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sábado, 7 de octubre de 2017

La estrategia de la mala educación

Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder,
ni el más ancho pensamiento
Violeta Parra (Volver a los 17)

           
Marco Tulio Cicerón en su Commentariolum Petitionis, o breviario de campaña electoral, y más tarde Maquiavelo en su Príncipe, ya dan algunas pistas de cómo construir el relato, como vestir las decisiones del gobernante para contar con la aprobación de la ciudadanía. Goebbels ya en el siglo pasado llevó aquellos orígenes de la estrategia política a límites tan delirantes como perjudiciales para la salud de la raza humana, adoptando técnicas de manipulación que aún están vigentes en la actualidad. La irrupción de la televisión, con la cultura audiovisual, y de su mano la publicidad nos hizo ver que ya no consumíamos un jarabe negruzco y con gas, aquello era la chispa de la vida, que más que tampones lo que compramos es libertad, que los bancos dan forma a los sueños o que el precio de un coche es la expresión del nivel de éxito que hemos alcanzado en la vida.
Resultaría un poco tedioso explicarlo, pero en resumen fue así como fue evolucionó la comunicación política. Mientras unos estrategas defendían la credibilidad, la ideología, los valores sociales y el bienestar de la ciudadanía; otros hicieron religión de que el fin justifica los medios y echaron mano de las técnicas de manipulación y de cualquier artimaña que la tecnología pusiese a su alcance para influir en los sentimientos de la ciudadanía. Evidentemente, los hechos demuestran que ganaron los segundos. Ya lo dice la canción, “lo que puede el sentimiento no lo puede el saber”.
Por otra parte, si en estos momentos hay un problema en este país es el de la mala educación y tanto los miembros del gobierno de la nación como los del Govern Catalán se superan a diario en demostrarnos cuál de los dos siente menos respeto por una ciudadanía a la que ambos deberían proteger. La falta de respeto al que piensa de manera diferente y la inobservancia de unas mínimas formas de decoro y buen comportamiento nos han traído al laberinto en el que nos encontramos y del que será difícil salir sin desandar lo andado por la acción de unos y la inacción de otros. Alguien ha dicho que la política sirve para resolver los problemas de la sociedad, y sin embargo en estos últimos tiempos parece haberse olvidado esa premisa y la situación sea más bien la contraria.
Se vuelve complicado explicar el incremento del sentimiento independentista catalán (de un 11 a un 48% en los últimos años). Sin embargo no es tan complicado entender que sus consecuencias benefician electoralmente a los partidos independentistas en Cataluña y al Partido Popular en el resto de España. Lo que explica esa acción e inacción de los principales actores de una ópera bufa que, de no mejorar el libreto, tiene posibilidades de acabar en tragedia.
La acción de los unos, concretada en el diseño de una sutil estrategia en la que se han combinado un pacto de gobierno imposible entre independentistas de diferente pelaje ideológico, la construcción de un relato histórico y social cimentado sobre falsedades (como puede leerse en El País de 24 de septiembre de 2017) y una gran dosis de manipulación mediante técnicas de psicología social han propiciado  el crecimiento hasta límites insospechados del sentimiento independentista catalán. Y todo ello ideado y diseñado con técnicas más cercanas a Goebbels que a los principios de Valentí Almirall.
Ocurre también que en el territorio de los sentimientos no hay leyes ni jueces; no es de aplicación el 155 de la Constitución y no pueden ser reprimidos con tanquetas de agua o con porras. Porque los jueces, las leyes y las porras, lejos de eliminar los sentimientos, los arraigan aún más. Y en Cataluña hay miles de personas entre los que se ha extendido el sentimiento independentista como la hiedra de la canción. Pero es todavía más grave, el 1 de octubre no cometían ningún delito quienes iban a votar, los cometieron quienes convocaron el referéndum. Y ninguno de los convocantes, los ideólogos o los estrategas fue aporreado, golpeado o disparado con balas de goma.
