domingo, 13 de febrero de 2011

La infamia y las campañas electorales


A estas alturas de la película uno ya ha visto, por fuera y por dentro, muchas campañas electorales; también ha asistido a congresos y jornadas académicas y profesionales sobre el tema, unas veces como ponente y otras como oyente. Lo que el Partido Popular ha hecho en las últimas horas en Montilla (Córdoba) ya estaba catalogado entre las estrategias que suelen aplicar las empresas de asesoría electoral de medio pelo o esos “expertos” charlatanes que se mueven mejor entre los gatos negros, las bolas de cristal y las lecturas de posos de café que en el análisis de datos, la redacción de propuestas y, sobre todo, los fundamentos ideológicos de cada partido.
En cierta ocasión, creo que esto ya lo he contado, me invitaron a unas jornadas con un título tan rimbombante como alejado del contenido, la estrategia electoral en el ámbito municipal. Si yo iba despistado, quien había tenido la amabilidad de invitarme aun estaba más despistado que yo, imagino que pensaba que en otoño de 2004 seguía gobernando el Partido Popular en la diputación de Málaga. El caso fue que me encontré en un bonito chalet del área metropolitana sevillana rodeado de candidatos y asesores de comunicación del PP, y no precisamente en unas jornadas académicas o profesionales sino en una especie de “work-shop” en la que directivos de empresas dedicadas a la asesoría comunicativa exponían sus productos y estrategias para que los que estábamos allí comprásemos lo que nos vendían.
El caso es que al tercer café con pastas que tuvieron la amabilidad de servirnos aquella mañana, uno de los asistentes le preguntó al ponente de turno como se podía llamar la atención y buscar la relevancia cuando se partía de una posición de desventaja respecto a los últimos resultados electorales y nadie hacía caso a las propuestas de su candidato. El otro, sin inmutarse apenas, le contestó: siempre puedes llamar anónimamente a un medio de comunicación y amenazar a tu candidato, eso llamará la atención. Y a renglón seguido citó la ciudad de un país del cono sur y el año de las elecciones en las que su empresa rompió así el frío trato que los medios de comunicación locales daban a su candidata, en aquel caso era una mujer. Ni que decir tiene que aquella candidata logró alcanzar el alquímico 15% de crecimiento que suelen garantizar los “profesionales” de los posos de café.
Bien, pues esto es lo que ha hecho el Partido Popular de Montilla, denunciar ante los medios de comunicación que se siente amenazado, que las hordas socialistas acechan detrás de cada esquina para destruir su publicidad e impedir que los ciudadanos puedan conocer, en forma de folleto electoral, el mágico bálsamo de Fierabrás con el que la crisis perdurará en toda España, excepto en Montilla, a partir de que el PP gobierne en su ayuntamiento, obviamente.
Y la estrategia le ha dado resultado, ha funcionado porque, al menos quien esto escribe, ha cometido la torpeza de entrar al trapo y contestar, iniciando así una dinámica que tiene visos de continuar dándole aire a alguien que tiene que compensar con exabruptos e infamias sus múltiples carencias, incluso morales. Porque cuando se siembra la infamia, el calado moral es bajo, si es que existe.
Decían los romanos que la infamia era la degradación del honor civil. Y aquí va la infamia: Rodolfo Rodríguez, un venerable anciano de 77 años, catedrático de Química y profesor de instituto jubilado que apenas levanta un metro sesenta del suelo ha sido denunciado por destruir sistemáticamente publicidad política del Partido Popular. Eso sí, Rodolfo también es una persona ansolutamente inamovible en sus preceptos morales, demócrata por los cuatro costados y con un pasado de sufrimiento que nunca transmite su ánimo ni la expresión de su gesto. Rodolfo es un hombre de honor, como tantos otros socialistas, como tantos otros del Partido Popular, de Izquierda Unida o de cualquier partido pero, desde luego, no como quien le ha denunciado.
Y eso porque el objeto de la denuncia era la búsqueda de notoriedad y su consecuencia la degradación del honor civil de un buen hombre.
Un día después de que se produjesen los hechos Rodolfo, al conocer por la prensa que un miembro de la candidatura socialista montillana había sido denunciado por destruir publicidad del Partido Popular, se personó en el cuartel de la Guardia Civil y allí conoció, que el energúmeno destructor de panfletos, el “hooligan” antidemocrático, era él. Por la tarde compareció públicamente para contar su versión de los hechos, recogidos en la declaración voluntaria que por la mañana había realizado ante el número de la benemérita. En su comparecencia pública, con los ojos vidriosos y la voz entrecortada preguntó a los presentes si alguien le creía capaz de semejante acto y reconoció que estaba triste, que ayer fue uno de los días más tristes de su vida. Había pedido un simple folleto a quien los repartía. Todavía tuvo la enorme, la gigantesca talla moral de pedir perdón si de manera inadvertida, algún gesto o algún comentario suyo, hubiese podido herir a alguien.
Suelo hacer uso frecuentemente de la máxima de que a los amigos se les quiere por sus defectos mientras que a los adversarios se les admira en sus virtudes. Derivada de esta hay otra con un carácter práctico, siempre considero a los adversarios más hábiles que a mí mismo, de esa manera nunca te sorprenden y cuando lo hacen, porque la máxima no se cumple, la sorpresa suele ser agradable. Estoy seguro de que todo esto ha sido un montaje, una estrategia electoral puesta en marcha apenas veinticuatro horas después de que el Partido Socialista presentase su candidatura.
O mucho me equivoco o me temo que esta será la tónica hasta el próximo 22 de mayo. Al Partido Popular le interesa sembrar el concepto de que los partidos andan a la gresca alejados de los verdaderos problemas de los ciudadanos aunque los únicos que anden a la gresca provocando a todo el mundo sean ellos; le interesa ofrecer una imagen de saturación de campaña electoral entre los electores, porque las campañas electorales cansan; les interesa bloquear y tapar cualquier acto que organice cualquiera de los demás partidos con acusaciones como las que han vertido sobre Rodolfo Rodríguez y, finalmente, les interesa que no se hable de los problemas reales de las ciudades y de quienes las habitan sino de las consecuencias de una crisis que contribuyeron a crear y a ocultar ellos y de la que ahora dicen tener la solución.
Y todo esto porque está demostrado que los electores de derechas son más fieles que los de izquierdas y que, consiguientemente, la abstención les beneficiará a ellos. No condenan a la infamia por un puñado de votos, lo hacen para propiciar la abstención.
Desconozco las consecuencias electorales del uso de la infamia en las campañas. De lo que estoy absolutamente seguro es de que producen víctimas como Rodolfo que esta misma semana ha vivido el día más triste de su vida, otro día triste más.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La mano que mece la cuna


