lunes, 18 de enero de 2016

Se abre el telón

Me merece todo el respeto del mundo una madre dándole el pecho a su hijo. No me interesa para nada esa imagen si se trata de una vuelta de tuerca más de este populismo inmisericorde que nos asola. Y me preocupan las madres que no pueden conciliar vida familiar y profesional. Dado que el acto tenía poco de reivindicativo -las condiciones de dureza en la que muchas mujeres realizan su trabajo hace impensable que nadie pueda desear que no se separen de sus hijos en tales circunstancias- y nada de necesidad -más que nada por la presencia de la niñera entre los invitados y la existencia de una guardería en la cámara- solo cabe inferir la opción de la propaganda populista.
Cada auditorio, cada público y cada representación exigen registros diferentes, otra puesta en escena, otros focos y vestuarios por parte del reparto que anuncia el cartel de la obra.  Esta semana, durante la sesión constitutiva de la undécima legislatura ha sido la escena del niño en el escaño y la de las lágrimas a las puertas del Congreso. Hace algo más de un año, en la sesión constitutiva del Parlamento europeo fue un discurso de algo más de siete minutos que culminaba con tanques entrando en París pilotados por milicianos españoles  y la enardecida soflama sobre el orgullo de los desheredados de la tierra del sur de Europa.
De la excursión a Europa ha quedado un sesudo programa “colaborativo” de 36 páginas, que poco tiene que ver con la actividad del eurodiputado Iglesias.  A saber Vicepresidente de la delegación para las relaciones con Mercosur y miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y de la subcomisión de Derechos humanos. Nada que ver con los discursos electorales de Podemos sobre la importancia de hacer oír en Europa la voz de los desheredados, de los desahuciados y de los embargados. De la etapa europea también ha traído una declaración de ingresos de entre 2.000 y 10.000 euros mensuales por participar en debates políticos y por dirigir un programa de televisión. Eso aparte de los ingresos que ha percibido como eurodiputado y de lo que le ha podido reportar su labor como empresario.
Durante su primera intervención en el parlamento europeo, Pablo Iglesias, consiguió que el presidente de la sesión le llamase la atención en varias ocasiones por superar el tiempo establecido, aunque él intentó con todas sus fuerzas que pareciese que las llamadas de atención se debían al contenido de su discurso. Más que una tomadura de pelo, un insulto a la inteligencia ¿Dónde residía entonces la importancia del Parlamento Europeo?¿No era allí donde se abordaban los grandes temas políticos y económicos y donde había que impedir que las clases sociales más desfavorecidas siguieran sufriendo de peor manera los efectos de la crisis?
Hace algunos años, Jesús Gil o José María Ruiz Mateos intentaron sendas aventuras populistas, pero carecían de los conocimientos necesarios, ni sabían quién era Goebbels ni habían oído hablar de las técnicas de Guerrilla de la Comunicación, con lo que sus respectivas incursiones políticas fueron difuminándose con el paso de las diferentes elecciones y de la capacidad de absorción del Partido Popular de aquel electorado y de muchos de sus candidatos.
A pesar de sus contradicciones, a pesar de la falta de una estructura democrática en su propia formación  y a pesar de la inconsistencia de sus planteamientos programáticos vamos a continuar oyendo hablar de la casta política, de las puertas giratorias y del tic tac. Porque el populismo también tiene un espíritu reformista y ya no se disfraza de Superman a la puerta de los juzgados o da ruedas de prensa desde una piscina marbellí. Este populismo ha ido a la Universidad, controla las técnicas de comunicación y, como aspecto imprescindible, cita a Kant. Es el nuevo populismo del siglo XXI, el Populismo Ilustrado.
Hay algo imperdonable en todo esto y es que al electorado se le ha escatimado en la pasada campaña electoral, de manera intencionadamente perversa, el debate sobre qué modelo de sanidad, de educación e incluso productivo defiende cada formación y cada candidato. Por el contrario, hemos asistido a todo un abanico de gestos, representaciones y puestas en escena, desde el guardarropa de Alcampo al profundo conocimiento de la última serie de TV de moda pasando por las tontadas en absolutamente todos los programas de variedades de la televisión por la que han pasado la práctica totalidad de los líderes políticos. Parece ser que este populismo es ya más contagioso que anteriores brotes.
La función no ha hecho más que empezar, esto sólo han sido las fanfarrias para llamar al público. Estoy seguro de que aún nos depararán escenas inimaginables hasta ahora y momentos gloriosos.

