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sábado, 7 de octubre de 2017

La estrategia de la mala educación

Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder,
ni el más ancho pensamiento
Violeta Parra (Volver a los 17)

           
Marco Tulio Cicerón en su Commentariolum Petitionis, o breviario de campaña electoral, y más tarde Maquiavelo en su Príncipe, ya dan algunas pistas de cómo construir el relato, como vestir las decisiones del gobernante para contar con la aprobación de la ciudadanía. Goebbels ya en el siglo pasado llevó aquellos orígenes de la estrategia política a límites tan delirantes como perjudiciales para la salud de la raza humana, adoptando técnicas de manipulación que aún están vigentes en la actualidad. La irrupción de la televisión, con la cultura audiovisual, y de su mano la publicidad nos hizo ver que ya no consumíamos un jarabe negruzco y con gas, aquello era la chispa de la vida, que más que tampones lo que compramos es libertad, que los bancos dan forma a los sueños o que el precio de un coche es la expresión del nivel de éxito que hemos alcanzado en la vida.
Resultaría un poco tedioso explicarlo, pero en resumen fue así como fue evolucionó la comunicación política. Mientras unos estrategas defendían la credibilidad, la ideología, los valores sociales y el bienestar de la ciudadanía; otros hicieron religión de que el fin justifica los medios y echaron mano de las técnicas de manipulación y de cualquier artimaña que la tecnología pusiese a su alcance para influir en los sentimientos de la ciudadanía. Evidentemente, los hechos demuestran que ganaron los segundos. Ya lo dice la canción, “lo que puede el sentimiento no lo puede el saber”.
Por otra parte, si en estos momentos hay un problema en este país es el de la mala educación y tanto los miembros del gobierno de la nación como los del Govern Catalán se superan a diario en demostrarnos cuál de los dos siente menos respeto por una ciudadanía a la que ambos deberían proteger. La falta de respeto al que piensa de manera diferente y la inobservancia de unas mínimas formas de decoro y buen comportamiento nos han traído al laberinto en el que nos encontramos y del que será difícil salir sin desandar lo andado por la acción de unos y la inacción de otros. Alguien ha dicho que la política sirve para resolver los problemas de la sociedad, y sin embargo en estos últimos tiempos parece haberse olvidado esa premisa y la situación sea más bien la contraria.
Se vuelve complicado explicar el incremento del sentimiento independentista catalán (de un 11 a un 48% en los últimos años). Sin embargo no es tan complicado entender que sus consecuencias benefician electoralmente a los partidos independentistas en Cataluña y al Partido Popular en el resto de España. Lo que explica esa acción e inacción de los principales actores de una ópera bufa que, de no mejorar el libreto, tiene posibilidades de acabar en tragedia.
La acción de los unos, concretada en el diseño de una sutil estrategia en la que se han combinado un pacto de gobierno imposible entre independentistas de diferente pelaje ideológico, la construcción de un relato histórico y social cimentado sobre falsedades (como puede leerse en El País de 24 de septiembre de 2017) y una gran dosis de manipulación mediante técnicas de psicología social han propiciado  el crecimiento hasta límites insospechados del sentimiento independentista catalán. Y todo ello ideado y diseñado con técnicas más cercanas a Goebbels que a los principios de Valentí Almirall.
Ocurre también que en el territorio de los sentimientos no hay leyes ni jueces; no es de aplicación el 155 de la Constitución y no pueden ser reprimidos con tanquetas de agua o con porras. Porque los jueces, las leyes y las porras, lejos de eliminar los sentimientos, los arraigan aún más. Y en Cataluña hay miles de personas entre los que se ha extendido el sentimiento independentista como la hiedra de la canción. Pero es todavía más grave, el 1 de octubre no cometían ningún delito quienes iban a votar, los cometieron quienes convocaron el referéndum. Y ninguno de los convocantes, los ideólogos o los estrategas fue aporreado, golpeado o disparado con balas de goma.
En su libro Contra el populismo, uno de los ideólogos de cabecera del PP,  Jose María Lasalle, con acierto interesado describe algunas de las causas del auge de los populismos en Europa, esbozando también algunas de sus técnicas. Lo que apunta a que el gobierno es plenamente consciente de que esta batalla se libra en el territorio de los sentimientos y que las armas con que se pelea son comunicativas. Luego, si son conscientes de todo ello y no actúan en consecuencia es porque el rendimiento electoral en el resto de España, les compensa los daños colaterales en Cataluña. Aunque las portadas de los medios internacionales del 2 de octubre supusiese un balón de oxígeno para Puigdemont y su tropa.
También pisotearon varios derechos constitucionales los responsables del maltrato que sufrieron los ciudadanos el 1 de octubre: el ministro del interior, el secretario de estado de seguridad y el delegado del gobierno en Cataluña. Y bien harían los dinosaurios socialistas en defender con firmeza la democracia denunciando las ilegalidades cometidas en este proceso por los gobernantes, todos, los catalanes y los del gobierno de la nación y no denunciando la ilegalidad de unos y poniéndose de perfil ante la agresión de los otros. Siempre había pensado que uno de los valores del socialismo era la fraternidad universal y no la defensa de banderas o de líneas fronterizas, tan volubles ellas. Ahora resulta que nos movemos en la esquizofrenia que va de la plurinacionalidad a la defensa de un gobierno que también transgrede la norma para imponer el orden público. Perdónenme pero todo ello contrasta con la condena a un mendigo, por un juzgado barcelonés, a un año de cárcel por robar un pan. Ahora definan Justicia.
Ha habido manipulación; se están valorando los costes electorales de puestas de perfil, equidistancias, aplicación del artículo 155. Hay empresas saliendo de Cataluña y es posible que alguna de ellas salga de España. Pero sobre todas esas consecuencias de este aquelarre de la razón, la peor de todas es que la gente está empezando a sufrir y a tener miedo. Tienen miedo los que no creen en las banderas, los catalanistas, los mayores que no salen de sus casas desde el 1 de octubre en Barcelona (y conozco a alguno) y tenemos miedo los que asistimos atónitos al espectáculo que están dando unos gobernantes desvergonzados y maleducados incapaces de sentir el más mínimo respeto, ni tan siquiera, hacia  sus propios votantes.
En un mundo cada vez más globalizado, en el que las tecnologías de la información han eliminado tiempos, distancias y fronteras y en el que se está produciendo la mayor revolución incruenta en torno al conocimiento, el nacionalismo excluyente capaz de imponerse por encima de garantías individuales y de derechos colectivos carece de sentido. La obcecación en su imposición mediante el quebranto torticero y fraudulento de las mínimas normas de convivencia es la muestra más palpable del catetismo más casposo y rancio del que este país suele hacer gala esporádica y cíclicamente. Eduardo Mendoza lo ha dicho magistralmente, “el amor a la comunidad a la que uno pertenece y el cuidado de los intereses materiales y culturales de esa comunidad no se articulan hoy en día por medio del nacionalismo”.
Pero no parece que se vaya a seguir el camino de la razón, más bien al contrario. Lo más probable es que los sentimientos los acaben gestionando los más radicales de ambos bandos. De imponerse el camino de la razón tan sólo cabría una solución, la convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña e, inmediatamente, en España. Resetearlo todo para comenzar de cero.
Personalmente, no reconozco dios, bandera o patria, pero respeto profundamente a quienes los reconocen y ese reconocimiento les compromete a preocuparse por los demás. Pertenezco a una de las últimas generaciones a las que el estado arrebató un año de libertad y puso un arma en sus manos para formarlas en la defensa de la patria. No se si es por eso que a estas alturas de mi vida solo me siento atado al territorio de quienes amo y no reconozco más bandera que la de los sentimientos de esas mismas personas; para que se entienda, no soy de la patria de mis mayores si no del amor que aún siento de ellos y de los que me rodean. Lo demás casi que es todo circunstancial. Y me molestan profundamente los radicales, los incompetentes y quienes les protegen y justifican. Y tengo miedo,  porque quienes nos gobiernan nos han perdido el respeto.

Vale

jueves, 25 de mayo de 2017

Diario de un ex adicto a las campañas electorales. Un traje de papel.