En su libro Contra el populismo, uno de los ideólogos de cabecera del PP,  Jose María Lasalle, con acierto interesado describe algunas de las causas del auge de los populismos en Europa, esbozando también algunas de sus técnicas. Lo que apunta a que el gobierno es plenamente consciente de que esta batalla se libra en el territorio de los sentimientos y que las armas con que se pelea son comunicativas. Luego, si son conscientes de todo ello y no actúan en consecuencia es porque el rendimiento electoral en el resto de España, les compensa los daños colaterales en Cataluña. Aunque las portadas de los medios internacionales del 2 de octubre supusiese un balón de oxígeno para Puigdemont y su tropa.
También pisotearon varios derechos constitucionales los responsables del maltrato que sufrieron los ciudadanos el 1 de octubre: el ministro del interior, el secretario de estado de seguridad y el delegado del gobierno en Cataluña. Y bien harían los dinosaurios socialistas en defender con firmeza la democracia denunciando las ilegalidades cometidas en este proceso por los gobernantes, todos, los catalanes y los del gobierno de la nación y no denunciando la ilegalidad de unos y poniéndose de perfil ante la agresión de los otros. Siempre había pensado que uno de los valores del socialismo era la fraternidad universal y no la defensa de banderas o de líneas fronterizas, tan volubles ellas. Ahora resulta que nos movemos en la esquizofrenia que va de la plurinacionalidad a la defensa de un gobierno que también transgrede la norma para imponer el orden público. Perdónenme pero todo ello contrasta con la condena a un mendigo, por un juzgado barcelonés, a un año de cárcel por robar un pan. Ahora definan Justicia.
Ha habido manipulación; se están valorando los costes electorales de puestas de perfil, equidistancias, aplicación del artículo 155. Hay empresas saliendo de Cataluña y es posible que alguna de ellas salga de España. Pero sobre todas esas consecuencias de este aquelarre de la razón, la peor de todas es que la gente está empezando a sufrir y a tener miedo. Tienen miedo los que no creen en las banderas, los catalanistas, los mayores que no salen de sus casas desde el 1 de octubre en Barcelona (y conozco a alguno) y tenemos miedo los que asistimos atónitos al espectáculo que están dando unos gobernantes desvergonzados y maleducados incapaces de sentir el más mínimo respeto, ni tan siquiera, hacia  sus propios votantes.
En un mundo cada vez más globalizado, en el que las tecnologías de la información han eliminado tiempos, distancias y fronteras y en el que se está produciendo la mayor revolución incruenta en torno al conocimiento, el nacionalismo excluyente capaz de imponerse por encima de garantías individuales y de derechos colectivos carece de sentido. La obcecación en su imposición mediante el quebranto torticero y fraudulento de las mínimas normas de convivencia es la muestra más palpable del catetismo más casposo y rancio del que este país suele hacer gala esporádica y cíclicamente. Eduardo Mendoza lo ha dicho magistralmente, “el amor a la comunidad a la que uno pertenece y el cuidado de los intereses materiales y culturales de esa comunidad no se articulan hoy en día por medio del nacionalismo”.
Pero no parece que se vaya a seguir el camino de la razón, más bien al contrario. Lo más probable es que los sentimientos los acaben gestionando los más radicales de ambos bandos. De imponerse el camino de la razón tan sólo cabría una solución, la convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña e, inmediatamente, en España. Resetearlo todo para comenzar de cero.
Personalmente, no reconozco dios, bandera o patria, pero respeto profundamente a quienes los reconocen y ese reconocimiento les compromete a preocuparse por los demás. Pertenezco a una de las últimas generaciones a las que el estado arrebató un año de libertad y puso un arma en sus manos para formarlas en la defensa de la patria. No se si es por eso que a estas alturas de mi vida solo me siento atado al territorio de quienes amo y no reconozco más bandera que la de los sentimientos de esas mismas personas; para que se entienda, no soy de la patria de mis mayores si no del amor que aún siento de ellos y de los que me rodean. Lo demás casi que es todo circunstancial. Y me molestan profundamente los radicales, los incompetentes y quienes les protegen y justifican. Y tengo miedo,  porque quienes nos gobiernan nos han perdido el respeto.