Se abre el telón.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Diario de un ex-adicto a las campañas electorales. El debate de las ausencias

Un debate electoral sirve, fundamentalmente, para fijar marcos referenciales. Una campaña electoral es un lienzo hecho con trazos firmes. El debate no reproduce el relato o “story telling” de la campaña, ni siquiera parcialmente, solo es una oportunidad más; una herramienta como las redes sociales, las ruedas de prensa, los actos públicos, la publicidad y todos los recursos de los que consta una campaña. El relato tiene un protagonista (el candidato), que representa a un sector de la sociedad (partido político o agrupación de electores), quien define un problema percibido como tal por la sociedad y que aporta, desde sus valores, recetas para abordar y buscar la solución a ese problema. Hasta ahí los elementos. Las fases son, descripción y conocimiento del candidato (Difusión de la imagen), descripción de los problemas (Denuncia), propuesta de soluciones (Solución), ataque a los adversarios y sintetización en valores (para el complejo tema de los valores recomiendo la lectura de la conferencia, editada por la complutense, que Richard Wirthlin pronunció hace ya algunos años y sus esquemáticos mapas de valores). La estrategia marcará la agenda comunicativa y ésta los tiempos y la oportunidad de los mensajes.
Wirthlin fue director de campaña y jefe de personal de Ronald Reagan, el republicano que se apropió de los marcos referenciales de los demócratas y que estos aún andan buscando, o eso mantiene Lakoff. El marco referencial es la identificación de argumentos, elementos y valores, sintetizados en un enunciado o definición simple de identificaciones que todo candidato está obligado a anclar en la mente del elector; por ejemplo Pedro Sanchez = PSOE = Experiencia de gobierno, renovación y equipo para gobernar = Servicios públicos universales y de calidad garantizados por una política fiscal justa y universal. Cada partido tiene su marco referencial adecuado al candidato, a la estrategía y al momento histórico. Si el relato es la estrategia, es en el debate donde se muestran las señas de identidad, a riesgo, por otra parte, de que los otros candidatos intenten intoxicar tu marco referencial, sobre todo cuando se producen conflictos de intereses por coincidencia de ubicación en el espacio electoral.
Independientemente de cual fuese el marco referencial que pretendiese defender Pedro Sanchez en el debate del pasado lunes, está claro que la primera intervención fue la del moderador que fue quien estableció el marco referencial del socialista, como lo demuestra el enunciado de una pregunta en la que daba igual lo que respondiese el candidato. El moderador ya la había respondido en la introducción de la misma:
El estudio del CIS que se ha publicado hace muy poquitos días señala que el Partido Socialista está alejado del Partido Popular y algunos otros sondeos apuntan a que el Partido Socialista está ya en tercera posición por detrás incluso de Ciudadanos. Usted recuerda , con seguridad, durante la legislatura última del Partido Socialista en el poder, incumplieron algunas de las promesas electorales que habían realizado y llevaron a cabo algunos recortes, por ejemplo, se hizo una reforma laboral, dejaron el país en una situación de paro y de déficit muy grave. Usted no estaba en el gobierno de Zapatero pero sí era diputado en ese parlamento y con su voto se aprobaron algunas de esas medidas. Usted lleva ya casi un año y medio al frente del Partido Socialista como Secretario General. En este tiempo el Partido Popular, según los sondeos, ha perdido prácticamente uno de cada tres votos ¿Por qué el PSOE no ha recuperado ninguno de esos votos que ha perdido el Partido Popular?
Y se quedó tan fresco. Durante el debate la otra moderadora cortó hasta en dos ocasiones la argumentación del candidato socialista, impidiendo que enunciase y completase ejes fundamentales de sus propuestas. La conclusión fue que Sánchez fue quien obtuvo un menor cómputo en el tiempo total de intervención.
El candidato de Podemos no ganó el debate, en contra de lo que digan las opiniones de expertos y tendencias en las redes sociales. Ganó el minuto final y esto porque en su intervención contempló la implicación de los votantes (Aquello de “Con el esfuerzo de todos conseguiremos…). La teoría estratégica electoral recomienda realizar esta llamada en la recta final de la campaña a no ser que las encuestas hayan sacado al partido en cuestión de la lucha por la cabeza de la carrera (como es el caso). Los marcos referenciales de Iglesias fueron los manidos mantras demagógicos de las puertas giratorias o la corrupción generalizada. Eso sí se preocupó de intoxicar el marco referencial del socialista acusándole de no pintar nada en el PSOE. Y esto porque, evidentemente, Podemos “toma” los votos de la posible bolsa de indecisos del PSOE, ayudando así al Partido Popular a no desmoronarse.
Lo de Rivera fue el murmullo intencionado y habitual de dar un paso a cada lado para no moverse del sitio, la estrategia de quien sólo tiene que esperar a ver a donde le llevan las encuestas.
Faltaron Mariano Rajoy y Alberto Garzón. El primero porque su estratega de cabecera le recomendó que  no fuese, el segundo porque el mismo estratega recomendó a la cadena que no lo invitase, a pesar de que actualmente goza de representación parlamentaria, aspecto importante éste del que dos de los debatientes carecían.
Pedro Sanchez, se mostró firme y tal vez, solo tal vez, debería hacerse mirar las sonrisas de desaprobación cuando sus adversarios argumentaban, pero en términos generales se erigió como la única opción de impedir que el Partido Popular, con la ayuda de Ciudadanos a partir del 20 de diciembre, continúe dinamitando las libertades y los servicios públicos, sin adoptar medidas contra la corrupción en sus filas y repartiendo desde el gobierno amnistías fiscales a propios y ajenos cercanos.
Pero volviendo a los vicios del debate, posiblemente estos se produjeron porque respondió más al diseño y los intereses de la cadena organizadora que a los derechos de los electores. Aun habrá que avanzar en un aspecto fundamental de las campañas que profundiza en la democracia y acerca la política a la ciudadanía.