Si hay algo que me ha gustado del anuncio del cambio de gobierno de hoy ha sido la música. En primer lugar se ha escuchado una sinfonía completa y no solo las fanfarrias del anunciado cambio de Corbacho. De haber cambiado tan sólo a Corbacho, Zapatero habría enviado el mensaje del necesario apuntalamiento a la candidatura de Montilla desde el gobierno de la nación. Que el cambio suponga la entrada en el gobierno de Valeriano Gómez, que goce de buena imagen ante los sindicatos y que haya mantenido una actitud crítica ante la reforma laboral implica que todo puede ser reversible y, más allá, que los costes de esta crisis no tienen porqué ser permanentes.
La salida de Leire Pajín de la Secretaría de Organización era algo necesario. Durante los últimos tiempos, y desde la entrada de José Blanco en el gobierno al frente de Fomento, el Partido Socialista carecía de la musculatura orgánica necesaria para reaccionar, no tanto a la labor de la oposición por su inexistencia, como a los resultados de las encuestas. Entiendo la salida de Moratinos, con toda seguridad más valorado fuera de nuestras fronteras, y su sustitución por Trinidad Jiménez. Nadie le discute a la malagueña su capacidad comunicativa y es posible que lo que le ha faltado a Moratinos sea capaz de hacerlo ella: explicar dentro lo que hacemos fuera.
Junto con Valeriano Gómez, la entrada de Rosa Aguilar marca un perfil más de izquierdas al ejecutivo (¿Alguien había dicho que las ideologías no existen?) y la capacidad de comunicación de ésta última junto a la que ya posee Pérez Rubalcaba hace pensar en una mayor presencia pública de los miembros del gobierno. La presencia andaluza fortalece también a Griñán y no hay que olvidar que Chaves, desde la Vecepresidencia de Política Territorial asume ahora Administraciones Públicas.
Pero decía que tal vez haya sido la música que ha acompañado a los hechos lo más importante de los cambios que el presidente del gobierno ha realizado en su ejecutivo. Ha venido a decir que este es el gobierno del impulso político y de la salida definitiva de la crisis. Se imprime así un punto de inflexión en la legislatura, cuando queda algo menos de la mitad para que se agote, que hace prever que el enfermo no estaba desahuciado y que, por lo pronto, Rajoy tendrá que hacer algo más que irse a dormir para ganar las próximas elecciones generales, tal y como le ha recomendado su sociólogo de cabecera, Pedro Arriola.
Arruyado por los ecos de la huelga general y bajo los efectos de la famosa nana “veremos a ver si sois capaces de aprobar los presupuestos”, Rajoy se ha despertado en plena rueda de prensa para valorar el cambio de gobierno. Balbuceando y medio adromilado aun, tan sólo había que ver como abría los ojos de vez en vez para terminar de despertarse, apenas ha acertado a articular que el presidente del gobierno tiene dos prerrogativas, a saber, la de formar gobierno y la de disolver las Cortes, y que personalmente hubiese preferido la segunda de ellas.
Y es que hace tiempo que el Partido Popular debería haberse dado cuenta de que el discurso del pesimismo está hartando un poquito al personal, sobre todo si se ha tenido responsabilidad directa en la evolución de la burbuja inmobiliaria.
Lo que está claro es que no debería hacer mucho caso al consejo que le han dado de echarse a dormir o, en todo caso, vigilar no vaya a ser que sea Rubalcaba la mano que le mece su cuna.