Decía Wirthlin que la estrategia en comunicación política consiste en persuadir mediante la razón y motivar por la emoción. Además de otras muchas aportaciones a la tecnología electoral estableció las cuatro fases que debe contemplar cualquier campaña. A saber, construcción del personaje público o lanzamiento del candidato (conocimiento y posicionamiento), defensa de propuestas (1ª fase de la razón), ataque al adversario (2ª parte de la razón) y, finalmente, enunciado de valores e identificación de propuestas, partido, candidato y electores (emoción). Digo esto porque todo está ya escrito, pensado, puesto en práctica y testado (mi humilde experiencia en algunas campañas municipales así lo corrobora).
En España, el profesor Jose Luis Dader acuñó unos años después el término “Los nuevos Sastres del Emperador” para referirse a las nuevas técnicas y al papel de los asesores electorales actuales, hoy pienso que no muy acertadamente. Visto el paisaje y conociendo el cuento sería más acertado referirse de esta manera a quienes se sitúan más cerca de los Sastrecillos Valientes que de los Sastres del Emperador, por seguir con la metáfora de los relatos de costuras, tan en boga en estos días.
Sirva el anterior dislate o dispersión para introducir unas reflexiones sobre los errores de la campaña a las primarias que ha cometido el equipo de Susana Díaz.
La construcción de la imagen pública de la candidata. El anuncio de la candidatura de Susana Díaz se produjo muy tarde, eso hizo que el lanzamiento del candidato o candidata no fuese el adecuado, el escaso tiempo no permitió construir una imagen que se acercase más a la realidad personal y huyese de estereotipos falsos que no respondían a estrategia alguna o si lo hacían era bastante peregrina.
En este mismo sentido hay que apuntar la nula labor didáctica que los miembros de la propia gestora realizaron sobre los hechos que motivaron su constitución. Hizo falta una declaración de principios inicial y la construcción del relato real de los hechos acaecidos que jamás se produjo. Y no estoy sugiriendo que la gestora intoxicase la campaña a favor o en contra de determinado candidato, digo sólo que debía haber explicado qué sentido tenía.
Tampoco hubiese venido mal un cambio en la asesoría de imagen personal, la excesiva naturalidad de la candidata no se valora de la misma manera fuera de Andalucía. Si bien algunas expresiones eran necesarias para subrayar el origen humilde de la candidata y su escaso apego a lo material, queda claro que los términos utilizados no fueron los más adecuados ya que realzaron esa mal entendida naturalidad. He oído hablar en persona y en muchas ocasiones a Susana Díaz, es una mujer formada con criterios bastante sólidos sobre temas de largo recorrido  como la crisis de la Unión Europea, el federalismo, la inmigración e incluso en temas tan áridos como el papel de impulso al desarrollo de las nuevas tecnologías. Y sin embargo, me ha costado reconocerla en los actos de estas primarias.
Defensa de propuestas. Si no hubo tiempo material para realizar el lanzamiento de la candidata mucho menos para exponer un programa que a todas luces debía ser orgánico y no de gobierno, y esto, prácticamente, a dos días de la votación. Los que votaban eran los militantes y elegían al secretario general, no al presidente del gobierno, ni siquiera al candidato a presidente. Excepto el cuerpo a cuerpo de un debate que el “corpus” electoral vio ya convenientemente tamizado por los medios, no hubo contrapropuestas ni medidas que contrastar a los enunciados de Sánchez.
De primero de campaña electoral es que se hace campaña en donde ganas, si la haces en donde pierdes consolidas a tus contrincantes. Para colmo, en Andalucía, se produce un fenómeno que si bien es inevitable podría haber sido amortiguado y es que los grupos contrarios a las direcciones provinciales se organizaron en torno a plataformas de apoyo a Pedro Sánchez.
Por otra parte, la falta de un análisis territorial queda puesto de manifiesto al observar los resultados. Susana Díaz sólo gana en Andalucía, pero en el parcial de la suma de las comunidades en las que hay gobiernos socialistas los resultados son que Díaz gana por 49,09%, le sigue Sánchez con el 43,76% y cierra López con un 6,95% (se incluyen en el cálculo las comunidades de Valencia y Baleares, obviamente). Luego, se puede determinar que Sánchez gana en aquellos territorios más propicios a “comprar” su relato. O lo que es lo mismo, desde el punto de vista de la militancia existen dos perspectivas en función del territorio en el que resida y de quien la gobierne. Y sin embargo no hubo una modulación del discurso en ese sentido.
Ataque al adversario. Ya se ha explicado. El candidato no debe ser el portavoz en la fase de ataque y sin embargo la fase de ataque se limitó al debate televisivo. Por el contrario Sanchez consiguió construir el marco referencial de que era Díaz quien había instigado la rebelión.
Pero hay más elementos que han jugado un papel perverso en la candidatura de Díaz como ha sido la captación de avales y esto porque jugaron el papel que en otros procesos electorales suelen jugar los sondeos de encargo. Una de las técnicas más utilizadas en las campañas electorales es la filtración de un sondeo adecuado ya sea propio, ajeno, cocinado, vegano, mediopensionista e incluso inventado. El único adecuado para una candidatura es el que a pocos días de las elecciones la establece como segunda opción pero muy cerca de la primera, porque consigue tensionar a los electores de esa candidatura y relajar a los del adversario. Y ese fue el papel que jugó la captación de avales, a favor de Sánchez, obviamente.
Desde mi humilde punto de vista, el enunciado más inadecuado fue, el de que primero está el país y después está el PSOE, sobre todo porque los electores eran los militantes del PSOE y el objeto del debate el partido y su situación en estos momentos. Sin embargo, el enunciado o marco referencial que se ha impuesto con más fuerza es el de que se destituyó a un secretario general para propiciar un gobierno del PP mediante la abstención, mientras que el marco de Díaz debía haber sido que se estaba impidiendo que el PP obtuviese la mayoría absoluta y el PSOE pasase a ser la tercera e incluso la cuarta fuerza política, lo que suponía cambiar radicalmente el argumentario de campaña: Lo que nos preocupaba era el partido y la perdida paulatina de relevancia tras dos derrotas electorales. Desde mi punto de vista un argumento mucho más sólido y adecuado de primero el país y luego el partido, porque éste último consolidaba el argumento de Sánchez.
Para la antología de los despropósitos quedan los resultados en favor de Sánchez en determinadas “plazas” pro Susana Díaz, lo que viene a cuestionar si algunos liderazgos locales no estarán ligeramente sobrevalorados. Y no me refiero únicamente a los de fuera de Andalucía.
Como consecuencia de todo lo anterior y de algunas cuestiones más como las continuas injerencias de Pablo Iglesias y el Partido Popular en el proceso o el posicionamiento de determinados medios de comunicación, la identificación de la candidata con los valores no llegó a producirse o sólo llegó a valorarse en Andalucía y tímidamente en las comunidades autónomas en donde hay gobiernos socialistas.
Quizás no guarde relación, pero supe que Pedro Sánchez sabía que había ganado cuando los medios de comunicación anunciaron que entraba a Ferraz en coche a través del garaje. Evidentemente Sánchez era consciente de la campaña que había hecho y de los errores de sus adversarios..
Estas son sólo algunas reflexiones personales sobre el desarrollo de una campaña de primarias y posiblemente sean equivocadas. Eso sí, en términos electorales, sigo pensando lo mismo que ayer, que si el PSOE abandona el centro izquierda y compite con Podemos-IU por el espacio que ellos ocupan, corre el riesgo de que sean ellos, Ciudadanos y el Partido Popular quienes ocupen el espacio del PSOE.