A todas luces, los verdaderos protagonistas del debate “decisivo” del 7 de diciembre fueron los supuestos moderadores. Ellos establecieron las normas y ellos inclinaron la balanza. En la post-resaca del debate solo cabe concluir que además de la ausencia de Rajoy tampoco asistieron los periodistas y, en todo caso, cabe preguntarse si la primera pregunta de Vallés, las interrupciones de Pastor a Sánchez y las opiniones de Evole o Ferreras tenían más que ver con la concesiones digitales que con la campaña electoral y el derecho a la información.

sábado, 2 de mayo de 2015

Ocho millones y medio de razones para formar gobierno

Parece previsible que a lo largo de la primera quincena de mayo podrá producirse la investidura de la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y que, afortunadamente, ello derivará en la formación del nuevo gobierno andaluz. Las circunstancias para que estos hechos se produzcan son que alguna que otra fuerza minoritaria baraja abstenerse en la segunda votación, que tan sólo exige mayoría simple para llevar a efecto la investidura.
Los partidos, con representación en la cámara andaluza, que propiciarán estas circunstancias han puesto sobre la mesa condiciones que van desde que los expresidentes Chaves y Griñán renuncien a sus respectivos escaños hasta la ruptura de relaciones con las entidades financieras que ejecutan desahucios. Aunque igual podían haber pedido que las sesiones del parlamento se celebren sólo los días impares del mes o la construcción de una línea AVE para conectar San Sebastián de los Ballesteros en Córdoba con Alfarnatejo en Málaga, tan necesaria.
La verdad es que todo esto suena un poco a broma de no ser porque lo que de verdad produce es tristeza. Andalucía necesita sin demora un gobierno que gestione y desarrolle políticas progresistas frente a la descerebrada austeridad del gobierno de España. No es que la administración se haya parado pero, tras unas elecciones, lo deseable es que las instituciones acusen el impulso de un nuevo gobierno.
A los dirigentes de los partidos políticos de nuevo cuño se les llena la boca de lo sagrada que es la soberanía popular pero olvidan, cuando plantean sus condiciones, que hace tan sólo unas semanas, la sagrada soberanía popular amortizó la responsabilidad política de Chaves y Griñán, las relaciones de la Junta con esas entidades financieras, y cuantas otras reivindicaciones programáticas deberán postergar al sueño de la legislatura, hasta que vuelvan a desempolvarse para configurar los programas electorales de la ilusión y de la gente. Y es que el PSOE hace programas electorales para que a los que viven en Marte les dé depresión (nótese el tono cínico, por favor). Y esto desde la seguridad de que el momento de la política con mayúsculas llegará, la política de la negociación y el acuerdo para sacar adelante leyes para la convivencia, para el progreso y para la justicia social. Pero en sede parlamentaria, no en mesa camilla.
Vayan por delante varias consideraciones personales. Que tengo la convicción de que ni Chaves ni Griñán tienen responsabilidad penal en el caso de los ERE, aunque la tienen política porque nombraron al que nombró al tipo que se metió por la nariz unos pocos de cientos de miles de euros que deberían haber ido a parar a familias necesitadas o que ya cansa ver a los consejeros delegados de las entidades financieras diciendo que empiezan a ver el final del túnel y que las cuentas de beneficios empiezan a reflejar el aumento del consumo de las familias, como si alguna vez hubiesen tenido pérdidas.

Los ciudadanos no están cansados de la política en general, de lo que están cansados es de que la política se preocupe más por sí misma que por los problemas de la gente. Y en eso andamos metidos, en negociar las condiciones para propiciar un gobierno que no puede retrasarse un solo día en tomar decisiones y gestionar una comunidad con ocho millones y medio de habitantes y muchas necesidades. 

