martes, 31 de enero de 2012

In memoriam


A veces se producen hechos singulares, al margen de las chorradas entrecomilladas al político local de medio pelo y que habitualmente aparecen en la prensa sobre la Copa Davis, sobre si defiende más o menos al comercio local, sobre si es o no partidario de peatonalizar la calle principal del pueblo, sobre el escaso grado de cordobesismo del adversario o sobre la deslealtad de sus acciones para esta Córdoba de nuestras entrañas. Al margen digo de todo eso, a veces, se producen hechos que te reconcilian con la política, con los políticos, con las instituciones. Que me reconcilian conmigo mismo y con lo que hago aquí. Esta mañana once alcaldes de tres partidos políticos diferentes se han puesto de acuerdo en la defensa de un interés común y en la de un puñado de trabajadores. Por eso estoy en política porque creo que es la única forma posible de solucionar los problemas de la sociedad, argumentando, negociando, dialogando y articulando las decisiones adoptadas.
Soy de izquierdas por trayectoria personal y no sé si incluso por motivos genéticos el caso es que aquí siempre ha habido dos clases de gente y entonces yo ya era de la clase de los pobres. Mi interés por la cosa pública me sobrevino porque en mi casa, a veces también, había dificultad para pagar el recibo del agua, 150 pesetas creo. Sé que es un principio que debería hacerme mirar, pero desde entonces me preocupa enormemente como y en qué se gastan las putas 150 pesetas. Más tarde hice campaña en contra de la OTAN y conforme participaba en actos iba entendiendo que no es posible cambiar el mundo en solitario sino que tienes que aliarte con otros y que esas alianzas suelen implicar un coste que hay que entregar siempre que el fin último compense las cesiones previas.
Más tarde asistí a una conferencia sobre la Institución de Libre Enseñanza que Carlos Castilla del Pino pronunció en el Salón de Plenos del ayuntamiento de La Rambla. Otro día, en la Casa del Inca de Montilla asistí a otra conferencia, esta vez era Joaquín Martínez Bjorkman que hacía un apasionado recorrido por los últimos meses de vida de Julián Besteiro. Si la memoria no me traiciona, hace ya más de 25 años de aquello, al final de aquél acto se me acercó uno de los organizadores, Joaquín Casado. La UGT iba a comarcalizarse, los sindicalistas de Montilla pensaban que la sede de la UGT comarcal debía estar en Montilla y pensaron también que yo les podía echar una mano. Había argumentos históricos, Palop Segovia, Zafra Contreras, la Parra Productiva y la propia Casa del Pueblo de Montilla. Y me puse manos a la obra.
Joaquín Casado, Rosa Navarro, Pepe Domínguez, Paco Pulido, Paco Falder, Leonardo Espejo, Luis de la Rosa o Paco Barranco fueron algunos de los montillanos que tan sólo unos meses antes habían recorrido toda la campiña constituyendo estructuras locales del sindicato. Su ayuda y la de Jose Luis Casas, que entonces preparaba un libro sobre los artículos publicados en prensa por Zafra Contreras me bastaron para hilvanar la argumentación en defensa de la sede de la estructura comarcal. Para culminar las cuestiones previas, Joaquín Casado se encargó de tramitar mi afiliación a la UGT.
El día de la Asamblea constituyente me había preparado la intervención como un opositor que debe rendir cuentas ante el tribunal calificador. Montilla fue la única agrupación que defendió su candidatura. Mi entusiasmo solo fue comparable a la profunda decepción que supuso que la sede acabase en otra ciudad. Al final del acto Joaquín me invitó a una copa de vino en el Bar de Zambombilla y me explicó la primera regla de oro, la política es una cuestión de aritmética, y en ocasiones, la solidez de la pasión, de los sentimientos, de los ideales y de las convicciones, de la razón en definitiva no son suficientes. En ocasiones, me dijo, es necesario seguir las reglas del juego para poder cambiarlas. Unos días después pedía la baja en UGT, en la que no he vuelto a militar, y solicitaba mi ingreso en el PSOE. Joaquín Casado era un hombre alegre, un líder social entonces. Miembro de la asociación cultural más dinámica de la ciudad, caranavalero, feriante, católico y, sobre todo, ugetista. Artífice de un buen proyecto empresarial que no triunfó, posiblemente, porque otra crisis lo cercenó cuando apenas empezaba a despegar. En los últimos años a Joaquín Casado se le llenaban los ojos de lágrimas con mucha frecuencia, quiero pensar que de rabia por no haber podido vencer a la aritmética.
Joaquín Casado murió la víspera del congresillo cordobés preparatorio del 38 Congreso Federal. Esa víspera la pasé repasando las enmiendas que había preparado sobre el modelo de partido y el proyecto de estatutos de la ponencia marco que se debatiría al día siguiente en un Congreso al que asistía como mero invitado. Sigo sin aprender la regla de oro.
En esta temporada convulsa que vive el PSOE, los mercenarios y los oportunistas tienen la desfachatez de hablar de honradez y transparencia, los que están por las lentejas (de 70.000 Euros, oiga) hablan de ideas, los recién llegados hablan de valores históricos y los viejos dinosaurios de la obligada regeneración pendiente (siempre que ellos sigan en el candelero, claro está). En estos tiempos convulsos digo, me pareció paradójico que mientras tenía lugar el debate sobre el modelo de partido y los estatutos, los que hablan de ideas, de valores, de honradez, de transparencia y de regeneración evolucionaban por los pasillos en grupos cuchicheantes pergueñando y amasando la aritmética del resultado.
Me fui a la barra, le pedí al tabernero un medio y lo bebí de un trago a la memoria de Joaquín y de todos los Joaquines, de mí mismo incluso. Si eso, ya quedamos un día.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La necesidad de un debate honrado y sin exclusiones en el PSOE