Y para terminar con una referencia a los cuentos de sastres, todo se reduce en la esencia del mismo. Algún sastrecillo más osado que valiente le vendió a Susana Díaz un traje de telas exóticas y bordados nunca vistos cuya belleza sabrían valorar adecuadamente los militantes socialistas, pero nadie tuvo el valor de decirle a tiempo que el traje que llevaba era de papel.

lunes, 1 de febrero de 2016

La profilaxis en los pactos

Me produce el mismo entusiasmo la posibilidad de un pacto de gobierno entre PSOE y Podemos que la presencia de Irene Lozano entre las filas socialistas del Congreso de los Diputados: ninguno. Alguien debería poder explicar porque el discurso de regeneración democrática se pone en manos de quien hasta hace dos días militaba en otro partido y que desconoce la cultura y la trayectoria del PSOE. Igual los militantes del PSOE necesitan una tutela externa que, personalmente, no acabo a entender. Lo acertado o no de la inclusión de Irene Lozano en la candidatura del PSOE por Madrid puede comprobarse en la evolución de la intención de voto de las encuestas que se publicaron aquellos días.
Respecto a la oportunidad del pacto con Podemos es el propio Pablo Iglesias quien establece qué sentido tiene para su formación un pacto con el PSOE, el de enfrentar a las dos tendencias que, según él, conviven en la formación socialista para de ese enfrentamiento obtener el correspondiente beneficio electoral. Léase si no la entrevista que concede a The New Left Review en la que marca como prioridad la necesidad de ocupar el espacio del PSOE. Pero hay otras perlas cultivadas como su explicación de cómo parecer antimonárquico, sin morir en el intento, asistiendo a una recepción del rey o su pseudo intelectual y verborreica versión de la famosa frase de Groucho Marx “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. Todo ello, como no puede ser de otra manera, aderezado con referencias y citas a/de Keynes o Gramsci. Esta vez no tocaba Kant.
Es posible que coincida en que Mariano Rajoy no debe seguir un minuto más sentado en la Moncloa. A todo el retroceso en garantías sociales y a la retahíla de desmanes que contra los ciudadanos ha cometido este gobierno hay que unir las recientes declaraciones del exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, en cuanto a que fue el gobierno de Rajoy el que aterrorizó a los mercados e hizo inevitable el rescate o el bochornoso espectáculo que están dando en la comunidad valenciana, por citar sólo los dos penúltimos capítulos con que nos han obsequiado.
Los resultados electorales de Podemos y su propia razón de ser responden a la necesidad, como declara el propio Iglesias en la citada entrevista, de ocupar el espacio del PSOE. Su estrategia electoral ha pasado por los ataques a los dos partidos de la denominada “casta”, pero no ha obtenido un solo voto del PP y sí se ha alimentado del electorado del PSOE, llevándose por delante a Izquierda Unida. Tampoco ayuda mucho a entrever las buenas intenciones de la formación morada la escenificación del anuncio del pacto: la soberbia con la que se adjudicó varios ministerios, la vicepresidencia del gobierno y la dirección de la RTVE o la mezcla de desprecio y condescendencia con las que trató al Secretario General de los socialistas, al PSOE, a los militantes y, por extensión, a los votantes socialistas.
El PSOE perdió las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, como no había perdido otras hasta ese momento. La explicación de porqué un partido que ha gobernado contra la ciudadanía, a golpe de decreto, gana las elecciones es incomprensible, si no se tiene en cuenta la inestimable labor realizada por Podemos. Solo así se explica.
Es cierto que las cifras del desempleo y el progresivo empobrecimiento de las familias exigen acciones desesperadas o heroicas, como se quiera, antes que permitir que Rajoy gobierne este país un minuto más.
Pero así y todo, de llegar a buen puerto ese pacto,  Pedro Sánchez debería blindar a su partido ante la hoja de ruta de Pablo Iglesias, posiblemente renunciando a la opción de ser Secretario General en el próximo Congreso Federal del PSOE y no comprometiendo a la militancia en esa hoja de ruta mediante la consulta a las bases sobre la idoneidad de los pactos.
 Máximo Díaz-Cano y José Andrés Torres Mora se preguntaban hace un par de días en El País “¿Por qué deberíamos ser tan crueles los socialistas y contribuir con nuestro sacrificio a que Podemos pierda su virginal pureza?”. En ese hipotético escenario en el que un pacto entre PSOE y Podemos sea la única salida al negro horizonte que pronostica la continuidad del PP en el gobierno, su consecución debería llevar aparejada la adopción de algunas medidas higiénicas para evitar la estrategia de Iglesias de dinamitar el PSOE  y, como dicen Díaz-Cano y Torres Mora, para evitar que Podemos pierda su virginal pureza.

Eso opino.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Diario de un ex-adicto a las campañas electorales. El debate de las ausencias

Un debate electoral sirve, fundamentalmente, para fijar marcos referenciales. Una campaña electoral es un lienzo hecho con trazos firmes. El debate no reproduce el relato o “story telling” de la campaña, ni siquiera parcialmente, solo es una oportunidad más; una herramienta como las redes sociales, las ruedas de prensa, los actos públicos, la publicidad y todos los recursos de los que consta una campaña. El relato tiene un protagonista (el candidato), que representa a un sector de la sociedad (partido político o agrupación de electores), quien define un problema percibido como tal por la sociedad y que aporta, desde sus valores, recetas para abordar y buscar la solución a ese problema. Hasta ahí los elementos. Las fases son, descripción y conocimiento del candidato (Difusión de la imagen), descripción de los problemas (Denuncia), propuesta de soluciones (Solución), ataque a los adversarios y sintetización en valores (para el complejo tema de los valores recomiendo la lectura de la conferencia, editada por la complutense, que Richard Wirthlin pronunció hace ya algunos años y sus esquemáticos mapas de valores). La estrategia marcará la agenda comunicativa y ésta los tiempos y la oportunidad de los mensajes.
Wirthlin fue director de campaña y jefe de personal de Ronald Reagan, el republicano que se apropió de los marcos referenciales de los demócratas y que estos aún andan buscando, o eso mantiene Lakoff. El marco referencial es la identificación de argumentos, elementos y valores, sintetizados en un enunciado o definición simple de identificaciones que todo candidato está obligado a anclar en la mente del elector; por ejemplo Pedro Sanchez = PSOE = Experiencia de gobierno, renovación y equipo para gobernar = Servicios públicos universales y de calidad garantizados por una política fiscal justa y universal. Cada partido tiene su marco referencial adecuado al candidato, a la estrategía y al momento histórico. Si el relato es la estrategia, es en el debate donde se muestran las señas de identidad, a riesgo, por otra parte, de que los otros candidatos intenten intoxicar tu marco referencial, sobre todo cuando se producen conflictos de intereses por coincidencia de ubicación en el espacio electoral.
Independientemente de cual fuese el marco referencial que pretendiese defender Pedro Sanchez en el debate del pasado lunes, está claro que la primera intervención fue la del moderador que fue quien estableció el marco referencial del socialista, como lo demuestra el enunciado de una pregunta en la que daba igual lo que respondiese el candidato. El moderador ya la había respondido en la introducción de la misma:
El estudio del CIS que se ha publicado hace muy poquitos días señala que el Partido Socialista está alejado del Partido Popular y algunos otros sondeos apuntan a que el Partido Socialista está ya en tercera posición por detrás incluso de Ciudadanos. Usted recuerda , con seguridad, durante la legislatura última del Partido Socialista en el poder, incumplieron algunas de las promesas electorales que habían realizado y llevaron a cabo algunos recortes, por ejemplo, se hizo una reforma laboral, dejaron el país en una situación de paro y de déficit muy grave. Usted no estaba en el gobierno de Zapatero pero sí era diputado en ese parlamento y con su voto se aprobaron algunas de esas medidas. Usted lleva ya casi un año y medio al frente del Partido Socialista como Secretario General. En este tiempo el Partido Popular, según los sondeos, ha perdido prácticamente uno de cada tres votos ¿Por qué el PSOE no ha recuperado ninguno de esos votos que ha perdido el Partido Popular?
Y se quedó tan fresco. Durante el debate la otra moderadora cortó hasta en dos ocasiones la argumentación del candidato socialista, impidiendo que enunciase y completase ejes fundamentales de sus propuestas. La conclusión fue que Sánchez fue quien obtuvo un menor cómputo en el tiempo total de intervención.
El candidato de Podemos no ganó el debate, en contra de lo que digan las opiniones de expertos y tendencias en las redes sociales. Ganó el minuto final y esto porque en su intervención contempló la implicación de los votantes (Aquello de “Con el esfuerzo de todos conseguiremos…). La teoría estratégica electoral recomienda realizar esta llamada en la recta final de la campaña a no ser que las encuestas hayan sacado al partido en cuestión de la lucha por la cabeza de la carrera (como es el caso). Los marcos referenciales de Iglesias fueron los manidos mantras demagógicos de las puertas giratorias o la corrupción generalizada. Eso sí se preocupó de intoxicar el marco referencial del socialista acusándole de no pintar nada en el PSOE. Y esto porque, evidentemente, Podemos “toma” los votos de la posible bolsa de indecisos del PSOE, ayudando así al Partido Popular a no desmoronarse.
Lo de Rivera fue el murmullo intencionado y habitual de dar un paso a cada lado para no moverse del sitio, la estrategia de quien sólo tiene que esperar a ver a donde le llevan las encuestas.
Faltaron Mariano Rajoy y Alberto Garzón. El primero porque su estratega de cabecera le recomendó que  no fuese, el segundo porque el mismo estratega recomendó a la cadena que no lo invitase, a pesar de que actualmente goza de representación parlamentaria, aspecto importante éste del que dos de los debatientes carecían.
Pedro Sanchez, se mostró firme y tal vez, solo tal vez, debería hacerse mirar las sonrisas de desaprobación cuando sus adversarios argumentaban, pero en términos generales se erigió como la única opción de impedir que el Partido Popular, con la ayuda de Ciudadanos a partir del 20 de diciembre, continúe dinamitando las libertades y los servicios públicos, sin adoptar medidas contra la corrupción en sus filas y repartiendo desde el gobierno amnistías fiscales a propios y ajenos cercanos.
Pero volviendo a los vicios del debate, posiblemente estos se produjeron porque respondió más al diseño y los intereses de la cadena organizadora que a los derechos de los electores. Aun habrá que avanzar en un aspecto fundamental de las campañas que profundiza en la democracia y acerca la política a la ciudadanía.

