jueves, 25 de mayo de 2017

Diario de un ex adicto a las campañas electorales. Un traje de papel.

Decía Wirthlin que la estrategia en comunicación política consiste en persuadir mediante la razón y motivar por la emoción. Además de otras muchas aportaciones a la tecnología electoral estableció las cuatro fases que debe contemplar cualquier campaña. A saber, construcción del personaje público o lanzamiento del candidato (conocimiento y posicionamiento), defensa de propuestas (1ª fase de la razón), ataque al adversario (2ª parte de la razón) y, finalmente, enunciado de valores e identificación de propuestas, partido, candidato y electores (emoción). Digo esto porque todo está ya escrito, pensado, puesto en práctica y testado (mi humilde experiencia en algunas campañas municipales así lo corrobora).
En España, el profesor Jose Luis Dader acuñó unos años después el término “Los nuevos Sastres del Emperador” para referirse a las nuevas técnicas y al papel de los asesores electorales actuales, hoy pienso que no muy acertadamente. Visto el paisaje y conociendo el cuento sería más acertado referirse de esta manera a quienes se sitúan más cerca de los Sastrecillos Valientes que de los Sastres del Emperador, por seguir con la metáfora de los relatos de costuras, tan en boga en estos días.
Sirva el anterior dislate o dispersión para introducir unas reflexiones sobre los errores de la campaña a las primarias que ha cometido el equipo de Susana Díaz.
La construcción de la imagen pública de la candidata. El anuncio de la candidatura de Susana Díaz se produjo muy tarde, eso hizo que el lanzamiento del candidato o candidata no fuese el adecuado, el escaso tiempo no permitió construir una imagen que se acercase más a la realidad personal y huyese de estereotipos falsos que no respondían a estrategia alguna o si lo hacían era bastante peregrina.
En este mismo sentido hay que apuntar la nula labor didáctica que los miembros de la propia gestora realizaron sobre los hechos que motivaron su constitución. Hizo falta una declaración de principios inicial y la construcción del relato real de los hechos acaecidos que jamás se produjo. Y no estoy sugiriendo que la gestora intoxicase la campaña a favor o en contra de determinado candidato, digo sólo que debía haber explicado qué sentido tenía.
Tampoco hubiese venido mal un cambio en la asesoría de imagen personal, la excesiva naturalidad de la candidata no se valora de la misma manera fuera de Andalucía. Si bien algunas expresiones eran necesarias para subrayar el origen humilde de la candidata y su escaso apego a lo material, queda claro que los términos utilizados no fueron los más adecuados ya que realzaron esa mal entendida naturalidad. He oído hablar en persona y en muchas ocasiones a Susana Díaz, es una mujer formada con criterios bastante sólidos sobre temas de largo recorrido  como la crisis de la Unión Europea, el federalismo, la inmigración e incluso en temas tan áridos como el papel de impulso al desarrollo de las nuevas tecnologías. Y sin embargo, me ha costado reconocerla en los actos de estas primarias.
Defensa de propuestas. Si no hubo tiempo material para realizar el lanzamiento de la candidata mucho menos para exponer un programa que a todas luces debía ser orgánico y no de gobierno, y esto, prácticamente, a dos días de la votación. Los que votaban eran los militantes y elegían al secretario general, no al presidente del gobierno, ni siquiera al candidato a presidente. Excepto el cuerpo a cuerpo de un debate que el “corpus” electoral vio ya convenientemente tamizado por los medios, no hubo contrapropuestas ni medidas que contrastar a los enunciados de Sánchez.
De primero de campaña electoral es que se hace campaña en donde ganas, si la haces en donde pierdes consolidas a tus contrincantes. Para colmo, en Andalucía, se produce un fenómeno que si bien es inevitable podría haber sido amortiguado y es que los grupos contrarios a las direcciones provinciales se organizaron en torno a plataformas de apoyo a Pedro Sánchez.
