar Llamazares. Y puede que, con todo, algunas de las decisiones plasmadas en normas por la “nefanda” casta tampoco hayan sido tan perniciosas, como las de las excedencias funcionariales.

Pues eso.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La voz de Pedro

Fue mi buen amigo y vecino de columna Curro Flores quien me presentó a Pedro Aparicio en el edificio de usos múltiples del puerto de Málaga, una tarde de otoño en la que la intensidad del  aroma del mar debía llegar hasta Despeñaperros. Asistíamos a una conferencia de la franco-andaluza Anne Hidalgo, entonces concejala y ahora alcaldesa del Ayuntamiento de Paris, la antesala de la presidencia de la república francesa. Curro Flores tiene entre sus defectos el haber hecho del cultivo de la amistad casi una religión y entre sus virtudes la de señalar las estupideces con el dedo. Además de hacer la mejor ensalada de canónigos que jamás haya probado. Curro tuvo un paso por el ayuntamiento de Málaga un tanto complicado, le tocó ser concejal de cultura con un alcalde que soñaba con transformar Málaga a través de la Cultura. Y aun así, en términos taurinos, hizo una faena de mucho mérito y aun tuvo recursos para resolver y adornar con mucho arte y oficio algunas faenas ajenas.
De aquel encuentro recuerdo la presentación de Curro “este es Pepe del Arco, de Córdoba”, “de Montilla”, maticé yo. “¿Y que hace en Málaga Pepe del Arco de Montilla?”, espetó Pedro con su aterciopelado vozarrón de barítono; y rápidamente la conversación, o el monólogo de Pedro, corto pero intenso, pasó por la necesaria vuelta que necesitaban las diputaciones y de ahí a la construcción de Europa, su pasión de entonces. Pedro Aparicio envolvía con su voz. Era imposible rechistar, matizar u opinar. En el momento en que Pedro hablaba todo el ruido del entorno desaparecía, solo existía la hipnótica voz de Pedro. Era difícil no enamorarse de la voz de Pedro.
En las tardes en las que Curro me llamaba para dar un paseo y hablar de política tuve oportunidad de comprobar el afecto y la admiración que Curro siente por Pedro. De hecho conocí a Pedro más por las continuas referencias de Curro que por las veces en las que tuve la oportunidad de hablar con él, apenas tres o cuatro ocasiones antes de algún acto en el que coincidimos. Todo esto ocurrió hace trece años.
Pedro Aparicio fue un alcalde visionario que se refería a Málaga, con la expresión que él mismo acuñó, como la Capital del Sur de Europa, que entendió como nadie y antes que ningún otro alcalde que la cultura también puede ser una herramienta para el desarrollo de las ciudades; que soñaba con integrar el puerto en la ciudad y recuperarlo para los malagueños. Málaga dejó de ser la capital de su provincia para convertirse en una ciudad cosmopolita, europea y moderna como el alcalde que la soñaba.
Melómano y lector empedernido, culto, educado y humanista, impulsó el Parque Tecnológico de Málaga y sembró el germen del Museo Picasso. Abominaba del discurso cateto del agravio comparativo de los alcaldes y alcaldesas que lo han sido desde que él saliese por la puerta de la Casona del Parque en mayo del 95. Aparicio era cirujano, pero su mayor logro como doctor y como político fue sentar a Málaga en el diván, psicoanalizarla y recetarle una buena dosis de autoestima.
Pero desde entonces los alcaldes y alcaldesas que después de Pedro lo han sido no han hecho más que intentar devolver sus complejos y sus traumas a Málaga, porque bien mirado cuesta menos esfuerzo intelectual y, de paso, arroja mayores beneficios electorales.
Por los mismos meses en que lo conocí personalmente, otro amigo, José María de Loma, le hacía una entrevista en La Opinión de Málaga en la que hablaba de todas estas cosas. Decía cosas como que una característica de Málaga era estar poco atenta a ella, que el localismo que hace discurso del agravio resultaba odioso o que el futuro de Málaga giraba en torno a la tecnología, la cultura y el turismo.

Esta mañana el vozarrón aterciopelado de Pedro se ha apagado. Que tengas un buen viaje y que los dioses te sean propicios.

jueves, 10 de julio de 2014

Alehop

Primarias en el PSOE
El PSOE celebra el próximo 13 de Julio elecciones a Secretario General entre sus bases. Una medida novedosa y contradictoria en un partido cada vez más de cuadros y menos de bases. Hay algo de vuelta a los orígenes y de esfuerzo por recuperar la credibilidad de la sociedad española, aunque primero y necesariamente de las bases. En toda esta liturgia de buenas intenciones tal vez sobran algunas de las caras que acompañan a los candidatos. Si la regeneración pasa por construir nuevos liderazgos basados en el respaldo social, a ver qué pintan algunos personajes a los que resultaría complicado votar hasta para presidente de comunidad de vecinos. Da igual que llevasen a la famosa merienda el “taper” con la tortilla, que sujetasen a la “botija” o que se incorporasen a los postres. Si de verdad se busca la regeneración, como alguien dijo, no bastará con propiciar agua y abono en abundancia a este centenario árbol sino que habrá que acometer una intensa poda. Y esto porque mientras no se ponga fin al indolente inmovilismo de las agrupaciones municipales, se abran las puertas y las ventanas de las casas del pueblo y las estructuras locales no sean una representación socialmente fiel del cuerpo de votantes, difícilmente, el socialismo podrá convertirse de nuevo en la voz y la fuerza de las clases medias y bajas.