domingo, 17 de octubre de 2010

El lechuguino abrazasotanas


La dirección de un medio de comunicación que funcione a base de las “noticias” que le “soplan” los cargos públicos de determinado partido político suele ser un trabajo un tanto vergonzante y bastante poco gratificante en lo personal, desconozco si también lo es en lo económico. Por eso, encontrar una “primicia” de la que se haga eco la competencia, aunque la tal primicia no haya salido de una pluma de la redacción sino de una carta abierta a los “fieles”, debe suponer una especie un tanto peculiar de reconciliación con la profesión periodística. Que más da que los redactores escriban de oídas o al dictado o que no asistan a ruedas de prensa si el “scoop” ha sido escrito al abrigo de un manto púrpura, bienvenido sea porque hemos abierto el debate de “llamar a las cosas por su nombre”. Vamos hombre, quien no ha tirado alguna vez de internet para escribir o le ha fusilado un par de frases a un compañero, o ha llamado por teléfono a la colega de la competencia para que te cuente lo que ha dicho el fulano en la rueda de prensa. Que nadie diga de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. Bienvenidas y bendecidas sean, por tanto, las colaboraciones púrpuras, sobre todo si el colaborador púrpura no reclama nómina y encima crea polémica. Pues eso, a partir de ahora todo el mundo, en esta Córdoba bendita y bendecida, vamos a llamar a las cosas por su nombre.
El único problema es que debido a mi humilde formación tengo ciertas dificultades para definir conceptos. La mejor definición de lechuguino, por ejemplo, se la oí a los Martes y Trece, sobre el presentador de televisión Ramón García: se trata de un individuo que en su más tierna infancia sufrió una sobredosis de potitos. Pues eso, que ando ampliando la definición de lechuguino. El mio es un lechuguino que en tiempos fue personal de confianza en la diputación por un partido nacionalista andaluz (a saber que será eso) y que, transcurrido más tiempo lo hicieron director de la prensa de alcanfor y que desde la tribuna que la caterba de la caverna le ha proporcionado se dedica a besar sotanas, a defender una Córdoba liderada por sotanas y en la que sólo quepa la verdad de las sotanas. Bueno también se mete con lo manirrotas que son quienes dirigen la diputación y con lo poco que trabajan los asesores de la diputación, producto, imagino, de su propia experiencia. Al final voy a ser capaz de encontrar una definición que se le acerque como lechuguino abrazasotanas.

sábado, 2 de octubre de 2010

2016 (1.0)