Algunas de las afirmaciones que se oyen estos días son difícilmente entendibles en el convulso tránsito recién iniciado por el PSOE. Cuesta creer, desde mi experiencia personal, que nunca haya existido democracia interna o libertad de expresión. Ya digo que este que suscribe siempre ha dicho lo que pensaba en voz alta. Y vayan por delante algunos ejemplos de mi incontinencia verbal.
En repetidas ocasiones, hace años, dije que el funcionamiento democrático de algunas agrupaciones locales estaba viciado por la endogamia a las que las sometían sus dirigentes locales, enfrentándome, entonces a la dirección socialista local de turno y también a la provincial. Porque, aducía, los socialistas estaban en la calle y no en las agrupaciones locales, al menos no todos. Y soy consciente de que la fuerza del partido socialista reside en sus militantes de base, en quienes nunca han aspirado a un cargo electo y están alejados de la esgrima florentina y los pasillos de los congresos orgánicos.
He sido defensor de las primarias, el censo de simpatizantes y las listas abiertas hasta dejarlo escrito e, incluso, haber asistido como delegado a un congreso regional gracias a esas listas abiertas.
He opinado que Zapatero fue elegido Secretario General mediante un procedimiento de selección adversa, y a pesar de ello su designación fue la del proceso más democrático que ningún otro partido político haya llevado a cabo hasta el momento.
Alguien podría decirme que si “comulgo” tan poco con los procedimientos orgánicos qué narices hago en el PSOE. La explicación es que ideológicamente es en el único partido en el que quiero, puedo y debo militar, porque su objetivo, y el mío, es el de construir una sociedad más justa para las generaciones venideras, y si es posible, también para las actuales.
Claro que hay vicios en su funcionamiento, y cierto grado de voluntarismo, que es una manera eufemística de referirse a la incompetencia. Y claro que existen males en el PSOE, pero no se trata de males generalizados, luego pueden ser corregibles. Es cierto que en alguna agrupación el más revanchista e incompetente mantiene a raya cualquier intento de liderazgo legítimo en defensa de su propio clan. O que el oportunista con el ideario recién aprendido proclame soflamas virtuales a través de las redes sociales, dispuesto a derribar los muros inamovibles construidos supuestamente por las respectivas direcciones para defender sus privilegios por obra y gracia de los mismos dirigentes que ahora les parecen inapropiados.
Lo primera divergencia que mantuve, hace ya más de 20 años, me costó una terrible discusión con compañeros militantes de otra provincia. Mi posición: que la renovación no podía consistir en quítate tú para ponerme yo y que la fuerza del todo residía en la suma de cada una de las individualidades, sin excluir a nadie y que quienes intentábamos defender la renovación interna como herramienta de actualización teníamos en nuestra mano más claves para entender hacia donde se dirigía la sociedad que quienes llevaban ya varios años desempeñando responsabilidades; la de ellos la defensa del “status quo” provincial de aquella época, que es el mismo de ahora. Entonces ya era consciente de mi pertenencia a una de las muchas generaciones perdidas de socialistas a los que el aparato ha taponado y de que mi papel posiblemente consistiera en intentar desbloquear estructuras para que gente más joven y preparada accediese a los círculos de toma de decisiones.
Tampoco es que me haya importado sencillamente porque no he alimentado logros políticos personales, me sigo sintiendo orgulloso de ser militante de base en una agrupación local de una ciudad media como Montilla, una de las agrupaciones locales de la provincia de Córdoba que fundara Francisco Palop Segovia hace ahora más de un siglo y que presidiera Francisco Zafra Contreras. Porque este es un gran partido, en el que caben hasta los excluyentes que reclaman que quienes jamás se han manchado las manos de cola dejen de estar en el poder. Sin saber que cuando se pegan carteles, si eres cuidadoso no te manchas las manos, sin embargo, es inevitable embadurnarse los zapatos.
Hace años unos jóvenes politólogos publicaron un artículo en El País sobre los procesos de selección adversa en los partidos políticos, un texto al que ya he hecho mención en otras muchas ocasiones y que se ha convertido en una referencia sobre los “vicios” de los partidos políticos con el paso del tiempo. (http://www.elpais.com/articulo/espana/seleccion/adversa/partidos/elpeputec/20030704elpepinac_4/Tes), Felix Bayón elogió en su momento la idoneidad del término, al igual que muchos dirigentes socialistas (algunos de manera más pública que otros). Lo que en él se refleja pone de manifiesto que el ánimo de cambiar las cosas y responder a las demandas reales de la sociedad no es consecuencia de la reciente derrota electoral del PSOE ni patrimonio de las voces de rebelión que medran un minuto de gloria en las redes sociales, como si ese solo aspecto aportase en sí un plus de calidad socialista.