Por otra parte, la falta de un análisis territorial queda puesto de manifiesto al observar los resultados. Susana Díaz sólo gana en Andalucía, pero en el parcial de la suma de las comunidades en las que hay gobiernos socialistas los resultados son que Díaz gana por 49,09%, le sigue Sánchez con el 43,76% y cierra López con un 6,95% (se incluyen en el cálculo las comunidades de Valencia y Baleares, obviamente). Luego, se puede determinar que Sánchez gana en aquellos territorios más propicios a “comprar” su relato. O lo que es lo mismo, desde el punto de vista de la militancia existen dos perspectivas en función del territorio en el que resida y de quien la gobierne. Y sin embargo no hubo una modulación del discurso en ese sentido.
Ataque al adversario. Ya se ha explicado. El candidato no debe ser el portavoz en la fase de ataque y sin embargo la fase de ataque se limitó al debate televisivo. Por el contrario Sanchez consiguió construir el marco referencial de que era Díaz quien había instigado la rebelión.
Pero hay más elementos que han jugado un papel perverso en la candidatura de Díaz como ha sido la captación de avales y esto porque jugaron el papel que en otros procesos electorales suelen jugar los sondeos de encargo. Una de las técnicas más utilizadas en las campañas electorales es la filtración de un sondeo adecuado ya sea propio, ajeno, cocinado, vegano, mediopensionista e incluso inventado. El único adecuado para una candidatura es el que a pocos días de las elecciones la establece como segunda opción pero muy cerca de la primera, porque consigue tensionar a los electores de esa candidatura y relajar a los del adversario. Y ese fue el papel que jugó la captación de avales, a favor de Sánchez, obviamente.
Desde mi humilde punto de vista, el enunciado más inadecuado fue, el de que primero está el país y después está el PSOE, sobre todo porque los electores eran los militantes del PSOE y el objeto del debate el partido y su situación en estos momentos. Sin embargo, el enunciado o marco referencial que se ha impuesto con más fuerza es el de que se destituyó a un secretario general para propiciar un gobierno del PP mediante la abstención, mientras que el marco de Díaz debía haber sido que se estaba impidiendo que el PP obtuviese la mayoría absoluta y el PSOE pasase a ser la tercera e incluso la cuarta fuerza política, lo que suponía cambiar radicalmente el argumentario de campaña: Lo que nos preocupaba era el partido y la perdida paulatina de relevancia tras dos derrotas electorales. Desde mi punto de vista un argumento mucho más sólido y adecuado de primero el país y luego el partido, porque éste último consolidaba el argumento de Sánchez.
Para la antología de los despropósitos quedan los resultados en favor de Sánchez en determinadas “plazas” pro Susana Díaz, lo que viene a cuestionar si algunos liderazgos locales no estarán ligeramente sobrevalorados. Y no me refiero únicamente a los de fuera de Andalucía.
Como consecuencia de todo lo anterior y de algunas cuestiones más como las continuas injerencias de Pablo Iglesias y el Partido Popular en el proceso o el posicionamiento de determinados medios de comunicación, la identificación de la candidata con los valores no llegó a producirse o sólo llegó a valorarse en Andalucía y tímidamente en las comunidades autónomas en donde hay gobiernos socialistas.
Quizás no guarde relación, pero supe que Pedro Sánchez sabía que había ganado cuando los medios de comunicación anunciaron que entraba a Ferraz en coche a través del garaje. Evidentemente Sánchez era consciente de la campaña que había hecho y de los errores de sus adversarios..
Estas son sólo algunas reflexiones personales sobre el desarrollo de una campaña de primarias y posiblemente sean equivocadas. Eso sí, en términos electorales, sigo pensando lo mismo que ayer, que si el PSOE abandona el centro izquierda y compite con Podemos-IU por el espacio que ellos ocupan, corre el riesgo de que sean ellos, Ciudadanos y el Partido Popular quienes ocupen el espacio del PSOE.