Hace un par de días, en el acto de comunicación de las seis ciudades que en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía pasaban la selección de pre-candidatas a ser capital europea de la cultura en 2016, Emilio Casinello, aquel omnipresente gestor de la exposición universal de Sevilla'92, recordó el axioma mil veces repetido de que Europa sería cultural o no sería.
Parafraseándolo afirmaré que Córdoba jamás volverá a ser Córdoba y que quizás llegue a ser sombra de sí misma si en julio de 2011 consigue llegar a ser capital cultural de Europa.
Tan solo bastaron unas horas, tras el corte de finalistas, para que la cutrez y la caspa volviesen a campar a sus anchas. Manuel Pérez, el responsable de la oficina de la capitalidad o comisario político de la capitalidad o como narices diga que se llama para cobrar lo que cobra de lo que dice que se llama, se despachó en una emisora de radio pidiendo o exigiendo, como se quiera, que quienes habían hecho bandera de la neutralidad activa pasasen a los hechos.
Inmediatamente después intervenía en el mismo programa el reciclado Consejero de Cultura Paulino Plata parando el ataque, que en esgrima no es lo mismo que defenderse, para, con el viejo truco de “fuera de micrófono voy a comentarte que este tipo hizo una exposición penosa”, asestar una estocada mortal al capillismo cordobita del tal Pérez.
Conocí a Plata en el que probablemente fue su primer acto público como Consejero de Agricultura y no es un tipo con dobleces ni amigo de la esgrima de salón, suele ir directo al grano y decir las cosas tal y como las piensa. A no ser que desde que dejó de ejercer el municipalismo haya ido cambiando progresivamente en lo esencial.
Otro amigo del alma, compañero de ginebras junto a Manuel Alcantara y reencontrado felizmente como vecino de columna, me solía decir que los cordobeses somos tontos importantes. Mas que un puteo e incluso un imperativo categórico siempre pensé que la frase era un mantra de la especie del lacayo que repetía a Cesar “recuerda que eres mortal”.
Manuel Pérez dice tonterías importantes, no porque él sea importante sino porque el dinero que le pagan sí lo es, sin necesidad de que tenga que decir estupideces, con lo cual no se sabe bien porqué las dice. Carlota Alvarez diseña actividades culturales novedosas y vanguardistas, como El Patio de mi Casa, merecedoras de ser expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo de la capital financiera y cultural del Universo, Nueva York. Y no es de Córdoba.
Menos mal que a Manuel Pérez solo le dejan gestionar las adhesiones a la capitalidad, porque si le permitieran gestionar las actividades culturales montaría un perol en el Coliseo romano o establecería como carrera oficial de la Semana Santa cordobesa Portobello Road (que está en Londres a pesar de que el nombre parece italiano).
El problema de Córdoba es que no tiene punto medio y que durante los últimos años ha oscilado entre “lo que viene siendo mayormente”, que dirían los Serrano, la cutrez de Izquierda Unida y las cortijadas, también cutres del PP, como el bodorrio del ministrísimo.
En ese océano de mediocridad que sufrimos desde 1979 tan sólo se han producido dos destellos de brillantez, el esbozo urbanístico de la Córdoba del siglo XXI de Mellado y el improbo esfuerzo de Moratinos por proyectar esa esencia de la personalidad de Córdoba como ciudad de la concordía, de la tolerancia, del mestizaje y del modelo de ciudad que demuestra que hay un futuro de convivencia en paz o que no habrá futuro.
La hipótesis que defiendo es que igual solo es necesario que los socialistas gestionen Córdoba para que todo funcione un poco mejor y con algo más de ambición que la ejercida hasta el momento.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Durán, la apuesta del PSOE en Córdoba