A todas luces, los verdaderos protagonistas del debate “decisivo” del 7 de diciembre fueron los supuestos moderadores. Ellos establecieron las normas y ellos inclinaron la balanza. En la post-resaca del debate solo cabe concluir que además de la ausencia de Rajoy tampoco asistieron los periodistas y, en todo caso, cabe preguntarse si la primera pregunta de Vallés, las interrupciones de Pastor a Sánchez y las opiniones de Evole o Ferreras tenían más que ver con la concesiones digitales que con la campaña electoral y el derecho a la información.

sábado, 2 de mayo de 2015

Ocho millones y medio de razones para formar gobierno

Parece previsible que a lo largo de la primera quincena de mayo podrá producirse la investidura de la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y que, afortunadamente, ello derivará en la formación del nuevo gobierno andaluz. Las circunstancias para que estos hechos se produzcan son que alguna que otra fuerza minoritaria baraja abstenerse en la segunda votación, que tan sólo exige mayoría simple para llevar a efecto la investidura.
Los partidos, con representación en la cámara andaluza, que propiciarán estas circunstancias han puesto sobre la mesa condiciones que van desde que los expresidentes Chaves y Griñán renuncien a sus respectivos escaños hasta la ruptura de relaciones con las entidades financieras que ejecutan desahucios. Aunque igual podían haber pedido que las sesiones del parlamento se celebren sólo los días impares del mes o la construcción de una línea AVE para conectar San Sebastián de los Ballesteros en Córdoba con Alfarnatejo en Málaga, tan necesaria.
La verdad es que todo esto suena un poco a broma de no ser porque lo que de verdad produce es tristeza. Andalucía necesita sin demora un gobierno que gestione y desarrolle políticas progresistas frente a la descerebrada austeridad del gobierno de España. No es que la administración se haya parado pero, tras unas elecciones, lo deseable es que las instituciones acusen el impulso de un nuevo gobierno.
A los dirigentes de los partidos políticos de nuevo cuño se les llena la boca de lo sagrada que es la soberanía popular pero olvidan, cuando plantean sus condiciones, que hace tan sólo unas semanas, la sagrada soberanía popular amortizó la responsabilidad política de Chaves y Griñán, las relaciones de la Junta con esas entidades financieras, y cuantas otras reivindicaciones programáticas deberán postergar al sueño de la legislatura, hasta que vuelvan a desempolvarse para configurar los programas electorales de la ilusión y de la gente. Y es que el PSOE hace programas electorales para que a los que viven en Marte les dé depresión (nótese el tono cínico, por favor). Y esto desde la seguridad de que el momento de la política con mayúsculas llegará, la política de la negociación y el acuerdo para sacar adelante leyes para la convivencia, para el progreso y para la justicia social. Pero en sede parlamentaria, no en mesa camilla.
Vayan por delante varias consideraciones personales. Que tengo la convicción de que ni Chaves ni Griñán tienen responsabilidad penal en el caso de los ERE, aunque la tienen política porque nombraron al que nombró al tipo que se metió por la nariz unos pocos de cientos de miles de euros que deberían haber ido a parar a familias necesitadas o que ya cansa ver a los consejeros delegados de las entidades financieras diciendo que empiezan a ver el final del túnel y que las cuentas de beneficios empiezan a reflejar el aumento del consumo de las familias, como si alguna vez hubiesen tenido pérdidas.

Los ciudadanos no están cansados de la política en general, de lo que están cansados es de que la política se preocupe más por sí misma que por los problemas de la gente. Y en eso andamos metidos, en negociar las condiciones para propiciar un gobierno que no puede retrasarse un solo día en tomar decisiones y gestionar una comunidad con ocho millones y medio de habitantes y muchas necesidades. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

La voz de Pedro

Fue mi buen amigo y vecino de columna Curro Flores quien me presentó a Pedro Aparicio en el edificio de usos múltiples del puerto de Málaga, una tarde de otoño en la que la intensidad del  aroma del mar debía llegar hasta Despeñaperros. Asistíamos a una conferencia de la franco-andaluza Anne Hidalgo, entonces concejala y ahora alcaldesa del Ayuntamiento de Paris, la antesala de la presidencia de la república francesa. Curro Flores tiene entre sus defectos el haber hecho del cultivo de la amistad casi una religión y entre sus virtudes la de señalar las estupideces con el dedo. Además de hacer la mejor ensalada de canónigos que jamás haya probado. Curro tuvo un paso por el ayuntamiento de Málaga un tanto complicado, le tocó ser concejal de cultura con un alcalde que soñaba con transformar Málaga a través de la Cultura. Y aun así, en términos taurinos, hizo una faena de mucho mérito y aun tuvo recursos para resolver y adornar con mucho arte y oficio algunas faenas ajenas.
De aquel encuentro recuerdo la presentación de Curro “este es Pepe del Arco, de Córdoba”, “de Montilla”, maticé yo. “¿Y que hace en Málaga Pepe del Arco de Montilla?”, espetó Pedro con su aterciopelado vozarrón de barítono; y rápidamente la conversación, o el monólogo de Pedro, corto pero intenso, pasó por la necesaria vuelta que necesitaban las diputaciones y de ahí a la construcción de Europa, su pasión de entonces. Pedro Aparicio envolvía con su voz. Era imposible rechistar, matizar u opinar. En el momento en que Pedro hablaba todo el ruido del entorno desaparecía, solo existía la hipnótica voz de Pedro. Era difícil no enamorarse de la voz de Pedro.
En las tardes en las que Curro me llamaba para dar un paseo y hablar de política tuve oportunidad de comprobar el afecto y la admiración que Curro siente por Pedro. De hecho conocí a Pedro más por las continuas referencias de Curro que por las veces en las que tuve la oportunidad de hablar con él, apenas tres o cuatro ocasiones antes de algún acto en el que coincidimos. Todo esto ocurrió hace trece años.
Pedro Aparicio fue un alcalde visionario que se refería a Málaga, con la expresión que él mismo acuñó, como la Capital del Sur de Europa, que entendió como nadie y antes que ningún otro alcalde que la cultura también puede ser una herramienta para el desarrollo de las ciudades; que soñaba con integrar el puerto en la ciudad y recuperarlo para los malagueños. Málaga dejó de ser la capital de su provincia para convertirse en una ciudad cosmopolita, europea y moderna como el alcalde que la soñaba.
Melómano y lector empedernido, culto, educado y humanista, impulsó el Parque Tecnológico de Málaga y sembró el germen del Museo Picasso. Abominaba del discurso cateto del agravio comparativo de los alcaldes y alcaldesas que lo han sido desde que él saliese por la puerta de la Casona del Parque en mayo del 95. Aparicio era cirujano, pero su mayor logro como doctor y como político fue sentar a Málaga en el diván, psicoanalizarla y recetarle una buena dosis de autoestima.
Pero desde entonces los alcaldes y alcaldesas que después de Pedro lo han sido no han hecho más que intentar devolver sus complejos y sus traumas a Málaga, porque bien mirado cuesta menos esfuerzo intelectual y, de paso, arroja mayores beneficios electorales.
Por los mismos meses en que lo conocí personalmente, otro amigo, José María de Loma, le hacía una entrevista en La Opinión de Málaga en la que hablaba de todas estas cosas. Decía cosas como que una característica de Málaga era estar poco atenta a ella, que el localismo que hace discurso del agravio resultaba odioso o que el futuro de Málaga giraba en torno a la tecnología, la cultura y el turismo.