Vale

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Diario de un ex-adicto a las campañas electorales. El debate de las ausencias

Un debate electoral sirve, fundamentalmente, para fijar marcos referenciales. Una campaña electoral es un lienzo hecho con trazos firmes. El debate no reproduce el relato o “story telling” de la campaña, ni siquiera parcialmente, solo es una oportunidad más; una herramienta como las redes sociales, las ruedas de prensa, los actos públicos, la publicidad y todos los recursos de los que consta una campaña. El relato tiene un protagonista (el candidato), que representa a un sector de la sociedad (partido político o agrupación de electores), quien define un problema percibido como tal por la sociedad y que aporta, desde sus valores, recetas para abordar y buscar la solución a ese problema. Hasta ahí los elementos. Las fases son, descripción y conocimiento del candidato (Difusión de la imagen), descripción de los problemas (Denuncia), propuesta de soluciones (Solución), ataque a los adversarios y sintetización en valores (para el complejo tema de los valores recomiendo la lectura de la conferencia, editada por la complutense, que Richard Wirthlin pronunció hace ya algunos años y sus esquemáticos mapas de valores). La estrategia marcará la agenda comunicativa y ésta los tiempos y la oportunidad de los mensajes.
Wirthlin fue director de campaña y jefe de personal de Ronald Reagan, el republicano que se apropió de los marcos referenciales de los demócratas y que estos aún andan buscando, o eso mantiene Lakoff. El marco referencial es la identificación de argumentos, elementos y valores, sintetizados en un enunciado o definición simple de identificaciones que todo candidato está obligado a anclar en la mente del elector; por ejemplo Pedro Sanchez = PSOE = Experiencia de gobierno, renovación y equipo para gobernar = Servicios públicos universales y de calidad garantizados por una política fiscal justa y universal. Cada partido tiene su marco referencial adecuado al candidato, a la estrategía y al momento histórico. Si el relato es la estrategia, es en el debate donde se muestran las señas de identidad, a riesgo, por otra parte, de que los otros candidatos intenten intoxicar tu marco referencial, sobre todo cuando se producen conflictos de intereses por coincidencia de ubicación en el espacio electoral.
Independientemente de cual fuese el marco referencial que pretendiese defender Pedro Sanchez en el debate del pasado lunes, está claro que la primera intervención fue la del moderador que fue quien estableció el marco referencial del socialista, como lo demuestra el enunciado de una pregunta en la que daba igual lo que respondiese el candidato. El moderador ya la había respondido en la introducción de la misma:
El estudio del CIS que se ha publicado hace muy poquitos días señala que el Partido Socialista está alejado del Partido Popular y algunos otros sondeos apuntan a que el Partido Socialista está ya en tercera posición por detrás incluso de Ciudadanos. Usted recuerda , con seguridad, durante la legislatura última del Partido Socialista en el poder, incumplieron algunas de las promesas electorales que habían realizado y llevaron a cabo algunos recortes, por ejemplo, se hizo una reforma laboral, dejaron el país en una situación de paro y de déficit muy grave. Usted no estaba en el gobierno de Zapatero pero sí era diputado en ese parlamento y con su voto se aprobaron algunas de esas medidas. Usted lleva ya casi un año y medio al frente del Partido Socialista como Secretario General. En este tiempo el Partido Popular, según los sondeos, ha perdido prácticamente uno de cada tres votos ¿Por qué el PSOE no ha recuperado ninguno de esos votos que ha perdido el Partido Popular?
Y se quedó tan fresco. Durante el debate la otra moderadora cortó hasta en dos ocasiones la argumentación del candidato socialista, impidiendo que enunciase y completase ejes fundamentales de sus propuestas. La conclusión fue que Sánchez fue quien obtuvo un menor cómputo en el tiempo total de intervención.
El candidato de Podemos no ganó el debate, en contra de lo que digan las opiniones de expertos y tendencias en las redes sociales. Ganó el minuto final y esto porque en su intervención contempló la implicación de los votantes (Aquello de “Con el esfuerzo de todos conseguiremos…). La teoría estratégica electoral recomienda realizar esta llamada en la recta final de la campaña a no ser que las encuestas hayan sacado al partido en cuestión de la lucha por la cabeza de la carrera (como es el caso). Los marcos referenciales de Iglesias fueron los manidos mantras demagógicos de las puertas giratorias o la corrupción generalizada. Eso sí se preocupó de intoxicar el marco referencial del socialista acusándole de no pintar nada en el PSOE. Y esto porque, evidentemente, Podemos “toma” los votos de la posible bolsa de indecisos del PSOE, ayudando así al Partido Popular a no desmoronarse.
Lo de Rivera fue el murmullo intencionado y habitual de dar un paso a cada lado para no moverse del sitio, la estrategia de quien sólo tiene que esperar a ver a donde le llevan las encuestas.
Faltaron Mariano Rajoy y Alberto Garzón. El primero porque su estratega de cabecera le recomendó que  no fuese, el segundo porque el mismo estratega recomendó a la cadena que no lo invitase, a pesar de que actualmente goza de representación parlamentaria, aspecto importante éste del que dos de los debatientes carecían.
Pedro Sanchez, se mostró firme y tal vez, solo tal vez, debería hacerse mirar las sonrisas de desaprobación cuando sus adversarios argumentaban, pero en términos generales se erigió como la única opción de impedir que el Partido Popular, con la ayuda de Ciudadanos a partir del 20 de diciembre, continúe dinamitando las libertades y los servicios públicos, sin adoptar medidas contra la corrupción en sus filas y repartiendo desde el gobierno amnistías fiscales a propios y ajenos cercanos.
Pero volviendo a los vicios del debate, posiblemente estos se produjeron porque respondió más al diseño y los intereses de la cadena organizadora que a los derechos de los electores. Aun habrá que avanzar en un aspecto fundamental de las campañas que profundiza en la democracia y acerca la política a la ciudadanía.