El hecho de que los socialistas cordobeses presenten como candidato a la alcaldía de la ciudad al secretario general provincial pone de manifiesto que la formación política parece abordar con determinación el asalto a un enclave electoral que hasta el momento se ha presentado inexpugnable. La voluntad de la militancia de Córdoba ha dejado atrás otras opciones que, sin duda, gozaban de una mayor popularidad, aunque desgraciadamente el grado de conocimiento no siempre garantiza el posterior respaldo electoral. Sin entrar en los pros y los contras de esas otras opciones, una autodescartada y la otra con la rémora de los pobres resultados electorales cosechados en 2007, la realidad indiscutible es que la decisión de la ejecutiva municipal de Córdoba de proponer a Juan Pablo Durán como candidato lleva implícita la convicción de que la fortaleza electoral inaccesible puede resultar en 2011 un objetivo conquistable y, porque no, poder tener por primera vez un alcalde socialista en la única capital de provincia andaluza que lleva resistiéndose desde 1979.
No es la primera vez que coincide la condición de Secretario General en el candidato socialista a la alcaldía cordobesa, aunque en la ocasión precedente el resultado no es que fuera muy satisfactorio que digamos.
El horizonte que se dibuja de cara a las municipales de 2011 es bien diferente y hace prever que el objetivo pueda ser alcanzable de una vez. La única circunstancia en contra puede ser la intención del Partido Popular de alejar del debate electoral de las municipales la gestión municipal y los temas de ciudad y centrarlo más bien en cuestiones de carácter general, intentando aprovechar al máximo los réditos de las consecuencias derivadas de una crisis económica que contribuyeron a generar ellos y de la que ahora se muestran como solucionadores.
Aun así, es más que previsible que Izquierda Unida presente a Andrés Ocaña que no fue quien encabezó la lista de IU en 2007, se trata de un candidato no testado a quien los permanentes vaivenes de la coalición y su propia personalidad le han conferido un carácter de alcaldía interina o de sede vacante. Ello, unido a la tendencia a la pérdida de apoyos electorales que la coalición acusó en las últimas generales, autonómicas e incluso municipales, apunta a una disminución considerable de esos apoyos también en 2011.
En cuanto al Partido Popular, la formación de derechas repite candidato con Jose Antonio Nieto, de quien solo cabe afirmar que en 2007 hizo una campaña impecable. Y punto. Durante estos años su opinión ha dado bandazos en temas fundamentales para la ciudad o ha mantenido posiciones incomprensibles desde el punto de vista del sentido común en cuestiones como la posible fusión entre Unicaja y Cajasur, llegando a tener que reposicionarse con demasiada frecuencia después de cada afirmación inicial. O lo que es lo mismo, demostrando que en nada se corresponde la imagen pública que el PP proyectó de Nieto en 2007 con la realidad de sus acciones como portavoz municipal en estos últimos tres años. Eso sí, basa su estrategia en un populismo exagerado que no se preocupa en disimular y cuyo penúltimo capítulo ha tenido que ver con la remisión de una nota de prensa al día siguiente de la catastrófica tromba de agua que inundó Aguilar de la Frontera y en la que podía leerse “el agua llego a subir hasta la altura de la ventana que del automóvil que conducía – el texto está entrecomillado en el original y se supone que lo dicta Nieto – pero, afortunadamente, pudimos seguir avanzando hasta Puente Genil” (el párrafo pertenece a una nota de prensa, en la que abundan las autoreferencias personales, que el PP de Córdoba hizo pública a la mañana siguiente de las inundaciones para trasladar el pésame a la familia de los fallecidos). Los efectos negativos de estas divergencias han calado ya entre los cordobeses hasta hacer prever que los resultados del PP en Córdoba en 2011 se situarán muy por debajo de los obtenidos en las anteriores elecciones municipales.
Por su parte, el Partido Socialista viene a obtener municipales tras municipales un respaldo electoral que en nada se corresponde con el que obtiene en otras consultas electorales. En las circunstancias en las que se encuentran las otras dos formaciones es más que probable que consiga acercarse algo más a la realidad sociológica cordobesa.
Pero el elemento fundamental en unas elecciones municipales es el candidato y al hecho de que esas perspectivas serían reales habrá que unir el discurso honesto y sin grades efectos especiales que Durán tiene sobre la ciudad. El argumentario de Durán sobre las posibilidades de Córdoba no contempla grandes inversiones ni despliega alharacas o sueños de hormigón imposibles, habla de proyección de la ciudad y de aprovechar todo el bagaje cultural, patrimonial e histórico que Córdoba posee para diseñar un proyecto de desarrollo que profundice en la labor de proyección internacional que en los últimos años el Ministro Moratinos ha recuperado para la ciudad o en el avance que en diferentes ámbitos de la gestión municipal ha supuesto durante los últimos años la aportación de los socialistas a las sucesivas ediciones del cogobierno IU_PSOE, solo que la propuesta de Durán es que a partir de 2011 lo lideren los socialistas.
En cuanto el personaje, Durán es un tipo cercano que gana precisamente en las distancias cortas, con un discurso de izquierdas muy pragmático debido, más que probablemente, a su origen humilde, que tiene una capacidad de trabajo extraordinaria y cuya principal virtud en este ámbito es cierta obsesión por mantener equipos cohesionados. Inteligente y de sólidas convicciones morales, es bastante prudente al expresar sus opiniones, una actitud que suele quebrar cuando entiende que está en riesgo alguno de los valores en los que cree. En definitiva un diamante al que no habrá que pulir mucho y más bien mostrar tal y como es.
En Córdoba, la carrera electoral se presenta absolutamente apasionante más que nada porque los socialistas han apostado fuerte y han lanzado un mensaje claro sobre lo abiertas que estarán para todos las posibilidades de llegar el primero a la meta, y se equivocará quien no valore en sus justos términos que sea su secretario general quien opte a la alcaldía.