De lo anterior valga sólo un ejemplo que no comentaré más allá de lo ilustrativo del caso. En su primer acto con militantes en Andalucía, tras la derrota de las elecciones municipales, Alfredo Pérez Rubalcaba esbozaba qué tipo de campaña haría y aprovechaba para transmitir optimismo a una tropa con las heridas de la batalla municipal todavía por cerrar. En el turno de intervenciones, alguien se deshizo en elogios sobre el procedimiento, la escenificación de aquél acto, lo acertado de la intervención del candidato, la idoneidad de la elección del mismo y no sé cuantos aspectos más sobre la línea iniciada por el PSOE en su esfuerzo por mantener el gobierno. Hace pocos días, el adulador espontáneo, hablaba desde las mismas páginas de El País sobre la necesidad de, ahora sí, llevar a cabo una renovación en profundidad en el Partido Socialista. Lástima que no lo hubiese pedido antes de haber sido propuesto por el PSOE a cargo público, y haberse mantenido en ellos, durante casi tres décadas. Afortunadamente ambas voces, las virtuales y las tipográficas, son minoría en un partido amplio y diverso cuya grandeza reside en la diversidad, en la honradez y en el compromiso del 99 por ciento de sus componentes, los militantes de a pié y los cuadros dirigentes. Y la misma opinión me merecen los militantes y cuadros de otros partidos políticos, ya está bien de encanallar la vida pública.
Tan sólo decir que habremos de tener cuidado porque de lo contrario es posible que el debate lo acabe liderando quien no debe ni por número, ni por argumentos, ni por trayectoria personal.
De las elecciones municipales de mayo salieron derrotados o con pérdida de votos todos los gobierno municipales, de manera independiente a su color político, eso como norma. Y todos sabemos que hay excepciones que confirman la norma. El PSOE ha perdido las elecciones generales porque ha gestionado la crisis (en la misma medida en la que ha afectado a otros partidos europeos con responsabilidades de gobierno en sus respectivos países), en primer lugar, y en menor medida por lo acertado o no de las decisiones adoptadas. Y aun no he visto el debate en el que se hayan puesto sobre la mesa las distintas etapas por las que ha pasado la gestión de la dichosa crisis. Desde las cuestiones keynesianas sobre la inyección de presupuesto en obra pública a las de reducción del déficit. Para más datos, el presidente electo solicita ya la unidad del país para afrontar las medidas que habrá de adoptar casi de forma inmediata.
De todo esto solo cabe colegir que algunos de los debates internos iniciados en las redes sociales y, en menor medida, fuera de ellas tienen algunas características indeseables, además de la falta de representatividad. El primero es el alto contenido de marketing (¿auspiciado por el sector tecnológico del aparato?), ilustrado por cierta estética adoptada desde el movimiento 15-M; el segundo el oportunismo de algunas de las voces ilustradas en la falsedad de las causas de la derrota y en el sinsentido de los portavoces, los mismos otra vez.
El PSOE, a pesar de todos estos defectos que no dejan de ser subjetivos, ha transformado la sociedad en la que vivo con avances sociales, educativos, sanitarios, de infraestructuras. Ahora, y a pesar de la crisis, miramos a nuestros vecinos europeos y esa mirada nos deja constancia de que estamos por encima de muchos de ellos en garantías sociales, en igualdad de derechos, en libertades y en acceso a las oportunidades, y así hay que reconocerlo. Es probable que haya llegado el momento de que una derecha moderna, demócrata y europea (en la seguridad de que la de Aznar no lo fue) pilote la salida de la crisis, porque así lo ha elegido la ciudadanía. Me cuesta más trabajo asumir que en Andalucía ya han culminado las transformaciones necesarias para construir el camino al futuro conjugando progreso y garantías sociales y se me hace complicado entender que esas transformaciones puedan venir de la mano de una derecha comandada por Arenas Bocanegra. Por eso creo que es preciso que siga gobernando el PSOE en Andalucía y que seamos capaces de reconstruir el partido a nivel federal. Por el bien de Andalucía, de España y también de Europa.
Hace falta una transformación porque la sociedad espera de nosotros respuestas, no más debates estériles originados por los mismos que, esgrimiendo más o menos años de militancia piden ahora una renovación profunda desde las posiciones que les ha facilitado el aparato, pero siempre después de llevar años adulando a sus protectores convenientemente. Por mi parte todas las aportaciones son valiosas y tan sólo prescindiría, como he dicho antes de las excluyentes .
Por todo ello es necesario el debate, profundo, sin pausa, participativo y enriquecedor. A ser posible sin empresas de marketing y sin oportunismos moviendo los hilos. Hasta despejar la ecuación hace falta profesionalizar el socialismo. Sustituyamos el voluntarismo, las espadas/plumas de fortuna, el marketing y cierto localismo cateto por el debate de las ideas y del futuro y elijamos líderes con fuerza cuyo firme compromiso social aleje a los partidarios de los entornos aduladores que tanto daño han hecho a la organización. Más que nada porque es más el ruido que la realidad que lo respalda. Seamos honrados con nosotros mismos. Como dijo Felipe, en tiempos de crisis, más partido.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Diario de un ex adicto a las campañas electorales. Preámbulo, la hora 0