martes, 24 de febrero de 2015

Rajoy al final del túnel

Además de la crisis, Rajoy ha dado por finalizada la legislatura y ha inaugurado la temporada alta de propaganda en el PP. El debate del Estado de la Nación ha servido, sobre todo, para que las agencias de publicidad se froten las manos. A partir de su finalización, con la respuesta del presidente a las réplicas de la oposición, el gobierno ha iniciado el largo camino propagandístico hasta llegar a las próximas elecciones generales.
Para ser justos, técnicamente, no se puede decir que haya dado por finalizada la legislatura. Lo que ha dicho es que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer. Que ya vivimos en el País de las Maravillas y que atamos a los perros con longaniza. Sin tener muy claro por el agujero de la imaginación por el que se ha dejado caer o a qué conejo perseguía en su sueño de la razón.
En la España real hay más paro que cuando llegó al gobierno en 2011, la renta per cápita de los españoles es más baja, hay más familias en situación de pobreza y la deuda de nuestro país es más alta en 2015. Ese es el legado. Su proyecto emblemático. El país que deja para retirarse a un consejo de administración, a dar conferencias en universidades norteamericanas o a seguir persiguiendo conejos imaginarios. A saber.
También ha hecho anuncios. El de la redacción de la Ley de Segunda Oportunidad, que ni evita la pobreza ni elimina las deudas de las familias porque, en todo caso, mantiene la obligación de los españoles y españolas a devolver hasta la última peseta que deban a las entidades financieras. Otro: que los primeros 500 Euros de renta no cotizarán a la Seguridad Social, lo que supondrá la merma del gasto en el capítulo asistencial, justo cuando los ciudadanos más necesitan las políticas sociales.
La desfachatez del personaje le ha llevado, en un momento dado, a afirmar que está inaugurando una fase expansiva de nuestra economía. Debería explicárselo a quienes han visto reducidas las becas para estudios universitarios, a los jóvenes que han salido del país para conseguir un empleo que no guarda relación con su nivel de formación, a las familias a las que los bancos les han embargado sus viviendas, a los que duermen en el portal de esos mismos bancos  junto a los cajeros automáticos o a los parados de mas de 45 años que albergan la posibilidad y la pesadilla de no volver a trabajar. Hay más, pero lo obviaremos para no aburrir al personal ni cansar al muchacho teniendo que dar más explicaciones de la cuenta.
Intento buscar algún mérito y encuentro eminentemente dos, su afán por reinsertar delincuentes mediante el envío de mensajes telefónicos personales de apoyo y fortaleza y la lucha contra la corrupción mediante la destrucción de material informático.
Y a partir de ahora el dinero de nuestros impuestos empezará a fluir hacia los medios de comunicación, principalmente hacia los afines. Anuncios en radio, prensa escrita y televisión sobre las consecuencias de los excesos de velocidad, las de hablar por el móvil mientras conducimos o las del consumo de alcohol al volante; sobre  la lotería de navidad; sobre lo bien que atendemos a los turistas; sobre el Tesoro Público y sobre que Hacienda somos todos. Veremos anuncios hasta para sensibilizarnos de la necesidad de incluir a la luciérnaga de pelo duro en el catálogo de especies en vías de extinción.
Y a cambio, extensos publirreportajes sobre logros y legados, interminables entrevistas y perfiles personales de los miembros del gobierno, la crónica de otra ruta senderista por su Galicia natal en pantaloncito corto y en noviembre, o sus aledaños, a votar. Porque ha acabado la crisis y ha comenzado la propaganda. O eso ha dicho Rajoy.