Y para terminar con una referencia a los cuentos de sastres, todo se reduce en la esencia del mismo. Algún sastrecillo más osado que valiente le vendió a Susana Díaz un traje de telas exóticas y bordados nunca vistos cuya belleza sabrían valorar adecuadamente los militantes socialistas, pero nadie tuvo el valor de decirle a tiempo que el traje que llevaba era de papel.

viernes, 19 de mayo de 2017

Pedro no es la piedra

La mayor incoherencia de la que Pedro Sánchez viene haciendo gala estos días consiste en hablar del Comité federal del 1 de octubre como si él no hubiese tenido nada que ver con los motivos que habían llevado al PSOE hasta aquel punto. Cuando lo cierto es que fue el anuncio de la convocatoria de un congreso extraordinario lo que desencadenó los acontecimientos posteriores y la situación que actualmente vive el partido. Sobre todo porque esa incoherencia en el discurso de Pedro Sánchez convierten estas primarias en un ejercicio surrealista de suicidio colectivo. Claro que no puede reconocer la paternidad de dos fracasos electorales consecutivos, porque eso lo inhabilitaría para optar de nuevo a la secretaría general.
Personalmente y casi más que el resultado que salga de las urnas el día 21 me preocupa el resultado que pueda arrojar un proceso interno que ha estado intoxicado permanentemente por todos los factores externos posibles. Las primarias se han revelado como una herramienta inusualmente perversa que, en determinadas circunstancias como las actuales, solo están sirviendo para abrir una brecha entre la militancia y para debilitar aún más al PSOE ofreciendo a sus adversarios políticos los puntos más débiles de cada uno de los candidatos, sobre todo los de quien finalmente salga elegido. Por otra parte, el hecho de que un número inusual de militantes hayan avalado a los diversos candidatos es tanto señal del compromiso político de quienes militan en un partido como de que desde las distintas candidaturas se ha tensionado a la militancia casi hasta la fractura y prueba de ello son los ataques e insultos cruzados recogidos estos días por redes sociales y medios de comunicación.
Soy un firme defensor de las primarias para elegir al candidato a la presidencia del gobierno en el seno de cada partido, con la participación de militantes y simpatizantes mediante la elaboración del correspondiente registro, generalizadas a todos los partidos políticos y reguladas mediante la correspondiente reforma de la Ley Electoral General. El debate sobre quien y como debe dirigir cualquier organización debe resolverse en el seno de esa organización.
Pero volviendo a estas primarias y sus antecedentes. El bochorno ante el espectáculo de un dirigente político intentando iniciar una huida hacia adelante, incapaz de asumir su responsabilidad tras dos contundentes derrotas electorales en las que el PSOE incluso flirteó con la posibilidad de perder el liderazgo de la izquierda española, no tuvo más remedio que ser atajado impidiendo la celebración del congreso relámpago que el secretario general proponia. Y después todo un cúmulo de despropósitos y salidas de tono de entre las que sobresalen las sonrojantes declaraciones que el ya ex secretario general vertió en una “gloriosa” entrevista televisiva, referencia del posperiodismo que nos asola, y en la que ya dibujaba el discurso y la estrategia de los que en estos días hace gala y campaña. Y de aquellos polvos, estos lodos.
Algo tendrá el vino cuando lo bendicen, suele decirse. Vayan sólo algunas cuestiones sobre quienes bendicen y quien recibe las bendiciones ¿Que sentido tiene que Pablo Iglesias anuncie la presentación de una moción de censura que no va a llegar a nada, y qué urgencia tiene en hacerlo en pleno proceso de primarias del PSOE?¿A qué candidato de las primarias beneficia el PP cuando deja entrever que se entendería mejor con otro de los candidatos  o candidata?¿A que candidato o candidata se le ha hecho una campaña de desprestigio y ataque desde uno de los grupos de comunicación mas importantes de este país (por cierto, los mismos que llevaron en volandas a Pablo Iglesias) y a la sazón participado por la derecha económica más leal al Partido Popular? ¿A quien perjudica y beneficia el fortalecimiento mediático de Podemos y la podemización del PSOE? Y por último, ¿Como es posible que gente tan dispar coincidan en un interés común?
Pedro Sánchez no es el secretario general que el PSOE necesita para administrar su futuro más inmediato. No es posible abandonar el espacio electoral del centro-izquierda para competir con la alianza Podemos-IU porque si el PSOE abandona su espacio se convertirá en un partido marginal y el centro izquierda será ocupado por otras fuerzas a la derecha y a la izquierda del PSOE.
Prefiero apostar por la experiencia en la gestión, por la garantía de quien gana elecciones y puede llevar al PSOE de nuevo a una posición ganadora que cambie las condiciones de vida de los ciudadanos, por el compromiso social como valor y como estrategia de acción, por la construcción de una Europa política y social, por la coherencia con la propia historia del Partido Socialista porque es la mejor base para construir el futuro de nuestro país, por no perder las señas de identidad socialistas y por la unidad a partir del dia 21 porque aquí no sobra nadie. Prefiero apostar por Susana Díaz.
Y no. Definitivamente Pedro no es la piedra sobre la que se pueda construir el futuro de este país, ni siquiera el del PSOE.