A todas luces, los verdaderos protagonistas del debate “decisivo” del 7 de diciembre fueron los supuestos moderadores. Ellos establecieron las normas y ellos inclinaron la balanza. En la post-resaca del debate solo cabe concluir que además de la ausencia de Rajoy tampoco asistieron los periodistas y, en todo caso, cabe preguntarse si la primera pregunta de Vallés, las interrupciones de Pastor a Sánchez y las opiniones de Evole o Ferreras tenían más que ver con la concesiones digitales que con la campaña electoral y el derecho a la información.

martes, 24 de febrero de 2015

Rajoy al final del túnel

Además de la crisis, Rajoy ha dado por finalizada la legislatura y ha inaugurado la temporada alta de propaganda en el PP. El debate del Estado de la Nación ha servido, sobre todo, para que las agencias de publicidad se froten las manos. A partir de su finalización, con la respuesta del presidente a las réplicas de la oposición, el gobierno ha iniciado el largo camino propagandístico hasta llegar a las próximas elecciones generales.
Para ser justos, técnicamente, no se puede decir que haya dado por finalizada la legislatura. Lo que ha dicho es que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer. Que ya vivimos en el País de las Maravillas y que atamos a los perros con longaniza. Sin tener muy claro por el agujero de la imaginación por el que se ha dejado caer o a qué conejo perseguía en su sueño de la razón.
En la España real hay más paro que cuando llegó al gobierno en 2011, la renta per cápita de los españoles es más baja, hay más familias en situación de pobreza y la deuda de nuestro país es más alta en 2015. Ese es el legado. Su proyecto emblemático. El país que deja para retirarse a un consejo de administración, a dar conferencias en universidades norteamericanas o a seguir persiguiendo conejos imaginarios. A saber.
También ha hecho anuncios. El de la redacción de la Ley de Segunda Oportunidad, que ni evita la pobreza ni elimina las deudas de las familias porque, en todo caso, mantiene la obligación de los españoles y españolas a devolver hasta la última peseta que deban a las entidades financieras. Otro: que los primeros 500 Euros de renta no cotizarán a la Seguridad Social, lo que supondrá la merma del gasto en el capítulo asistencial, justo cuando los ciudadanos más necesitan las políticas sociales.
La desfachatez del personaje le ha llevado, en un momento dado, a afirmar que está inaugurando una fase expansiva de nuestra economía. Debería explicárselo a quienes han visto reducidas las becas para estudios universitarios, a los jóvenes que han salido del país para conseguir un empleo que no guarda relación con su nivel de formación, a las familias a las que los bancos les han embargado sus viviendas, a los que duermen en el portal de esos mismos bancos  junto a los cajeros automáticos o a los parados de mas de 45 años que albergan la posibilidad y la pesadilla de no volver a trabajar. Hay más, pero lo obviaremos para no aburrir al personal ni cansar al muchacho teniendo que dar más explicaciones de la cuenta.
Intento buscar algún mérito y encuentro eminentemente dos, su afán por reinsertar delincuentes mediante el envío de mensajes telefónicos personales de apoyo y fortaleza y la lucha contra la corrupción mediante la destrucción de material informático.
Y a partir de ahora el dinero de nuestros impuestos empezará a fluir hacia los medios de comunicación, principalmente hacia los afines. Anuncios en radio, prensa escrita y televisión sobre las consecuencias de los excesos de velocidad, las de hablar por el móvil mientras conducimos o las del consumo de alcohol al volante; sobre  la lotería de navidad; sobre lo bien que atendemos a los turistas; sobre el Tesoro Público y sobre que Hacienda somos todos. Veremos anuncios hasta para sensibilizarnos de la necesidad de incluir a la luciérnaga de pelo duro en el catálogo de especies en vías de extinción.
Y a cambio, extensos publirreportajes sobre logros y legados, interminables entrevistas y perfiles personales de los miembros del gobierno, la crónica de otra ruta senderista por su Galicia natal en pantaloncito corto y en noviembre, o sus aledaños, a votar. Porque ha acabado la crisis y ha comenzado la propaganda. O eso ha dicho Rajoy.