Solo espero que cuando deje de caer por el túnel no se atiborre de galletas con el Sombrerero Loco. Menudo añito nos espera. Vale.

martes, 10 de febrero de 2015

El tabaco contra la bronquitis

Admitamos como han dicho Ferrándiz y Urquizu (El Pais 13 de enero) que la causa del ascenso de Podemos, y en menor medida de Ciudatans, es el rechazo de la ciudadanía al bipartidismo como principal responsable de la corrupción y de la pésima gestión de la crisis. También debe quedar sentado, según el mismo artículo, que ideológicamente, Podemos, se sitúa en el 3'8 de la escala izquierda-derecha y es percibido por sus propios votantes en el 2'9 (siendo el 0 la izquierda radical y el 10 la derecha radical). Así como que sus mensajes recurrentes están caracterizados por las profecías del fin de la casta y de las puertas giratorias, la implantación de limitaciones de mandatos, la adopción de medidas de mayor transparencia por parte de las instituciones y de los servidores públicos, el fin de los viajes en clase VIP, y toda la retahila con la que nos teleadoctrinan desde los púlpitos que el propio gobierno del PP y Arriola, el estratega de cabecera, les ha propiciado.
            La gestión de la crisis por parte de los dos partidos mayoritarios que han intentado combatirla desde el gobierno ha sido un tanto discrepante y de resultados irregulares. El último gobierno de Zapatero apostó por el aumento del gasto público mediante diversos programas de inversiones, sobre todo municipales, que garantizaran tanto el empleo de los trabajadores provenientes del sector de la construcción como la continuidad de las empresas de dicho sector. Por contra Rajoy, previa acusación a su antecesor de despilfarrador, puso en marcha unas férreas políticas de contención del gasto y se dispuso a utilizar los fondos públicos para salvar a las entidades financieras, reduciendo dicho gasto y, consecuentemente, la calidad de los derechos sociales y de los servicios públicos.
            Si partimos de la percepción que los electores tienen de Podemos, debe intuirse, porque saberlo es imposible, que sus tesis para gestionar la crisis estén más cerca de los planteamientos de los socialistas que de los de la derecha. Sin embargo, lejos de conseguir acabar con el bipartidismo, al posicionarse como partido de izquierdas, lo que consigue es fragmentar el voto de izquierdas arrebatando electorado al PSOE,  fagocitando a Izquierda Unida y consolidando el suelo electoral del PP, a pesar de las barrabasadas que la derecha lleva perpetradas.
            El otro gran argumento contra los partidos mayoritarios es el de la corrupción y las medidas que ambas estructuras han adoptado para combatirla. También en este capítulo el saldo es favorable al PSOE que ha impedido que imputados en procesos judiciales vayan siquiera en sus candidaturas. Por el contrario, en el otro plato de la balanza, el Partido Popular, responde por plasma y a la gallega a las acusaciones de su extesorero y a las evidencias periodísticas y procesales de financiación ilegal.