Esta mañana el vozarrón aterciopelado de Pedro se ha apagado. Que tengas un buen viaje y que los dioses te sean propicios.

jueves, 10 de julio de 2014

Alehop

Primarias en el PSOE
El PSOE celebra el próximo 13 de Julio elecciones a Secretario General entre sus bases. Una medida novedosa y contradictoria en un partido cada vez más de cuadros y menos de bases. Hay algo de vuelta a los orígenes y de esfuerzo por recuperar la credibilidad de la sociedad española, aunque primero y necesariamente de las bases. En toda esta liturgia de buenas intenciones tal vez sobran algunas de las caras que acompañan a los candidatos. Si la regeneración pasa por construir nuevos liderazgos basados en el respaldo social, a ver qué pintan algunos personajes a los que resultaría complicado votar hasta para presidente de comunidad de vecinos. Da igual que llevasen a la famosa merienda el “taper” con la tortilla, que sujetasen a la “botija” o que se incorporasen a los postres. Si de verdad se busca la regeneración, como alguien dijo, no bastará con propiciar agua y abono en abundancia a este centenario árbol sino que habrá que acometer una intensa poda. Y esto porque mientras no se ponga fin al indolente inmovilismo de las agrupaciones municipales, se abran las puertas y las ventanas de las casas del pueblo y las estructuras locales no sean una representación socialmente fiel del cuerpo de votantes, difícilmente, el socialismo podrá convertirse de nuevo en la voz y la fuerza de las clases medias y bajas.

Los errores del PSOE
¿Qué ha hecho mal el PSOE en estos últimos años? Desde el partido se ha apostado por políticas sociales, se ha avanzado en derechos hasta cotas similares a los países más avanzados del norte de Europa. Esas políticas se han aplicado desde los diferentes gobiernos socialistas y se ha peleado en la construcción de una Europa más social, intentando además dotarla de mayor contenido político. No debería haberse producido, por tanto, un balance final tan estrepitosamente negativo como han demostrado las últimas elecciones europeas. Y que nadie se llame a engaño, los resultados han sido en todas los territorios peores a los de 2009. Desde mi humilde opinión en lo que el PSOE sigue sin aprobar es en las estrategias comunicativas, en la elección de “los nuevos sastres del emperador”, utilizando un término acuñado por el profesor Dader. Como prueba de ello quedará en los anales de los despropósitos el titular de la nota de prensa que difundió Ferraz la víspera de las últimas europeas: El PSOE gana la campaña electoral en las redes sociales. No saben ustedes lo tranquilo que me quedé cuando lo leí.

Pedro Sánchez
Cualquiera de los tres candidatos que se presentan reúne capacidad, formación  y experiencia para dirigir el PSOE durante los próximos años. También es cierto que en ninguno de los tres se percibe un liderazgo carismático similar al de Felipe Gonzalez, pero esas cosas también se construyen. En todo caso, de los tres, en Pedro Sánchez sí que se percibe un conocimiento del partido y de nuestro sistema político similar al de los otros dos contendientes, pero además, el sentido común de la naturalidad con que se expresa, sin aspavientos ni sobreactuaciones; el vértigo imprescindible de quien sopesa todas las circunstancias antes de tomar una decisión y la fuerza y la inconsciencia necesarias de quien es capaz de arriesgar su propia seguridad y anteponer a ésta sus principios. No exige esfuerzo sentirse identificado con alguien como él. Decididamente votaré a Pedro Sánchez, a pesar de algunos de esos personajes que ya le acompañan, expertos en prestidigitación política e incombustibles al paso de las legislaturas y a las regeneraciones de cualquier índole: Ahora soy Chaconista, alehop; ahora Rubalcabista, alehop. Y si Sánchez pierde, se hará Madinista, alehop. Como los de la tortilla. Algún día eso también cambiará.







domingo, 10 de noviembre de 2013

El PSOE está conectado

El partido socialista ha celebrado en Madrid, durante el pasado fin de semana, probablemente, el acto más trascendental de los últimos años. Y la conclusión más relevante es el profundo contenido práctico del documento aprobado. 
No es un programa electoral, es mucho más que eso, es la adecuación de la estructura socialista al horizonte al que debe tender  la sociedad española del siglo XXI. Y el punto de vista es amplio, bien definido, ambicioso, con propuestas para salir de la crisis y para que sus causas no se vuelvan a repetir, con planteamientos que implican profundos cambios legislativos pero que consolidan y recuperan lo conseguido en el ámbito de los servicios públicos, de los derechos y de las libertades de los ciudadanos; con una apuesta clara por la regeneración pública, la transparencia y el control de las instituciones por parte de los ciudadanos.
Para el PSOE y su militancia ha supuesto una vuelta a los orígenes. Desde que llegó al gobierno, el PP ha sustraído derechos fundamentales ya consolidados y esta es la respuesta del PSOE. Si había crisis de identidad, ha desaparecido. La Conferencia Política del PSOE ha puesto de manifiesto que hay diferencias entre las políticas de derechas y las de izquierdas, y que el PSOE es más necesario que nunca para la sociedad española.
La sociedad ya no pide gestos, ahora es necesario actuar y el PSOE ha contestado de manera clara a ese requerimiento con medidas que sobrepasan el ámbito interno porque nacen con la intención de acometer una profunda reforma legal que afecta, incluso, al texto constitucional.
Hay una posición firme sobre a donde debe dirigirse el proyecto de construcción europea y también sobre el marco de convivencia de las diferentes comunidades autónomas desde sus inevitables diferencias pero desde la igualdad de todos los españoles.
Además, ningún otro debate se ha superpuesto ni ha intoxicado lo esencial, no había que configurar órganos y no había presiones de equilibrios ni pretendientes a nada. Se ha negociado, se ha debatido y se ha trabajado hasta altas horas de la mañana, y nada ha sido sencillo. En definitiva, la conferencia ha sido la culminación de casi un año de trabajo, desde la participación, para desbrozar la solución a los problemas de los ciudadanos y el modelo de partido que debe llevarla a cabo. Habrá que esperar, pero el carácter refundacional le confiere una importancia similar a la de Suresnes. Ha sido importante estar aquí, ha sido importante participar y serán importantes las repercusiones que en el futuro tenga para la sociedad española. 




miércoles, 17 de abril de 2013

Como pollos sin cabeza

En el ejército, sobre todo los primeros días de instrucción era habitual que, a cualquier voz de cambio de dirección, la tropa se hiciera un lío y cada uno saliese andando para donde dios le dio a entender, a diferentes velocidades, con el pie izquierdo o con el derecho. La única manera de volver a la disciplina era ordenar parar, e inmediatamente descanso. Luego, una breve explicación de lo que se iba a hacer, alguna reprimenda generalizada y vuelta a empezar. Al cuarto o quinto intento, la cosa solía salir bien.