lunes, 23 de agosto de 2010

Otro bocadillo de chicharrones para el directorcillo del periodiquillo


En Córdoba, el Directorcillo del Periodiquillo de Alcanfor, al igual que hace todos los fines de semana, ha emborronado otra página de su periodiquillo para embestir contra los políticos. Determinados políticos, no todos. El artículo, siguiendo el manual de estilo ideológico y doctrinario del periodiquillo, habla de (cito las expresiones) coches de cristal tintado y politicos caciquillos locales, de la condena al olvido para los damnificados y de manguerazos en los zapatos antes de subir a los coches de cristal tintado. Todo esto le sirve al directorcillo del periodiquillo para, erigiendose en adalid de los “parias de la tormenta”, denunciar la indolencia de las administraciones y el oportunismo de sus dirigentes. Él sí sabe de lo que habla, me imagino al directorcillo del periodiquillo bajándose de su propio coche, sin haberse desprendido de la visera y los manguitos de la redacción, más que nada para que todo el mundo sepa que él es el directorcillo del periodiquillo, llenándose los zapatos, los manguitos y la visera del lodo de la catástrofe.
Dice el directorcillo del periodiquillo que, a estas alturas, el barro ya se habrá agrietado y ni siquiera entonces dice la verdad. El barro y el lodo siempre permanecerán en Aguilar o en Bujalance, en primer lugar porque se humedece todos los días con las lágrimas de los que él llama “parias de la tormenta”, en segundo lugar porque en el recuerdo, en la habitación del dolor del palacio de la memoria, Aguilar y Bujalance siempre tendrán el barro de las lluvias de anoche. Lo que pasa es que para que la vida te vaya llenando de recuerdos tristes la habitación del dolor es preciso haberlo presenciado y no escribir de oidas.
Porque en su periodiquillo, el directorcillo, permite que se escriba de oidas. Siguiendo la máxima de “no impidas que la realidad te estropee una buena noticia”, sus redactores escriben sobre actos, acuerdos, convocatorias o hechos a los que no asisten. Recuerdo una ocasión en la que, durante semanas, su periodiquillo publicó que otro político “caciquillo” local había redecorado su despacho por valor de 70.000 Euros. En realidad se había intervenido sobre la sede de una administración, en un edificio protegido, adecuando espacios y remozando estructuras para albergar un departamento completo de esa administración. Además de los despachos de, no uno, sino dos políticos, también se reformaron y adecuaron espacios para otros quince puestos entre técnicos y administrativos. Pero por más que se invitó insistentemente a que algún fotógrafo del periodiquillo visitase las obras realizadas, no hubo manera de que el periodiquillo rectificase.
Pero que el directorcillo del periodiquillo escriba sobre los parias de la tormenta no suele ser habitual, a él le gusta más emborronar su página semanal hablando del liderazgo social que debe ejercer el último representante de la iglesia recién llegado a la ciudad, o al menos eso es lo que él piensa como el portavoz de la sociedad cordobesa en que se ha autoerigido. También le gusta escribir arengas sociopolíticas sobre el despertar económico de esta Córdoba adormecida, según él. Como lo que el directorcillo busca es la contratación de publicidad en el periodiquillo por parte de la entidad financiera, las encendidas loas que dedicaba a quienes antes la dirigían, se han vuelto ahora reproches, para dedicar renovados piropos a los actuales propietarios. Ah, poderoso caballero...
Jose María Izquierdo escribe estos días en El País sobre los jinetes del apocalipsis, aquellos que cada mañana en sus periódicos y a todas horas en las interminables tertulias de las televisiones y radios que controlan nos preparan una buena infusión de pesimismo y nos pintan un paisaje aun más oscuro y tenebroso al que nos ofrece la realidad cotidiana. No hablan ni escriben, las plumas mercenarias de la derecha más rancia y montaraz se empapan de sus propios humores y vomitan mentiras y medias verdades con las que oscurecer aun más el horizonte de esta sociedad ya de por sí vapuleada por las circunstancias. El jinete al que dedicó su sección el pasado domingo fue Carlos Dávila. Pues nada, además de para Carlos Dávila, otro bocadillo de chicharrones para el directorcillo del periodiquillo.