Mi nombre es Pepe del Arco y soy adicto a las campañas electorales. Éste pretende ser el cuaderno de bitácora sobre la particular cura de desintoxicación de mi adicción a las campañas electorales. Dada la dependencia patológica a sondeos, argumentarios e indices de audiencia electorales, mi consejero espiritual me ha recomendado que escriba a diario sobre la evolución de la presente campaña electoral. Mas que nada para que este ejercicio me sirva de cura de males y dependencias. Mi intención es, por tanto, escribir un post diario desde el comienzo de la misma. También me han recomendado que lo haga analizando a los dos grandes partidos y que lo describa de forma desapasionada e independiente. De conseguir hacerlo así habré logrado demostrar mi total y satisfactorio restablecimiento.
Es jueves por la noche, intento actuar con una "normalidad" que es del todo ajena a mi forma de comportarme. Veo a los Alcántara, cada vez estoy mas convencido que el personaje de Echanove es hijo de Marcelino, el del bar de "amar en los tiempos de Yupy" (la serie refleja poco la dificultad de aquellos años). Intento disimular que a las 12 comienza la campaña electoral. No quiero que me afecte. Acaban los Alcántara, empieza "un país para comérselo", que lo hacen el nieto de Marcelino y su colega el otro Alcántara, que al final resultará ser el abuelo del Capitán Kirk. Se trata de una recopilación de imágenes de otros programas, vamos un refrito (y nunca mejor dicho, hay que ver como abusan de los fritos estos dos, mi medico seguro que les diría algo sobre los riesgos del colesterol y esos banquetazos de fritangas que se dan).
Y aquí viene la explicación del refrito. A las doce de la noche televisión española ofrece en directo el inicio de campaña de los diferentes partidos políticos.
Vaya casualidad, un día que me quedo tarde viendo la tele y resulta que estamos en campaña electoral.
¿Como hemos llegado hasta aquí? Para entenderlo mejor es imprescindible ver http://estepaissevaalamierda.wordpress.com/ la pagina de Aleix Saló en la que explica, con un enternecedor vídeo, cómo hemos pasado de la burbuja inmobiliaria a la crisis económica y de ésta al adelanto electoral.
En la calle llueven perros y gatos. En televisión todos los partidos han preparado decorados para representar una pegada de carteles en alguna de sus infinitas variables, a saber: tradicional, virtual, ecológica, económicamente sostenible, a través de redes sociales... vamos que estos tíos no se llenan los zapatos de cola ni de coña.