            El modelo de Podemos es el de una estructura meritocrática en la que a sus bases o a las corrientes críticas les resulta bastante complicado, si no imposible, promocionar hasta alguna candidatura e incluso al vértice de la propia estructura orgánica de la formación, copada por los padres y madres fundadores, personajes curtidos, bendecidos y promocionados por los insufribles y ensordecedores talk shows políticos que nos asolan los fines de semana. Frente a esto, los partidos tradicionales ofrecen las suficientes garantías estatutarias y reglamentarias para que cualquiera de sus miembros pueda ser elector o elegible.
            El discurso de Podemos se balancea de manera inopinada desde la renta mínima universal hasta el no reconocimiento de la deuda. Pero sólo algunos días. Los partidos tradicionales elaboran programas y resoluciones en forma de contrato social con la ciudadanía, sin letra pequeña y sin cambios de condiciones.
            Hay espabilados en los partidos tradicionales, incompetentes o vagos, pero en la misma proporción en la que están presentes en otros ámbitos de la actividad humana. No conozco a ninguno que se haya enriquecido con su actividad. Incluso conozco a alguno que tras su paso por la política ha perdido el empleo del que provenía o ha tenido que cerrar la pequeña empresa familiar. En la política local no hay puertas giratorias. Hay gente decente dispuesta a quitarle horas al sueño y a los suyos para trabajar por los demás.
            Algunos miembros de Podemos, un partido que tan solo cuenta con un puñado de representantes en el Parlamento Europeo, hacen finos análisis políticos por los que cobran honorarios gloriosos a gobiernos donde la gente vive con menos libertades que en España; o son contratados por amiguetes titulares de departamentos universitarios para elaborar informes sin que reúnan conocimientos o méritos para ello; o sus empresas de comunicación disfrutan en plena crisis de contratos millonarios para producir programas que supuestamente se ven al otro lado de nuestras fronteras.
            Además de todo esto están las puertas giratorias de la universidad, un ámbito gremial endogámico hasta límites insospechados, a donde volverán una vez hayan “salvado” a la gente de los problemas que les han contado que tenían.
            El 15M fue la excusa que les valió a estos jugadores de ventaja para conjugar en primera persona del plural el hastío y el sufrimiento ajenos con la esperanza de un futuro de diseño pergueñado en un departamento universitario. Pero no es verdad. Ellos no son los desheredados de la tierra ni quienes soportan el sufrimiento o la presión de las hipotecas. Ellos visitan países del cono sur y universidades europeas y han estudiado con las becas que les ha proporcionado el mismo sistema que ahora critican. Vestirán en Alcampo, pero no saben lo que es pagar a plazos, pedir ropa usada o comer de la generosidad de sus vecinos.

            Con todo, lo peor es la tremenda paradoja de su razón de ser. Imaginemos que el equipo más reputado de la universidad de medicina mas prestigiosa de este país plantea que el consumo de tabaco en la habitación de un enfermo de bronquitis ayuda a eliminar las bacterias y que la mejor forma de combatir el dolor de cabeza es rezar tres avemarías sin respirar. Pues eso, un puñado de profesores de ciencias políticas diciendo que la solución a todos los males que padecemos es la meritocracia populista que propugnan.
            Pena de universidad y de país.