En el PSOE, estos días, alguien debería ordenar alto y descanso. Porque está claro que el paso de la oposición no lo sabemos llevar y sálvese quien pueda. Si hace años alguien dijo que gobernábamos como los ángeles pero lo contábamos de puta pena, en estos días, la evidencia es que cada socialista, en cada territorio, va por su lado como pollo sin cabeza. Léase Ponferrada, o PSC, o ERE, o más cerca Naves de Colecor.

Hay pueblos de esta Andalucía nuestra del cogobierno entre el PSOE e IU en los que el alcalde y el portavoz de la oposición se ven la cara más en los juzgados que en las comisiones informativas y los plenos de su ayuntamiento. No hay gabinete de prensa de partido político que se precie que no cuente con un tonto tecnológico de dedos vertiginosos capaz de enviar 1000 twits en una hora sobre lo cazurro que es el líder de la oposición y otros mil sobre lo bien que le funciona el tracto intestinal, sobre todo desde que siguió el consejo de Carmen Macci y toma un Activia al día. Eso sí, en su perfil de Linkdln tampoco falta el glorioso epígrafe de “Experto en comunicación política”, al que debería añadir “y en tractos intestinales”.

Esto ya se ha dicho antes. Pero tampoco faltan los otrora aduladores vocacionales y profesionales hoy reconvertidos en paladines de la renovación socialista ¿De cuál? No importa, de cualquiera en la que se me permita poder seguir adulando a alguien, y cobrar 60.000 euracos, pero por dios que esto cambie ya.

En una entrevista a un alcalde que publicaba hace pocos días un diario provincial se podían leer algunas perlas impagables, “si el gobierno (el de la nación) no le pone fecha a la estación lo haremos nosotros”, pero nadie tiene la decencia de decir que ese tren no irá a ninguna parte porque no se va a usar; otra, “el PSOE necesita a alguien con las características de Griñán y Pérez Rubalcaba no las tiene", sin duda es la opinión docta de un experto en características para el liderazgo; la última, “ser alcalde es más complicado de lo que yo pensaba”, haber empezado por ahí hombre.

Escribo esto porque yo también estoy indignado. Porque no es posible que un gobierno de derechas desmantele el estado del bienestar, condene a miles de personas a la emigración, recorte derechos laborales, acabe con la sanidad y la educación públicas, fulmine ayuntamientos y privatice más servicios públicos y establezca el nivel de parados en cinco millones de personas. Y mientras tanto en el PSOE cada pollo intente encontrar su cabeza.

Un mes antes de las elecciones generales de 2011 asistí a un acto en el que intervenía Felipe González. Expuso su análisis sobre la situación económica y sus desvelos al frente del grupo de expertos que debían aconsejar a los jefes de estado europeos soluciones a este desastre, (el económico). Como colofón lanzó una pregunta que ni él ni nadie contestó, que entendí en un sentido y que ahora ha tomado otro inquietantemente premonitor ¿Para qué queremos gobernar? En el mismo lugar pero veinte años antes tuve la oportunidad de decir que la generación del PSOE que participó en la transición había hecho un elogiable trabajo de modernización en este país y, sobre todo en Andalucía, pero era imposible que tuviesen las claves para dar con las soluciones a los problemas de nuestra sociedad en aquellos momentos. Bien, ya han pasado 35 años desde que murió el dictador, y algunas caras del socialismo se han mantenido desde entonces.

Ya no existen liderazgos, ni relevancias siquiera; no hay el más mínimo destello de brillantez retórica en los parlamentos; los escribientes de discursos cobran por el papel que producen al peso; la docilidad y la adulación son méritos sólidos para prosperar; hay candidatos más que amortizados que se cuidan muy mucho de mantener las proporciones aritméticas en sus entornos, en el vértice: los deudos; y en la base: la familia. “Ah, la familia”, que diría Don Corleone.

Mientras tanto, la gente sigue perdiendo su puesto de trabajo. Dos veces en semana veo una larga fila de personas que esperan que una entidad caritativa reparta fruta y verdura para aguantar hasta el próximo reparto. Y sin embargo, en estos momentos, me preocupa más el desorden y la falta de higiene en el PSOE que la velocidad terminal con la que el PP desmantela el estado a golpe de Decreto-Ley. Porque hasta que los socialistas no nos rearmemos ideológicamente y presentemos una posición sólida, con caras frescas realmente representativas de la sociedad, no tendremos capacidad de respuesta y continuaremos estrellándonos contra el muro del neoconservadurismo, pero cada vez con menos herramientas y menos fuerzas.

Y sí, estoy completamente convencido de que debe haber dimisiones en el PP, en el PSOE y hasta en la Casa Real. Porque no es posible que Barcenas, Gurtel, los ERE, el caso NOOS o las dietas y sobresueldos de algunos se estén llevando por delante el crédito moral de la mayor parte de quienes se dedican a la política y la credibilidad del propio sistema democrático.

Mucha gente en el PSOE sabe para qué hay que ganar las elecciones y gobernar, yo también. Pero antes hay otro tiempo, el de recuperar la identidad y los valores y reconciliarse con la sociedad; el de ser coherentes y honrados con nosotros mismos. Es el momento de mandar parar y acabar con tanto despropósito y decirle a alguna gente que cuando iniciemos el paso no es preciso que nos acompañe.