 Vale.

lunes, 27 de febrero de 2017

Primarias en el PSOE. Instrucciones de uso en caso de intoxicación


Como diría un cursi, llama poderosamente la atención esa reciente afirmación de Pedro Sánchez sobre su retirada de la vida política si pierde el proceso de primarias. ¿Cuántas veces debe perder Pedro Sánchez un proceso electoral para entender el mensaje de que es mejor que se retire? No diré yo que lo haga de la vida política porque su aportación puede que sea necesaria, aunque personalmente desconozco en qué términos puede serlo, pero al menos sí de la primera línea. Su participación en el actual proceso de primarias lo intoxica hasta límites insospechados, entre otros motivos porque aun no se ha profundizado en las sucesivas pérdidas de apoyo electoral y en su responsabilidad directa en las mismas previo flirteo con un Podemos cuyo máximo objetivo era desgastar al PSOE y “enfrentar a las dos sensibilidades existentes en su seno para acabar ocupando su espacio electoral”, según palabras del propio Iglesias. Pero sobretodo porque lejos de poner sobre la mesa esa pérdida de apoyos electorales el ex secretario general socialista se erige en valedor y adalid de la verdadera izquierda que habita en el PSOE, condenándonos a la infame etiqueta de socialdemócratas a quienes no pensamos como él. Eso sí, dispuesto a entregar a la formación a un pacto imposible con quien pretende destruir a su partido, en un afán inusitado e inconsciente por convertirse en el Alberto Garzón del PSOE. Reconozco que nunca he sentido tanta vergüenza escuchando a un socialista como cuando concedió la famosa entrevista televisiva tras su dimisión. Todo un monumento a la posverdad.Posperiodismo en estado puro, que también diría un cursi.
El PSOE, como el resto de partidos, tiene algunos males profundos con los que ya se encontró Pedro Sánchez, que incluso ha contribuido a ensanchar, y respecto a los que no ha hecho nada por remediar cuando tuvo la oportunidad y la responsabilidad. Uno de los principales problemas es el poco parecido de su estructura más básica, las agrupaciones municipales, con el entorno social al que pertenecen, dicho de otra manera, en cuanto a edad, sexo o formación, no son un fiel reflejo de la sociedad de su propio ámbito territorial. Este déficit representativo permite administrar, con cierta relajación, los procesos orgánicos internos. Los votantes del PSOE tienen poco o nada que ver con quienes debaten y deciden en las agrupaciones. Las agrupaciones han envejecido tanto en cuanto a la edad de sus miembros como en cuanto a las conexiones, indicadores e incluso fusibles sociales que debían haber saltado ya hace tiempo. Y aunque esto no ocurre en la totalidad del territorio o no está tan extendido como para colapsar fatalmente la organización, sí lo hace en una proporción en la que los intereses personales llegan a intoxicar el interés y los objetivos de la organización, permitiendo que mediante procesos de selección adversa se designe a los menos adecuados para representar al resto. La ambición personal eslegítima, lo que no es tan legítimo es saltar a canasta con los codos abiertos impidiendo que otros de tu equipo puedan saltar contigo para recoger el rebote.
En el PSOE, además, de igual manera que en otras organizaciones políticas, conviven dos comportamientos no generalizados pero sí identificables y no exentos a su vez de cierta dosis de toxicidad. Por una parte está la corte de los que son de la opinión de lo que opine la dirección, por otra, los que son de la opinión contraria a la dirección nacional porque es la forma que tienen de oponerse a la dirección territorial más inmediata. Tan indeseable es una corriente como la otra, porque ambas enmascaran e intoxican el verdadero debate. Y así tenemos a quien está más preocupado por aumentar el número de seguidores en twitter que por arreglar los baches de su pueblo o a quien se autodenomina depositario de los verdaderos valores del socialismo pero no tuvo inconveniente en entregar la FAMP al PP tras la pataleta por no haber sido designado para seguir presidiéndola.
Si el debate sobre el modelo de partido no se pone sobre la mesa de una vez, si no se aborda su necesaria supervivencia con una buena dosis de lealtad, de sinceridad y de generosidad, el PSOE desaparecerá. Porque los proyectos personales desparecen pero los movimientos políticosy sociales no. Y su espacio será ocupado por otra formación. Es fundamental abordar el análisis de la pérdida de espacio electoral, del modelo de regeneración democrática que devuelva a los ciudadanos la confianza en el PSOE, del tipo de oposición que debe ejercer en los diferentes ámbitos institucionales, del modelo de estado federal, laico y solidario y, prioritariamente, de un modelo de partido que no viva supeditado a los procesos orgánicos.
Entre tanto, algunas corporaciones de medios, consolidados y emergentes; analógicos y digitales, también toman posición en estas primarias en defensa de Sánchez y en contra de otros candidatos con mejores expectativas electorales de cara al futuro y menos lastre en las alforjas, en un sobrehumano esfuerzo por contribuir, mediante la intoxicación informativa de quien representa mejor los valores de izquierdas, al advenimiento de ese mesías populista de la pospolítica que es Iglesias.
Pero que nadie se llame a engaño porque a pesar de la crítica, incluso de ésta crítica, la peor versión del PSOE aun representa y defiende con más fidelidad los intereses de la clase media y trabajadora de este país que la formación liderada por un megalómano que no hace ascos al uso de formas estalinistas, llegado el caso, para acallar incluso la disidencia interna con el único argumento de perpetuarse en el cargo. Casta en estado puro.
Es posible que los procesos internos se acaben intoxicando, lo que no puede ocurrir es que esos procesos acaben transmitiendo su toxicidad a la democracia, porque entonces nada tendrá solución.