Los eslóganes.

El Partido Popular ha elegido "súmate al cambio". El término cambio siempre ha dado réditos electorales, representa el espíritu revolucionario que cada uno de nosotros lleva dentro e intenta jugar con la idea de que la opinión de los electores determina el curso de los acontecimientos. Nada mas lejos de la realidad (solo ocurre en el momento de votar).
Por su parte el PSOE ha optado por el más beligerante "Pelea por lo que quieres". Se puede tratar de un guiño a los indignados. Pero no está claro. Claro que teniendo en cuenta que esta vez el candidato es el fontanero de otras convocatorias, debe tener un sentido que se me escapa.

Me voy a la cama. A quien madruga le amanece más temprano.

martes, 23 de agosto de 2011

Sanzdeces


El Secretario General de los populares andaluces, Antonio Sanz ha dicho que antes de suprimir las diputaciones habría que plantearse eliminar mancomunidades de municipios. A raíz de su declaración de principios en el Partido Popular de Andalucía se han puesto manos a la obra y andan estudiando mancomunidad por mancomunidad de municipios para ver cual de ellas mantienen y cuáles se cepillan.
Parece que al parlamentario andaluz Sanz se le olvida, debe recordarse que fue concejal del ayuntamiento de Jerez con tan sólo 23 añitos, que las mancomunidades son uniones voluntarias de municipios para gestionar determinados servicios. El carácter voluntario tiene mucho que ver con la autonomía local. Y sobre eso versa una Ley andaluza que el señorito Sanz ha debido debatir en el parlamento, la Ley de Autonomía Local de Andalucía, que reconoce y establece los fines y las fórmulas de cooperación intermunicipal. Así, en su artículo 63, apartado 1, la citada ley dice que los municipios tienen derecho a asociarse entre sí para la planificación, establecimiento, gestión o ejecución en común de obras y servicios determinados en competencia propia. Esto es: una decisión que compete a ellos exclusivamente y sobre sus propias competencias.
Siempre he dicho que antes de entrar en política los diputados, parlamentarios y senadores deberían aprobar primero de concejal. El señor Sanz debió asistir de oyente porque se le ha quedado poco de su etapa municipal. Hasta en nada ha quedado para el señor Sanz la necesidad que los ayuntamientos tienen de optimizar el gasto y rentabilizar hasta el último céntimo de Euro para mantener y garantizar la calidad de los servicios publicos municipales. O igual se empleaba en posteriores devenires, como ha sido el caso.
Y el caso es que, al igual que las diputaciones, las mancomunidades son un modelo de economía de escala pero a diferencia de las primeras, los municipios integrantes deciden cuales son los servicios que quieren prestarse, cual será la aportación que cada ayuntamiento deberá hacer para que la sociedad funcione y bajo que fórmula organizativa desarrollará su cometido.
Todo lo demás es ir en contra de la autonomía local, del equilibrio territorial y de la libertad de oportunidades, también en el ámbito rural. En definitiva todo lo demás son Sanzdeces.