martes, 31 de enero de 2012

In memoriam


A veces se producen hechos singulares, al margen de las chorradas entrecomilladas al político local de medio pelo y que habitualmente aparecen en la prensa sobre la Copa Davis, sobre si defiende más o menos al comercio local, sobre si es o no partidario de peatonalizar la calle principal del pueblo, sobre el escaso grado de cordobesismo del adversario o sobre la deslealtad de sus acciones para esta Córdoba de nuestras entrañas. Al margen digo de todo eso, a veces, se producen hechos que te reconcilian con la política, con los políticos, con las instituciones. Que me reconcilian conmigo mismo y con lo que hago aquí. Esta mañana once alcaldes de tres partidos políticos diferentes se han puesto de acuerdo en la defensa de un interés común y en la de un puñado de trabajadores. Por eso estoy en política porque creo que es la única forma posible de solucionar los problemas de la sociedad, argumentando, negociando, dialogando y articulando las decisiones adoptadas.
Soy de izquierdas por trayectoria personal y no sé si incluso por motivos genéticos el caso es que aquí siempre ha habido dos clases de gente y entonces yo ya era de la clase de los pobres. Mi interés por la cosa pública me sobrevino porque en mi casa, a veces también, había dificultad para pagar el recibo del agua, 150 pesetas creo. Sé que es un principio que debería hacerme mirar, pero desde entonces me preocupa enormemente como y en qué se gastan las putas 150 pesetas. Más tarde hice campaña en contra de la OTAN y conforme participaba en actos iba entendiendo que no es posible cambiar el mundo en solitario sino que tienes que aliarte con otros y que esas alianzas suelen implicar un coste que hay que entregar siempre que el fin último compense las cesiones previas.
Más tarde asistí a una conferencia sobre la Institución de Libre Enseñanza que Carlos Castilla del Pino pronunció en el Salón de Plenos del ayuntamiento de La Rambla. Otro día, en la Casa del Inca de Montilla asistí a otra conferencia, esta vez era Joaquín Martínez Bjorkman que hacía un apasionado recorrido por los últimos meses de vida de Julián Besteiro. Si la memoria no me traiciona, hace ya más de 25 años de aquello, al final de aquél acto se me acercó uno de los organizadores, Joaquín Casado. La UGT iba a comarcalizarse, los sindicalistas de Montilla pensaban que la sede de la UGT comarcal debía estar en Montilla y pensaron también que yo les podía echar una mano. Había argumentos históricos, Palop Segovia, Zafra Contreras, la Parra Productiva y la propia Casa del Pueblo de Montilla. Y me puse manos a la obra.
Joaquín Casado, Rosa Navarro, Pepe Domínguez, Paco Pulido, Paco Falder, Leonardo Espejo, Luis de la Rosa o Paco Barranco fueron algunos de los montillanos que tan sólo unos meses antes habían recorrido toda la campiña constituyendo estructuras locales del sindicato. Su ayuda y la de Jose Luis Casas, que entonces preparaba un libro sobre los artículos publicados en prensa por Zafra Contreras me bastaron para hilvanar la argumentación en defensa de la sede de la estructura comarcal. Para culminar las cuestiones previas, Joaquín Casado se encargó de tramitar mi afiliación a la UGT.
El día de la Asamblea constituyente me había preparado la intervención como un opositor que debe rendir cuentas ante el tribunal calificador. Montilla fue la única agrupación que defendió su candidatura. Mi entusiasmo solo fue comparable a la profunda decepción que supuso que la sede acabase en otra ciudad. Al final del acto Joaquín me invitó a una copa de vino en el Bar de Zambombilla y me explicó la primera regla de oro, la política es una cuestión de aritmética, y en ocasiones, la solidez de la pasión, de los sentimientos, de los ideales y de las convicciones, de la razón en definitiva no son suficientes. En ocasiones, me dijo, es necesario seguir las reglas del juego para poder cambiarlas. Unos días después pedía la baja en UGT, en la que no he vuelto a militar, y solicitaba mi ingreso en el PSOE. Joaquín Casado era un hombre alegre, un líder social entonces. Miembro de la asociación cultural más dinámica de la ciudad, caranavalero, feriante, católico y, sobre todo, ugetista. Artífice de un buen proyecto empresarial que no triunfó, posiblemente, porque otra crisis lo cercenó cuando apenas empezaba a despegar. En los últimos años a Joaquín Casado se le llenaban los ojos de lágrimas con mucha frecuencia, quiero pensar que de rabia por no haber podido vencer a la aritmética.
Joaquín Casado murió la víspera del congresillo cordobés preparatorio del 38 Congreso Federal. Esa víspera la pasé repasando las enmiendas que había preparado sobre el modelo de partido y el proyecto de estatutos de la ponencia marco que se debatiría al día siguiente en un Congreso al que asistía como mero invitado. Sigo sin aprender la regla de oro.
En esta temporada convulsa que vive el PSOE, los mercenarios y los oportunistas tienen la desfachatez de hablar de honradez y transparencia, los que están por las lentejas (de 70.000 Euros, oiga) hablan de ideas, los recién llegados hablan de valores históricos y los viejos dinosaurios de la obligada regeneración pendiente (siempre que ellos sigan en el candelero, claro está). En estos tiempos convulsos digo, me pareció paradójico que mientras tenía lugar el debate sobre el modelo de partido y los estatutos, los que hablan de ideas, de valores, de honradez, de transparencia y de regeneración evolucionaban por los pasillos en grupos cuchicheantes pergueñando y amasando la aritmética del resultado.
Me fui a la barra, le pedí al tabernero un medio y lo bebí de un trago a la memoria de Joaquín y de todos los Joaquines, de mí mismo incluso. Si eso, ya quedamos un día.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La necesidad de un debate honrado y sin exclusiones en el PSOE


Algunas de las afirmaciones que se oyen estos días son difícilmente entendibles en el convulso tránsito recién iniciado por el PSOE. Cuesta creer, desde mi experiencia personal, que nunca haya existido democracia interna o libertad de expresión. Ya digo que este que suscribe siempre ha dicho lo que pensaba en voz alta. Y vayan por delante algunos ejemplos de mi incontinencia verbal.
En repetidas ocasiones, hace años, dije que el funcionamiento democrático de algunas agrupaciones locales estaba viciado por la endogamia a las que las sometían sus dirigentes locales, enfrentándome, entonces a la dirección socialista local de turno y también a la provincial. Porque, aducía, los socialistas estaban en la calle y no en las agrupaciones locales, al menos no todos. Y soy consciente de que la fuerza del partido socialista reside en sus militantes de base, en quienes nunca han aspirado a un cargo electo y están alejados de la esgrima florentina y los pasillos de los congresos orgánicos.
He sido defensor de las primarias, el censo de simpatizantes y las listas abiertas hasta dejarlo escrito e, incluso, haber asistido como delegado a un congreso regional gracias a esas listas abiertas.
He opinado que Zapatero fue elegido Secretario General mediante un procedimiento de selección adversa, y a pesar de ello su designación fue la del proceso más democrático que ningún otro partido político haya llevado a cabo hasta el momento.
Alguien podría decirme que si “comulgo” tan poco con los procedimientos orgánicos qué narices hago en el PSOE. La explicación es que ideológicamente es en el único partido en el que quiero, puedo y debo militar, porque su objetivo, y el mío, es el de construir una sociedad más justa para las generaciones venideras, y si es posible, también para las actuales.
Claro que hay vicios en su funcionamiento, y cierto grado de voluntarismo, que es una manera eufemística de referirse a la incompetencia. Y claro que existen males en el PSOE, pero no se trata de males generalizados, luego pueden ser corregibles. Es cierto que en alguna agrupación el más revanchista e incompetente mantiene a raya cualquier intento de liderazgo legítimo en defensa de su propio clan. O que el oportunista con el ideario recién aprendido proclame soflamas virtuales a través de las redes sociales, dispuesto a derribar los muros inamovibles construidos supuestamente por las respectivas direcciones para defender sus privilegios por obra y gracia de los mismos dirigentes que ahora les parecen inapropiados.
Lo primera divergencia que mantuve, hace ya más de 20 años, me costó una terrible discusión con compañeros militantes de otra provincia. Mi posición: que la renovación no podía consistir en quítate tú para ponerme yo y que la fuerza del todo residía en la suma de cada una de las individualidades, sin excluir a nadie y que quienes intentábamos defender la renovación interna como herramienta de actualización teníamos en nuestra mano más claves para entender hacia donde se dirigía la sociedad que quienes llevaban ya varios años desempeñando responsabilidades; la de ellos la defensa del “status quo” provincial de aquella época, que es el mismo de ahora. Entonces ya era consciente de mi pertenencia a una de las muchas generaciones perdidas de socialistas a los que el aparato ha taponado y de que mi papel posiblemente consistiera en intentar desbloquear estructuras para que gente más joven y preparada accediese a los círculos de toma de decisiones.
Tampoco es que me haya importado sencillamente porque no he alimentado logros políticos personales, me sigo sintiendo orgulloso de ser militante de base en una agrupación local de una ciudad media como Montilla, una de las agrupaciones locales de la provincia de Córdoba que fundara Francisco Palop Segovia hace ahora más de un siglo y que presidiera Francisco Zafra Contreras. Porque este es un gran partido, en el que caben hasta los excluyentes que reclaman que quienes jamás se han manchado las manos de cola dejen de estar en el poder. Sin saber que cuando se pegan carteles, si eres cuidadoso no te manchas las manos, sin embargo, es inevitable embadurnarse los zapatos.
Hace años unos jóvenes politólogos publicaron un artículo en El País sobre los procesos de selección adversa en los partidos políticos, un texto al que ya he hecho mención en otras muchas ocasiones y que se ha convertido en una referencia sobre los “vicios” de los partidos políticos con el paso del tiempo. (http://www.elpais.com/articulo/espana/seleccion/adversa/partidos/elpeputec/20030704elpepinac_4/Tes), Felix Bayón elogió en su momento la idoneidad del término, al igual que muchos dirigentes socialistas (algunos de manera más pública que otros). Lo que en él se refleja pone de manifiesto que el ánimo de cambiar las cosas y responder a las demandas reales de la sociedad no es consecuencia de la reciente derrota electoral del PSOE ni patrimonio de las voces de rebelión que medran un minuto de gloria en las redes sociales, como si ese solo aspecto aportase en sí un plus de calidad socialista.
De lo anterior valga sólo un ejemplo que no comentaré más allá de lo ilustrativo del caso. En su primer acto con militantes en Andalucía, tras la derrota de las elecciones municipales, Alfredo Pérez Rubalcaba esbozaba qué tipo de campaña haría y aprovechaba para transmitir optimismo a una tropa con las heridas de la batalla municipal todavía por cerrar. En el turno de intervenciones, alguien se deshizo en elogios sobre el procedimiento, la escenificación de aquél acto, lo acertado de la intervención del candidato, la idoneidad de la elección del mismo y no sé cuantos aspectos más sobre la línea iniciada por el PSOE en su esfuerzo por mantener el gobierno. Hace pocos días, el adulador espontáneo, hablaba desde las mismas páginas de El País sobre la necesidad de, ahora sí, llevar a cabo una renovación en profundidad en el Partido Socialista. Lástima que no lo hubiese pedido antes de haber sido propuesto por el PSOE a cargo público, y haberse mantenido en ellos, durante casi tres décadas. Afortunadamente ambas voces, las virtuales y las tipográficas, son minoría en un partido amplio y diverso cuya grandeza reside en la diversidad, en la honradez y en el compromiso del 99 por ciento de sus componentes, los militantes de a pié y los cuadros dirigentes. Y la misma opinión me merecen los militantes y cuadros de otros partidos políticos, ya está bien de encanallar la vida pública.
Tan sólo decir que habremos de tener cuidado porque de lo contrario es posible que el debate lo acabe liderando quien no debe ni por número, ni por argumentos, ni por trayectoria personal.
De las elecciones municipales de mayo salieron derrotados o con pérdida de votos todos los gobierno municipales, de manera independiente a su color político, eso como norma. Y todos sabemos que hay excepciones que confirman la norma. El PSOE ha perdido las elecciones generales porque ha gestionado la crisis (en la misma medida en la que ha afectado a otros partidos europeos con responsabilidades de gobierno en sus respectivos países), en primer lugar, y en menor medida por lo acertado o no de las decisiones adoptadas. Y aun no he visto el debate en el que se hayan puesto sobre la mesa las distintas etapas por las que ha pasado la gestión de la dichosa crisis. Desde las cuestiones keynesianas sobre la inyección de presupuesto en obra pública a las de reducción del déficit. Para más datos, el presidente electo solicita ya la unidad del país para afrontar las medidas que habrá de adoptar casi de forma inmediata.
De todo esto solo cabe colegir que algunos de los debates internos iniciados en las redes sociales y, en menor medida, fuera de ellas tienen algunas características indeseables, además de la falta de representatividad. El primero es el alto contenido de marketing (¿auspiciado por el sector tecnológico del aparato?), ilustrado por cierta estética adoptada desde el movimiento 15-M; el segundo el oportunismo de algunas de las voces ilustradas en la falsedad de las causas de la derrota y en el sinsentido de los portavoces, los mismos otra vez.
El PSOE, a pesar de todos estos defectos que no dejan de ser subjetivos, ha transformado la sociedad en la que vivo con avances sociales, educativos, sanitarios, de infraestructuras. Ahora, y a pesar de la crisis, miramos a nuestros vecinos europeos y esa mirada nos deja constancia de que estamos por encima de muchos de ellos en garantías sociales, en igualdad de derechos, en libertades y en acceso a las oportunidades, y así hay que reconocerlo. Es probable que haya llegado el momento de que una derecha moderna, demócrata y europea (en la seguridad de que la de Aznar no lo fue) pilote la salida de la crisis, porque así lo ha elegido la ciudadanía. Me cuesta más trabajo asumir que en Andalucía ya han culminado las transformaciones necesarias para construir el camino al futuro conjugando progreso y garantías sociales y se me hace complicado entender que esas transformaciones puedan venir de la mano de una derecha comandada por Arenas Bocanegra. Por eso creo que es preciso que siga gobernando el PSOE en Andalucía y que seamos capaces de reconstruir el partido a nivel federal. Por el bien de Andalucía, de España y también de Europa.
Hace falta una transformación porque la sociedad espera de nosotros respuestas, no más debates estériles originados por los mismos que, esgrimiendo más o menos años de militancia piden ahora una renovación profunda desde las posiciones que les ha facilitado el aparato, pero siempre después de llevar años adulando a sus protectores convenientemente. Por mi parte todas las aportaciones son valiosas y tan sólo prescindiría, como he dicho antes de las excluyentes .
Por todo ello es necesario el debate, profundo, sin pausa, participativo y enriquecedor. A ser posible sin empresas de marketing y sin oportunismos moviendo los hilos. Hasta despejar la ecuación hace falta profesionalizar el socialismo. Sustituyamos el voluntarismo, las espadas/plumas de fortuna, el marketing y cierto localismo cateto por el debate de las ideas y del futuro y elijamos líderes con fuerza cuyo firme compromiso social aleje a los partidarios de los entornos aduladores que tanto daño han hecho a la organización. Más que nada porque es más el ruido que la realidad que lo respalda. Seamos honrados con nosotros mismos. Como dijo Felipe, en tiempos de crisis, más partido.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La mano que mece la cuna