lunes, 29 de septiembre de 2014

La certeza de los modelos económicos en política

Reconozco que hay algunas cosas que me cuesta trabajo entender en Izquierda Unida. Y otras que están tan claras que no necesitan explicación.
Entre las que me cuesta trabajo explicar se encuentra la oposición a las políticas nacionales del PP y el pacto que la coalición de izquierdas mantiene en Extremadura con ese partido; la beligerancia genética e irracional de algunos de sus dirigentes hacia el PSOE y el pacto por el que ambos cogobiernan en Andalucía; o la circunstancia de que Podemos les esté arrebatando a sus electores y el contradictorio proceso abierto dentro de la coalición para la convergencia con Podemos, Ganemos y todas las formaciones políticas que resulten de conjugar la primera persona del plural del presente de indicativo o subjuntivo de cualquier otro verbo de aquí en adelante. Aunque esta aparente contradicción apunta a una posible certeza.
Menos comprensible aun fue la estrategia de la pinza ideada por Arriola y ejecutada por Arenas y Anguita  en su momento y a la que, salvo alguna voz interna que con posterioridad sería invitada a abandonar la formación, la coalición entera se entregó en cuerpo y alma.
Respecto a las certezas, es posible que no sean tales, pero como se suele decir: si es blanco y en botella…  parece leche.
Se ha escrito que el candidato en el que inicialmente se pensó para liderar Podemos fue Alberto Garzón, a la sazón designado, en el seno de Izquierda Unida, responsable para articular el proceso de convergencia con otras fuerzas políticas del ámbito de la iniciativa popular, principalmente Podemos o Ganemos, éstos últimos más vinculados a la coalición. Otro dato: entre los principales defensores de Podemos se cuentan algunos destacados ex dirigentes que pilotaron la transición del PCE a IU. Y un argumento más es la condición del ideólogo de la formación que lidera Iglesias, Juan Carlos Monedero, de ex asesor de Gaspar Llamazares. Dicho de otra forma, si huele a leche, tiene el color de la leche y sabe a leche es que no cabe más explicación que la de que Podemos se trate de una actualización de IU como en su momento IU lo fue del PCE. Eso sí, con las redes sociales como principal herramienta de difusión y el inestimable apoyo de la derecha mediática de este país.
No es necesario decir que para que Podemos triunfe debe “engullir” completamente a IU, circunstancia a la que apuntan las últimas encuestas. El riesgo es que el populismo en este país siempre ha tenido las alas cortas y el ideario de cabecera de Podemos es a las resoluciones de un partido tradicional, incluida IU, lo que el manual de un mondadientes al de la Estación Espacial Internacional. Es posible, por tanto, que esta actualización no dure los casi treinta años de vida que ha tenido la coalición como actualización del PCE. Eso sí, la operación mantiene inalterable el esforzado espíritu de una parte de la izquierda española porque toda la izquierda permanezca lo más atomizada posible. Y, de paso, seguir fortaleciendo a la derecha.
Los modelos económicos aplicados a otras áreas del conocimiento como puede ser la política siempre han dados buenos resultados. Apple revolucionó el mundo de los dispositivos portátiles de música con su iPod. Al rebufo del éxito del dispositivo otras marcas diseñaron reproductores musicales cada vez más pequeños y baratos y con mayor capacidad de almacenamiento, hasta popularizarlos de tal manera que las ventas del iPod se vieron afectadas.  Alguien en la compañía pensó que la mejor forma de no perder cuota de mercado era hacerse la competencia a sí mismos y surgió el iPhone, que además de reproducir música era un teléfono y hasta un mini ordenador personal. En la actualidad, además, la publicidad de la compañía de la manzana nos garantiza que con la adquisición de su último modelo de celular seremos personas más felices, más poderosos y nuestra intimidad estará mejor salvaguardada; que es un problema que no teníamos cuando carecíamos de teléfonos móviles.
De la misma manera, Podemos ha realizado ya dos grandes aportaciones al vasto universo de reivindicaciones políticas que antes no sabíamos que existían pero que sin duda necesitamos resolver urgentemente, a saber: la lucha contra la casta y la eliminación de las puertas giratorias. Digo yo que en lo que respecta a las puertas giratorias querrán más bien modernizarlas y cambiarlas por mecanismos de teletransporte similares a los de la nave Entreprise de Star Trek.  De lo contrario es complicado entender lo de Monedero. De asesor del gobierno venezolano a ideólogo de Podemos, pasando antes por asesor de Gaspar Llamazares. Y puede que, con todo, algunas de las decisiones plasmadas en normas por la “nefanda” casta tampoco hayan sido tan perniciosas, como las de las excedencias funcionariales.