Solo espero que cuando deje de caer por el túnel no se atiborre de galletas con el Sombrerero Loco. Menudo añito nos espera. Vale.

viernes, 14 de junio de 2013

Pistolerismo 2.0

A principios del siglo 20 irrumpió en la escena de los conflictos sociales el fenómeno del pistolerismo. Una subespecie terrorista en el sentido de imposición de tesis, ideológicas o de poder, mediante la comisión de actos de sangre y la consiguiente propaganda derivada del acto violento. El pistolerismo, del que hicieron uso tanto organizaciones sindicales de carácter radical como la burguesía empresarial de la época, se llevó por delante a más de doscientos trabajadores y a decenas de empresarios. Eduardo Mendoza lo retrató de manera notable en La verdad sobre el caso Savolta.
La prensa de la época, principalmente la catalana, guarecía entre sus páginas plumas de fortuna partidarios de unos y otros que aplaudían o condenaban las comisiones sangrientas dependiendo de quien fuera la víctima y quien el verdugo, además de arengar a propios y delatar, acosar y difamar a extraños. También de esto dan algunas pinceladas Mari Cruz Seoane y María Dolores Sanz en su tercer volumen de la Historia del periodismo en España. Afortunadamente, en este siglo XXI de contrastes, de la luz del conocimiento universal que nos libera y de la oscuridad de la miseria de la crisis económica que nos asfixia, ha desaparecido el dedo que aprieta el gatillo. Desgraciadamente no han corrido la misma suerte quienes alientan el acoso ni las plumas de fortuna que lo ejecutan.
Con métodos tradicionales como el rumor o con otros más modernos, propios de guerrilla de la comunicación, tergiversan, exageran y descontextualizan. Siembran insidias sobre gente honrada para impedir que puedan ganarse el sustento, pisotean reputaciones y, al fin, dejan a su paso un reguero de muertos.Tras el embozo del blog se esconde el perro que altera y miente a golpes romos de teclado; tras la esquina de los comentarios anónimos, el perro en primer lugar y después toda la pléyade de personajes descerebrados reales, y los ficticios que su enferma mente ha parido, para rematar en sentencias las órdenes que su dueño o dueña le ha dado.
Cuídate. La diferencia es, afortunadamente, la ausencia del disparo sordo en la callejuela, el cuerpo tendido en la acera y el reguero de sangre. Pero juegan a matar, si no la vida, sí la reputación, igual que aquellos otros. Hay noches en las que se reúnen varios perros y sus dueños y dueñas, y existe quien les ha oído, ebrios de odio, proferir el nombre de su próximo muerto. Hay quien dice que el último nombre que oyó fue el mío. Pues ya sabemos quiénes somos todos.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Quien fue Rajoy?