viernes, 19 de agosto de 2011

La utilidad de las diputaciones


El anuncio hecho por el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno apunta la posibilidad de la reforma de las diputaciones provinciales, en el caso de que el PSOE vuelva a ganar las elecciones generales en noviembre, estableciendo en la adopción de dicha medida un ahorro de unos mil millones de Euros vinculado a la eliminación de alrededor de mil cargos políticos. El coste de cargos políticos en la diputación de Córdoba gira en torno a los dos millones anuales, hay 38 diputaciones en España. Si todas ellas tienen un gasto similar el ahorro conseguido asciende a 76 millones de Euros.
Luego Rubalcaba apunta uno de los posibles elementos sobre los que actuar, las retribuciones de los cargos políticos, y habla de una reformulación de las diputaciones más profunda. En Andalucia el marco para llevar a cabo esa reformulación se llama Ley de Autonomía Local y en ella se define perfectamente el papel de las diputaciones a partir de su aplicación.
Lo de los cargos políticos es que es un debate que ahora está de moda y que personalmente considero demagógico lo diga Rubalcaba o su porquero, pero que gusta a la tontada indignada de ordenadores caros y ropa de diseño. No hay más que leer los comentarios del tonto tecnológico de mi pueblo en facebook.
Por otro lado hablar de la desaparición de las diputaciones es, cuando menos, temerario e ineficaz y es poco probable que Rubalcaba apuntase en ese sentido. La pregunta no es tanto cuanto se ahorra con su desaparición sino quien gestiona las competencias que ahora prestan las diputaciones. Estamos de acuerdo en que a lo largo de los años, las diputaciones provinciales han abordado ámbitos de acción que poco o nada tenía que ver con las competencias exigibles a un órgano de cooperación con los municipios: y que iban desde la organización de festivales de cine hasta la promoción del flamenco o, más recientemente, la construcción de palacios de congresos o la co-organización de eventos deportivos de élite, como la Copa Davis.
Como mínimo es necesario abrir un debate sobre la mencionada reformulación de competencias, sobre su delimitación exacta y sobre su modernización administrativa, y del marco que para ello ha creado la Ley de Autonomía Local de Andalucía, pero bajo ningún concepto es planteable su desaparición. Y ello porque si bien es posible la transferencia de las competencias que pudieran denominarse transversales, como las carreteras o los servicios sociales, lo más importante es la labor de discriminación positiva que las instituciones provinciales llevan a cabo hacia los pequeños municipios, que cuentan con exiguos presupuestos y con famélicas plantillas de personal para poder garantizar los servicios básicos que los municipios mayores de 20.000 habitantes no tienen la mínima dificultad en prestar a sus vecinos.
Las diputaciones equilibran el territorio, dinamizan la vida rural, combaten el despoblamiento de zonas poco habitadas y establecen fórmulas de colaboración intermunicipales para alcanzar proyectos inalcanzables por separado para cada uno de los ayuntamientos. Para ello construyen centros cívicos, bibliotecas, guarderías, casas consistoriales o el arreglo de caminos entre otras muchas actuaciones. Como alguien dijo, si las diputaciones no existieran habría que inventarlas.
La Economía de Escala es la que establece el abaratamiento del producto final mediante el aumento de los medios de producción. Desde el punto de vista de la administración es posible establecer criterios de economía de escala concentrando centros de servicios y eliminando administraciones periféricas. ¿Es esto lo que se pretende cuando se anuncia la desaparición de las diputaciones? ¿Se trata realmente de dotar de mayor eficacia a la gestión pública y de prestar mejores servicios? No hay que olvidar que la acción concertada desde las diputaciones hacía los pequeños municipios ya es sí mismo un modelo de economía de escala-
Los dos grandes partidos, y con el enunciado común de adelgazar la administración para combatir el déficit, han abierto el mismo melón desde posturas complejas introduciéndose ambos en un jardín del que les costará trabajó salir. El Partido Popular planteando la devolución de competencias al Estado por parte de las Comunidades Autónomas, el Partido Socialista cuestionando las Diputaciones Provinciales.
Mientras que los segundos ponen en riesgo el equilibrio territorial, los primeros, además, renuncian a derechos que ya tienen que ver con la identidad de las respectivas autonomías, o mejor de su ciudadanía. ¿No sería más fácil la definición de competencias de las diferentes administraciones y las áreas de cooperación necesaria? Y si lo que se quiere es ahorrar ¿Porqué no se aborda el concepto de productividad en la administración pública o el desbarajuste de convenios públicos que existen en este país y que propicia que funcionarios con la misma categoría profesional cobren según a la administración a la que pertenezcan?