Si hay algo que me ha gustado del anuncio del cambio de gobierno de hoy ha sido la música. En primer lugar se ha escuchado una sinfonía completa y no solo las fanfarrias del anunciado cambio de Corbacho. De haber cambiado tan sólo a Corbacho, Zapatero habría enviado el mensaje del necesario apuntalamiento a la candidatura de Montilla desde el gobierno de la nación. Que el cambio suponga la entrada en el gobierno de Valeriano Gómez, que goce de buena imagen ante los sindicatos y que haya mantenido una actitud crítica ante la reforma laboral implica que todo puede ser reversible y, más allá, que los costes de esta crisis no tienen porqué ser permanentes.
La salida de Leire Pajín de la Secretaría de Organización era algo necesario. Durante los últimos tiempos, y desde la entrada de José Blanco en el gobierno al frente de Fomento, el Partido Socialista carecía de la musculatura orgánica necesaria para reaccionar, no tanto a la labor de la oposición por su inexistencia, como a los resultados de las encuestas. Entiendo la salida de Moratinos, con toda seguridad más valorado fuera de nuestras fronteras, y su sustitución por Trinidad Jiménez. Nadie le discute a la malagueña su capacidad comunicativa y es posible que lo que le ha faltado a Moratinos sea capaz de hacerlo ella: explicar dentro lo que hacemos fuera.
Junto con Valeriano Gómez, la entrada de Rosa Aguilar marca un perfil más de izquierdas al ejecutivo (¿Alguien había dicho que las ideologías no existen?) y la capacidad de comunicación de ésta última junto a la que ya posee Pérez Rubalcaba hace pensar en una mayor presencia pública de los miembros del gobierno. La presencia andaluza fortalece también a Griñán y no hay que olvidar que Chaves, desde la Vecepresidencia de Política Territorial asume ahora Administraciones Públicas.
Pero decía que tal vez haya sido la música que ha acompañado a los hechos lo más importante de los cambios que el presidente del gobierno ha realizado en su ejecutivo. Ha venido a decir que este es el gobierno del impulso político y de la salida definitiva de la crisis. Se imprime así un punto de inflexión en la legislatura, cuando queda algo menos de la mitad para que se agote, que hace prever que el enfermo no estaba desahuciado y que, por lo pronto, Rajoy tendrá que hacer algo más que irse a dormir para ganar las próximas elecciones generales, tal y como le ha recomendado su sociólogo de cabecera, Pedro Arriola.
Arruyado por los ecos de la huelga general y bajo los efectos de la famosa nana “veremos a ver si sois capaces de aprobar los presupuestos”, Rajoy se ha despertado en plena rueda de prensa para valorar el cambio de gobierno. Balbuceando y medio adromilado aun, tan sólo había que ver como abría los ojos de vez en vez para terminar de despertarse, apenas ha acertado a articular que el presidente del gobierno tiene dos prerrogativas, a saber, la de formar gobierno y la de disolver las Cortes, y que personalmente hubiese preferido la segunda de ellas.
Y es que hace tiempo que el Partido Popular debería haberse dado cuenta de que el discurso del pesimismo está hartando un poquito al personal, sobre todo si se ha tenido responsabilidad directa en la evolución de la burbuja inmobiliaria.
Lo que está claro es que no debería hacer mucho caso al consejo que le han dado de echarse a dormir o, en todo caso, vigilar no vaya a ser que sea Rubalcaba la mano que le mece su cuna.