Anunciar Zapatero que no se presentará a la reelección en 2012 y que la prensa de la caverna comenzase a pedir elecciones anticipadas fue todo uno. No recuerdo si ya lo dijo previamente cuando se presentaba a la Secretaría General del PSOE o fue en su primera campaña electoral, pero recuerdo perfectamente que el entonces candidato a la presidencia del gobierno se mostraba partidario de  limitar a dos el número de mandatos presidenciales. Dicho esto, queda claro que mi sorpresa no se ha producido con el anuncio de Zapatero, sino cuando comprobé que en la reciente reforma de la Ley Electoral no aparecía una sola línea sobre el tema.
Imagino que en las hemerotecas de los medios quedará constancia de esa voluntad expresada por el ahora presidente cuando aun no lo era, ¿A qué viene entonces tanto dislate y aparato tipográfico por parte de los medios afines a Rajoy? Si llamativa fue la portada del periodiquito del pasado domingo pidiendo elecciones ya, no menos conmovedora fue la de la cabecera que dirige el sargento chusquero que desayuna chicharrones, según la visión de Jose María Izquierdo que comparto plenamente, y que en un ejercicio de incontenida alegría proclamó lo de “el individuo” se va ya.
Ya entre las hojas de las soflamas, desmenuzando algunas lindezas dedicadas al anuncio, más propias de discusiones tabernarias  que de ilustrados universitarios, descubro la columna de un conocido que mide la importancia del evento por la atención que su hija de dos años le presta y de cómo, afortunadamente para ella, no recordará cuando crezca quien fue Zapatero.
Y es posible que así sea. Es posible que sus hijos, como los míos olviden que Zapatero anunció que no se presentaría a la reelección porque no supo comandar una crisis. Y es posible que lo olviden porque la afirmación no es cierta. Porque ese no es más que el enunciado con el que nos hacen desayunar el periodiquito en el que él escribe y el resto de la caterva de la caverna a los que se les ha olvidado cuando se aceleró y porqué el precio de la vivienda en España.
Dentro de unos años, sus hijos y los míos aun vivirán en un país donde personas del mismo sexo podrán contraer matrimonio, donde a las mujeres les será posible tomar decisiones sobre su propio cuerpo y donde los mayores y dependientes tendrán una asistencia garantizada. Es posible que no recuerden quien fue Zapatero, pero seguro que se sentirán orgullosos y tranquilos de ser ciudadanos de un país que contará con un avanzado modelo de convivencia social.
Es posible, sólo posible, que para entonces este país todavía sufra, en la oposición o el gobierno, a una derecha trasnochada que confía más en la presión que sobre la sociedad ejerzan los medios y las profesiones corporativas afines que sus propuestas políticas. Es posible, solo posible, que la derecha moderna y europea, la de los reformistas y liberales que sacrificaron su proyecto a la unidad férrea que impuso un ex ministro franquista al final de la Transición, todavía no haya conseguido sobreponerse y elevar la voz por encima del murmullo con aliento de alcanfor de esta derecha total y carpetovetónica. Y  a pesar de todo ello es posible, solo posible, que para entonces ya nadie recuerde quienes fueron Arenas o Rajoy
 

domingo, 17 de octubre de 2010

El lechuguino abrazasotanas


La dirección de un medio de comunicación que funcione a base de las “noticias” que le “soplan” los cargos públicos de determinado partido político suele ser un trabajo un tanto vergonzante y bastante poco gratificante en lo personal, desconozco si también lo es en lo económico. Por eso, encontrar una “primicia” de la que se haga eco la competencia, aunque la tal primicia no haya salido de una pluma de la redacción sino de una carta abierta a los “fieles”, debe suponer una especie un tanto peculiar de reconciliación con la profesión periodística. Que más da que los redactores escriban de oídas o al dictado o que no asistan a ruedas de prensa si el “scoop” ha sido escrito al abrigo de un manto púrpura, bienvenido sea porque hemos abierto el debate de “llamar a las cosas por su nombre”. Vamos hombre, quien no ha tirado alguna vez de internet para escribir o le ha fusilado un par de frases a un compañero, o ha llamado por teléfono a la colega de la competencia para que te cuente lo que ha dicho el fulano en la rueda de prensa. Que nadie diga de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. Bienvenidas y bendecidas sean, por tanto, las colaboraciones púrpuras, sobre todo si el colaborador púrpura no reclama nómina y encima crea polémica. Pues eso, a partir de ahora todo el mundo, en esta Córdoba bendita y bendecida, vamos a llamar a las cosas por su nombre.
El único problema es que debido a mi humilde formación tengo ciertas dificultades para definir conceptos. La mejor definición de lechuguino, por ejemplo, se la oí a los Martes y Trece, sobre el presentador de televisión Ramón García: se trata de un individuo que en su más tierna infancia sufrió una sobredosis de potitos. Pues eso, que ando ampliando la definición de lechuguino. El mio es un lechuguino que en tiempos fue personal de confianza en la diputación por un partido nacionalista andaluz (a saber que será eso) y que, transcurrido más tiempo lo hicieron director de la prensa de alcanfor y que desde la tribuna que la caterba de la caverna le ha proporcionado se dedica a besar sotanas, a defender una Córdoba liderada por sotanas y en la que sólo quepa la verdad de las sotanas. Bueno también se mete con lo manirrotas que son quienes dirigen la diputación y con lo poco que trabajan los asesores de la diputación, producto, imagino, de su propia experiencia. Al final voy a ser capaz de encontrar una definición que se le acerque como lechuguino abrazasotanas.