Pues eso.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La voz de Pedro

Fue mi buen amigo y vecino de columna Curro Flores quien me presentó a Pedro Aparicio en el edificio de usos múltiples del puerto de Málaga, una tarde de otoño en la que la intensidad del  aroma del mar debía llegar hasta Despeñaperros. Asistíamos a una conferencia de la franco-andaluza Anne Hidalgo, entonces concejala y ahora alcaldesa del Ayuntamiento de Paris, la antesala de la presidencia de la república francesa. Curro Flores tiene entre sus defectos el haber hecho del cultivo de la amistad casi una religión y entre sus virtudes la de señalar las estupideces con el dedo. Además de hacer la mejor ensalada de canónigos que jamás haya probado. Curro tuvo un paso por el ayuntamiento de Málaga un tanto complicado, le tocó ser concejal de cultura con un alcalde que soñaba con transformar Málaga a través de la Cultura. Y aun así, en términos taurinos, hizo una faena de mucho mérito y aun tuvo recursos para resolver y adornar con mucho arte y oficio algunas faenas ajenas.
De aquel encuentro recuerdo la presentación de Curro “este es Pepe del Arco, de Córdoba”, “de Montilla”, maticé yo. “¿Y que hace en Málaga Pepe del Arco de Montilla?”, espetó Pedro con su aterciopelado vozarrón de barítono; y rápidamente la conversación, o el monólogo de Pedro, corto pero intenso, pasó por la necesaria vuelta que necesitaban las diputaciones y de ahí a la construcción de Europa, su pasión de entonces. Pedro Aparicio envolvía con su voz. Era imposible rechistar, matizar u opinar. En el momento en que Pedro hablaba todo el ruido del entorno desaparecía, solo existía la hipnótica voz de Pedro. Era difícil no enamorarse de la voz de Pedro.
En las tardes en las que Curro me llamaba para dar un paseo y hablar de política tuve oportunidad de comprobar el afecto y la admiración que Curro siente por Pedro. De hecho conocí a Pedro más por las continuas referencias de Curro que por las veces en las que tuve la oportunidad de hablar con él, apenas tres o cuatro ocasiones antes de algún acto en el que coincidimos. Todo esto ocurrió hace trece años.
Pedro Aparicio fue un alcalde visionario que se refería a Málaga, con la expresión que él mismo acuñó, como la Capital del Sur de Europa, que entendió como nadie y antes que ningún otro alcalde que la cultura también puede ser una herramienta para el desarrollo de las ciudades; que soñaba con integrar el puerto en la ciudad y recuperarlo para los malagueños. Málaga dejó de ser la capital de su provincia para convertirse en una ciudad cosmopolita, europea y moderna como el alcalde que la soñaba.
Melómano y lector empedernido, culto, educado y humanista, impulsó el Parque Tecnológico de Málaga y sembró el germen del Museo Picasso. Abominaba del discurso cateto del agravio comparativo de los alcaldes y alcaldesas que lo han sido desde que él saliese por la puerta de la Casona del Parque en mayo del 95. Aparicio era cirujano, pero su mayor logro como doctor y como político fue sentar a Málaga en el diván, psicoanalizarla y recetarle una buena dosis de autoestima.
Pero desde entonces los alcaldes y alcaldesas que después de Pedro lo han sido no han hecho más que intentar devolver sus complejos y sus traumas a Málaga, porque bien mirado cuesta menos esfuerzo intelectual y, de paso, arroja mayores beneficios electorales.
Por los mismos meses en que lo conocí personalmente, otro amigo, José María de Loma, le hacía una entrevista en La Opinión de Málaga en la que hablaba de todas estas cosas. Decía cosas como que una característica de Málaga era estar poco atenta a ella, que el localismo que hace discurso del agravio resultaba odioso o que el futuro de Málaga giraba en torno a la tecnología, la cultura y el turismo.

Esta mañana el vozarrón aterciopelado de Pedro se ha apagado. Que tengas un buen viaje y que los dioses te sean propicios.