lunes, 19 de abril de 2010

Un triste alcalde triste


He tenido ocasión de escuchar en varios, tal vez demasiados, actos al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y he de reconocer que no es un hombre que levante precisamente pasiones con su palabra. Bien al contrario, su verbo es una extensión de esa especie de indolente hastío que habitualmente dibuja la expresión de su cara. Si la retórica de Francisco de la Torre destaca en algo es en el argumento permanente del agravio comparativo que las administraciones de ámbito superior infligen a Málaga respecto a otras ciudades andaluzas.
Durante los últimos años he sido testigo directo de cómo Málaga ha sido objeto de inversiones millonarias, provenientes tanto del gobierno central como de la administración autonómica, en todos los órdenes: rondas, autovías, puerto, aeropuerto, metro, playas, parque tecnológico, infraestructura turística o equipamientos culturales entre una lista que resultaría interminable detallar. En mi humilde opinión, Málaga se ha convertido en la capital del Sur de Europa en la que Pedro Aparicio creía y a la que aspiraba, y a la que, por contra, Francisco de la Torre, es incapaz de aprehender.
A pesar de todas esas inversiones, el actual alcalde de Málaga jamás se ha apeado de su tedioso discurso del agravio comparativo, mientras que, por contra, él no pasará precisamente a la historia por las aportaciones emblemáticas que haya podido hacer a la ciudad en sus diez años de alcalde ya. Sí es posible que pase a la historia por haber intentado derribar, al igual que antes hiciera su antecesora, algunos de los pilares de esta Málaga del siglo XXI que ya dejara enunciados Pedro Aparicio.
Afortunadamente, Málaga, evoluciona y se moderniza a pasos agigantados gracias a su gente, no a su alcalde. Málaga es una ciudad cosmopolita en la que se contienen las esencias clásicas de otros puertos del Mediterráneo, pero que a diferencia de éstos ha sabido componer las herramientas y los procesos necesarios para ser la protagonista de su propio futuro, con la audacia característica del carácter emprendedor de sus gentes, con el apoyo de las administraciones y con la complicidad de las demás ciudades andaluzas, para las que las potencialidades que pueda acumular Málaga siempre serán una fortaleza de las que poder obtener beneficios, nunca una debilidad.
Un cordobés de nacimiento y malagueño de corazón, al igual que yo aunque mucho más brillante, dijo en una ocasión que el gran problema de Málaga era la actitud quejumbrosa y acomplejada de algunos de sus dirigentes, una actitud que les impedía tener una visión ambiciosa de la ciudad y hacia donde debía ir.
No es que Málaga no se merezca ser la Capital Cultural de Europa en 2016, es que su alcalde carece de legitimidad para reclamar las posibles inversiones derivadas de la discriminación positiva que supondría la organización de un evento singular como la Capitalidad Cultural. Más que nada por el manido discurso del agravio comparativo y por el pesimismo que contagia.
Por lo demás sería feliz si cualquiera de las dos ciudades, Córdoba o Málaga, resultase designada Capital Europea de la Cultura en 2016. No podría ser de otra manera.