lunes, 23 de agosto de 2010

Otro bocadillo de chicharrones para el directorcillo del periodiquillo


En Córdoba, el Directorcillo del Periodiquillo de Alcanfor, al igual que hace todos los fines de semana, ha emborronado otra página de su periodiquillo para embestir contra los políticos. Determinados políticos, no todos. El artículo, siguiendo el manual de estilo ideológico y doctrinario del periodiquillo, habla de (cito las expresiones) coches de cristal tintado y politicos caciquillos locales, de la condena al olvido para los damnificados y de manguerazos en los zapatos antes de subir a los coches de cristal tintado. Todo esto le sirve al directorcillo del periodiquillo para, erigiendose en adalid de los “parias de la tormenta”, denunciar la indolencia de las administraciones y el oportunismo de sus dirigentes. Él sí sabe de lo que habla, me imagino al directorcillo del periodiquillo bajándose de su propio coche, sin haberse desprendido de la visera y los manguitos de la redacción, más que nada para que todo el mundo sepa que él es el directorcillo del periodiquillo, llenándose los zapatos, los manguitos y la visera del lodo de la catástrofe.
Dice el directorcillo del periodiquillo que, a estas alturas, el barro ya se habrá agrietado y ni siquiera entonces dice la verdad. El barro y el lodo siempre permanecerán en Aguilar o en Bujalance, en primer lugar porque se humedece todos los días con las lágrimas de los que él llama “parias de la tormenta”, en segundo lugar porque en el recuerdo, en la habitación del dolor del palacio de la memoria, Aguilar y Bujalance siempre tendrán el barro de las lluvias de anoche. Lo que pasa es que para que la vida te vaya llenando de recuerdos tristes la habitación del dolor es preciso haberlo presenciado y no escribir de oidas.
Porque en su periodiquillo, el directorcillo, permite que se escriba de oidas. Siguiendo la máxima de “no impidas que la realidad te estropee una buena noticia”, sus redactores escriben sobre actos, acuerdos, convocatorias o hechos a los que no asisten. Recuerdo una ocasión en la que, durante semanas, su periodiquillo publicó que otro político “caciquillo” local había redecorado su despacho por valor de 70.000 Euros. En realidad se había intervenido sobre la sede de una administración, en un edificio protegido, adecuando espacios y remozando estructuras para albergar un departamento completo de esa administración. Además de los despachos de, no uno, sino dos políticos, también se reformaron y adecuaron espacios para otros quince puestos entre técnicos y administrativos. Pero por más que se invitó insistentemente a que algún fotógrafo del periodiquillo visitase las obras realizadas, no hubo manera de que el periodiquillo rectificase.
Pero que el directorcillo del periodiquillo escriba sobre los parias de la tormenta no suele ser habitual, a él le gusta más emborronar su página semanal hablando del liderazgo social que debe ejercer el último representante de la iglesia recién llegado a la ciudad, o al menos eso es lo que él piensa como el portavoz de la sociedad cordobesa en que se ha autoerigido. También le gusta escribir arengas sociopolíticas sobre el despertar económico de esta Córdoba adormecida, según él. Como lo que el directorcillo busca es la contratación de publicidad en el periodiquillo por parte de la entidad financiera, las encendidas loas que dedicaba a quienes antes la dirigían, se han vuelto ahora reproches, para dedicar renovados piropos a los actuales propietarios. Ah, poderoso caballero...
Jose María Izquierdo escribe estos días en El País sobre los jinetes del apocalipsis, aquellos que cada mañana en sus periódicos y a todas horas en las interminables tertulias de las televisiones y radios que controlan nos preparan una buena infusión de pesimismo y nos pintan un paisaje aun más oscuro y tenebroso al que nos ofrece la realidad cotidiana. No hablan ni escriben, las plumas mercenarias de la derecha más rancia y montaraz se empapan de sus propios humores y vomitan mentiras y medias verdades con las que oscurecer aun más el horizonte de esta sociedad ya de por sí vapuleada por las circunstancias. El jinete al que dedicó su sección el pasado domingo fue Carlos Dávila. Pues nada, además de para Carlos Dávila, otro bocadillo de chicharrones para el directorcillo del periodiquillo.