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿La política es el problema?


El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros (Federico García Lorca). En el 75 aniversario de su asesinato.

No es posible que uno de los grandes problemas de este país sea la política. Pero ahí está. Para el 24% de la población española la política es el principal problema, superado tan sólo por el desempleo con un 81% y la situación económica por un 45%, esto según el barómetro del CIS del mes de Julio, que mimetiza los anteriores estudios del Centro Sociológico. Más llamativo aún, en la misma encuesta, es poder comprobar que el terrorismo y ETA tiene para un buen número de españoles menos importancia como problema, es verdad que tan sólo por unas décimas, que el gobierno del país.
Dos conversaciones para ilustrar la percepción que el ciudadano de a pié tiene de la política, la primera, vivida en primera persona, y la segunda, referida por una amiga, ilustran cual es la visión que el español de a pié tiene de la política y de los políticos. Me encontraba en una reunión habitual de amigos cuando sin venir a qué uno de ellos soltó que “en Italia, el 25% del presupuesto de cada obra pública iba a parar al bolsillo de los políticos que tienen que ver con la concesión de la obra mientras que en España esa cantidad se elevaba al 75%”. La afrimación es absolutamente surrealista dada la ferrea fiscalización a la que son sometidos los procesos adquisitivos a raiz de la nueva ley de contratos públicos y al hecho de que según la misma ley no participan políticos en los procesos de selección de ofertas. Me limité a preguntar cual era la rigurosa fuente que afirmaba tal cosa sin que mi interlocutor supiera responder. En el caso de mi amiga se encontraba también con unos conocidos hablando de la situación económica y la dureza con la que se hacía sentir en las economías familiares rusas, dado que una de las contertulias tenía esa nacionalidad. La conversación sobre la situación económica derivó en el problema de la corrupción y la rusa acabó espetándole a mi amiga, alcaldesa, “bueno tu tienes que saber de lo que hablo, tu debes conocer muchos corruptos por tu trabajo”.
La política, y los políticos, son un problema para la sociedad porque es la imagen que a los propios políticos les ha interesado dar de sí mismos en una pésima estrategia de acusar al adversario de todos los males posibles. Eso y que los presuntos casos de corrupción se defiendan con posiciones numantinas sin que deriven en dimisiones o rendiciones de cuentas.
Es lógico por tanto que la dramática situación que atraviesan muchos españoles les empuje a pensar que si los políticos son el problema habrá que buscar la solución. Pero resulta que la única solución posible sigue siendo la política.
Es loable el esfuerzo que realizan quienes participan en el movimiento 15M, a pesar de que el uso y abuso de las redes sociales, la presencia de demasiados ordenadores portátiles de última generación o de ropa de marca reste un punto de credibilidad al movimiento y les aleje de pertenecer al grupo de los desheredados por las entidades financieras, que son quienes lo están pasando realmente mal. Basten ver las enternecedoras, por pueriles, reivindicaciones de sus primeros comunicados. La mayor parte de esas medidas en favor de la transparencia y la honradez llevan años puestas en práctica en nuestro país.
Habitualmente, la población española conoce el 100% de las irregularidades que se producen en el ámbito de la política. No así en otros ámbitos como la judicatura, las fuerzas de seguridad o los sexadores de pollos. Y ello porque se trata de la actividad más autorregulada que existe en nuestro país y también es la más fiscalizada por la opinión pública a través de los medios de comunicación.
La percepción que la ciudadanía tiene de la política y de quienes se dedican a ella no deja de ser, por tanto, un problema de madurez de los propios políticos, que no llevan a cabo una labor pedadógica para explicar a qué se dedican, porqué no condenan y expulsan de sus respectivas filas a quienes delinquen y que difaman y acusan sin fundamento alguno cuando ello les puede reportar un beneficio electoral.
Hay una buena parte de las reivindicaciones del movimiento 15M que comparto plenamente y es la de dotar de mayor democracia interna a las organizaciones políticas, la elaboración de listas abiertas, la celebración de procesos congresuales ascendentes, la limitación de mandatos, la regulación de la relación del candidato con su cricunscripción, la celebración de primarias, la elaboración de censos de simpatizantes y le necesidad de llevar a cabo una profunda y rigurosa reforma de la Ley Electoral General.
Mientras todo esto llega, la espiral demagógica en la que estamos inmersos por parte de los grandes partidos propiciará que los peor preparados sean quienes accedan a los puestos más importantes de la administración o, peor aun, que sirva de caldo de cultivo para que el populismo preceda a otras situaciones aun más indeseables por las que nuestro país ya ha pasado.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Quien fue Rajoy?