Los errores del PSOE
¿Qué ha hecho mal el PSOE en estos últimos años? Desde el partido se ha apostado por políticas sociales, se ha avanzado en derechos hasta cotas similares a los países más avanzados del norte de Europa. Esas políticas se han aplicado desde los diferentes gobiernos socialistas y se ha peleado en la construcción de una Europa más social, intentando además dotarla de mayor contenido político. No debería haberse producido, por tanto, un balance final tan estrepitosamente negativo como han demostrado las últimas elecciones europeas. Y que nadie se llame a engaño, los resultados han sido en todas los territorios peores a los de 2009. Desde mi humilde opinión en lo que el PSOE sigue sin aprobar es en las estrategias comunicativas, en la elección de “los nuevos sastres del emperador”, utilizando un término acuñado por el profesor Dader. Como prueba de ello quedará en los anales de los despropósitos el titular de la nota de prensa que difundió Ferraz la víspera de las últimas europeas: El PSOE gana la campaña electoral en las redes sociales. No saben ustedes lo tranquilo que me quedé cuando lo leí.

Pedro Sánchez
Cualquiera de los tres candidatos que se presentan reúne capacidad, formación  y experiencia para dirigir el PSOE durante los próximos años. También es cierto que en ninguno de los tres se percibe un liderazgo carismático similar al de Felipe Gonzalez, pero esas cosas también se construyen. En todo caso, de los tres, en Pedro Sánchez sí que se percibe un conocimiento del partido y de nuestro sistema político similar al de los otros dos contendientes, pero además, el sentido común de la naturalidad con que se expresa, sin aspavientos ni sobreactuaciones; el vértigo imprescindible de quien sopesa todas las circunstancias antes de tomar una decisión y la fuerza y la inconsciencia necesarias de quien es capaz de arriesgar su propia seguridad y anteponer a ésta sus principios. No exige esfuerzo sentirse identificado con alguien como él. Decididamente votaré a Pedro Sánchez, a pesar de algunos de esos personajes que ya le acompañan, expertos en prestidigitación política e incombustibles al paso de las legislaturas y a las regeneraciones de cualquier índole: Ahora soy Chaconista, alehop; ahora Rubalcabista, alehop. Y si Sánchez pierde, se hará Madinista, alehop. Como los de la tortilla. Algún día eso también cambiará.







jueves, 9 de enero de 2014

El retorno del tardofranquismo

El Partido Popular ha distribuido entre su tropa un argumentario interno en el que repasan los grandes éxitos del gobierno, tras superar el meridiano de la legislatura.

   La ley del aborto de Gallardón, la reforma laboral, las subidas de la luz, el aumento del paro, la reforma de la administración local, las cargas policiales contra manifestantes, la ley de seguridad, el mutismo de Rajoy, la risita de Montoro, el caso Gurtel, los correos de Blesa, “el relaxing cup”, los papeles de Bárcenas, las becas Erasmus, los viernes de dolores, la misera subida a los pensionistas, las tasas judiciales, las matrículas universitarias, los embargos, los fondos bancarios, las colas en los comedores sociales, los repartos de alimentos, las pensiones en riesgo, las fiestuquis de Mato, la privatización de la sanidad pública, la reforma educativa, la emigración de los jóvenes, los indultos a los amiguetes, los sueldos de Cospedal, la manipulación de los informativos en TVE, la eliminación de las partidas de investigación, la subida de impuestos, la reforma del código penal, el IVA, la religión en los colegios...

    Pienso en la enumeración de los “logros” y no tengo más remedio que interrumpir la relación. El vértigo no me deja continuar. Si este es el balance de tan sólo dos años, en que país estaremos cuando Mariano prepare la maleta para salir de la Moncloa.

   ¿De dónde ha salido la derecha española? ¿En qué universidades han estudiado? ¿De qué pensadores liberales han tomado referencias? Esta derecha que nos ha tocado sufrir sólo aguanta la comparación con las formaciones europeas de extrema derecha. En cualquiera de esos países se han producido avances sociales capitaneados por sus respectivos gobiernos. Y si se han producido avances que no han capitaneado las derechas europeas modernas y liberales, al menos, han mantenido los que han adoptado los gobiernos progresistas que les han precedido. Países que partían por detrás de España en avances sociales ahora nos sacan varios cuerpos de ventaja. Y los que nos aventajaban ahora están a años luz.

   Sus valores están más cercanos a los del Tea Party que a los de Locke y absolutamente alejados de conceptos como el individualismo, el republicanismo o la libertad del ser humano por encima de cualquier otra razón. ¿Cómo es posible que ninguna derecha liberal europea haya tutelado a estos descerebrados?

   En Enero de 2014, España es un país en el que, previsíblemente, una mujer no podrá tomar decisiones que afecten a su propio cuerpo, deberá ser tutelada; la caridad continúa ganando terreno a la justicia social; el nivel intelectual de los miembros del gobierno está por debajo de los jóvenes que tienen que emigrar en busca de futuro; los hijos e hijas de las clases más humildes vuelven a tener dificultades para ir a la universidad; la educación para la ciudadanía ha desaparecido y se sustituye por la religión, otra vez y otra vez más; los ancianos sostienen las economías familiares; la precariedad en el empleo y la necesidad permiten salarios y actitudes empresariales que rayan el esclavismo; se endurece la limitación al derecho a la huelga y a la manifestación, emulando otras épocas más gloriosas del imperio; y el dinero público va aparar a las manos de propagandistas desvergonzados que glosan las excelencias de los Consejos de Ministros.

   Enhorabuena, machotes, vuestro principal logro es haber hecho regresar a este pais al tardofranquismo.