domingo, 21 de marzo de 2010

El Pacto de los Lobos


Hay días en los que hay que esforzarse para impedir que sean el hastío y la indignación quienes ordenen las ideas sobre la pantalla del ordenador. Es mejor prepararse una infusión y reprimir un poco el ánimo, dejando que salgan a la superficie solo los enunciados desprovistos de adjetivos, de valoraciones, de intencionalidad en resumen. Aunque lo hagan de manera desordenada, incluso dispersa. Cuando el estado de ánimo te tiraniza a escribir con las tripas, siempre es preferible tamizar las ideas para que queden atrás las intenciones y fluyan hacia el papel solo los hechos y sus circunstancias.
Durante estos últimos diez días, la prensa de alcanfor ha vapuleado a un diputado socialista de la Diputación de Córdoba hasta la extenuación, la de la prensa de alcanfor. Le ha vapuleado un día tras otro, con dobles páginas, con fotografías a cinco columnas y con gran despliegue tipográfico, que dirían los cursis. Le han vapuleado a cuentas de la adquisición de una vivienda de VPO, después de haber demostrado que la compra fue legal, después de que lo haya explicado ante la organización política a la que pertenece, ante los ciudadanos de su pueblo y sus concejales, ante el Pleno de la Diputación y ante los medios de comunicación. Y le han seguido vapuleando después de haber afirmado que se pondrá a disposición de la administración autonómica y que acatará la decisión que adopte. Lo ha vapuleado de tal forma que soy incapaz de encontrar una referencia similar respecto a la relación causa-efecto. Para que se me entienda, ni un asesino en serie hubiese tenido ese “despliegue tipográfico”.
En la misma semana un dirigente popular cordobés es acusado, probablemente como consecuencia de lo anterior, de tener fijada su residencia en suelo rústico no urbanizable. Y la prensa de alcanfor despacha el tema con apenas dos columnas, a pesar de que entre los espontáneos que saltan a la “arena mediática” para defender al popular se afirma que cuando el susodicho adquirió la vivienda lo hizo de buena fe, esto es, en la seguridad de que más adelante sería urbanizable (¿presunta información privilegiada?, o mas bien, ¿presunta especulación?). Definitivamente el susodicho debería pedirle muy sinceramente a sus “amigos” que no le ayuden más.
Leo en la prensa de alcanfor que Flores “ni ha dimitido, ni se lo han pedido ni lo hará, pese a la unanimidad de la opinión pública en censurarle sus irregularidades”. Vamos, que en 2010 la prensa de alcanfor, o la pluma que lo escribe, es la voz unánime de la sociedad. Ni de coña, afortunadamente.
En la misma edición, un artículo de opinión en el que se puede leer a propósito del nuevo obispo de Córdoba, “esta ciudad necesita un líder social como el agua. No una aparente referencia construida por la argamasa de la subvención pública y cimentada en los pilares de la política, el sindicato o el lobby económico. Con la palabrería del discurso políticamente correcto”.(El pastor y su rebaño, ABC de Córdoba, domingo 21 de marzo de 2010, Pag. 13). Más adelante y en el mismo artículo “Una ciudad a la que le falta un salto cualitativo, más de un hervor; pero es incapaz de cerrar algunas fallas convertidas en lastre penitente”. Un poco más adelante, “Lo hemos subrayado en este periódico varias veces: se buscan líderes políticos, económicos, empresariales, talentos y personas blancas, trasparentes, sin cuentas pendientes ni intereses bastardos. Queremos gente que mire por el interés general, no batracios y carroñeros”.
La prensa de alcanfor regala los fines de semana un DVD. Esta semana la peli era El Pacto de los Lobos, un buen ejemplo de cómo el cine europeo también puede ser comercial, en ella una sociedad secreta católica formada por los herederos del poder más rancio intentan aniquilar los primeros brotes del humanismo, el enciclopedismo y la razón que conducirán a la sociedad moderna. Pues de eso iba este post, del pacto de los lobos.