Anunciar Zapatero que no se presentará a la reelección en 2012 y que la prensa de la caverna comenzase a pedir elecciones anticipadas fue todo uno. No recuerdo si ya lo dijo previamente cuando se presentaba a la Secretaría General del PSOE o fue en su primera campaña electoral, pero recuerdo perfectamente que el entonces candidato a la presidencia del gobierno se mostraba partidario de  limitar a dos el número de mandatos presidenciales. Dicho esto, queda claro que mi sorpresa no se ha producido con el anuncio de Zapatero, sino cuando comprobé que en la reciente reforma de la Ley Electoral no aparecía una sola línea sobre el tema.
Imagino que en las hemerotecas de los medios quedará constancia de esa voluntad expresada por el ahora presidente cuando aun no lo era, ¿A qué viene entonces tanto dislate y aparato tipográfico por parte de los medios afines a Rajoy? Si llamativa fue la portada del periodiquito del pasado domingo pidiendo elecciones ya, no menos conmovedora fue la de la cabecera que dirige el sargento chusquero que desayuna chicharrones, según la visión de Jose María Izquierdo que comparto plenamente, y que en un ejercicio de incontenida alegría proclamó lo de “el individuo” se va ya.
Ya entre las hojas de las soflamas, desmenuzando algunas lindezas dedicadas al anuncio, más propias de discusiones tabernarias  que de ilustrados universitarios, descubro la columna de un conocido que mide la importancia del evento por la atención que su hija de dos años le presta y de cómo, afortunadamente para ella, no recordará cuando crezca quien fue Zapatero.
Y es posible que así sea. Es posible que sus hijos, como los míos olviden que Zapatero anunció que no se presentaría a la reelección porque no supo comandar una crisis. Y es posible que lo olviden porque la afirmación no es cierta. Porque ese no es más que el enunciado con el que nos hacen desayunar el periodiquito en el que él escribe y el resto de la caterva de la caverna a los que se les ha olvidado cuando se aceleró y porqué el precio de la vivienda en España.
Dentro de unos años, sus hijos y los míos aun vivirán en un país donde personas del mismo sexo podrán contraer matrimonio, donde a las mujeres les será posible tomar decisiones sobre su propio cuerpo y donde los mayores y dependientes tendrán una asistencia garantizada. Es posible que no recuerden quien fue Zapatero, pero seguro que se sentirán orgullosos y tranquilos de ser ciudadanos de un país que contará con un avanzado modelo de convivencia social.
Es posible, sólo posible, que para entonces este país todavía sufra, en la oposición o el gobierno, a una derecha trasnochada que confía más en la presión que sobre la sociedad ejerzan los medios y las profesiones corporativas afines que sus propuestas políticas. Es posible, solo posible, que la derecha moderna y europea, la de los reformistas y liberales que sacrificaron su proyecto a la unidad férrea que impuso un ex ministro franquista al final de la Transición, todavía no haya conseguido sobreponerse y elevar la voz por encima del murmullo con aliento de alcanfor de esta derecha total y carpetovetónica. Y  a pesar de todo ello es posible, solo posible, que para entonces ya nadie recuerde quienes fueron Arenas o Rajoy