sábado, 1 de octubre de 2016

No es no, Pedro, y así tampoco

Observando la pericia del adversario en el uso de la intoxicación informativa hemos aprendido a usarla también nosotros, con tan mala fortuna, que sólo somos capaces de ponerla en práctica en nuestro propio perjuicio. Es como si hubiésemos encontrado una pistola igual a la que usa nuestro enemigo para destruirnos, pero hasta el momento sólo hemos sido capaces de dispararnos en una pierna y quedarnos cojos durante un buen periodo de tiempo. El necesario debate sobre la pérdida de apoyo electoral lo hemos convertido en otro sobre la interpretación jurídica de los estatutos; y la necesidad de articular un discurso de futuro lo hemos cambiado por el de si prevalece el bando de la abstención a la investidura o si se intenta formar gobierno con Podemos.
Ahora resulta que el futuro del PSOE pasa por que se oiga una sola voz y se imponga la autoridad. Lo siento pero la autoridad y la uniformación del mensaje no son muy de izquierdas y además están reñidas con la libertad, el debate y la democracia.
Hay verdades a medias y mentiras absolutas en este juego de la autointoxicación que puede llevarnos hasta la muerte por envenenamiento. Una verdad a medias es que el Comité Federal del PSOE decidiese no votar a favor de la Investidura de Rajoy, porque también decidió que los acuerdos no podrían contemplar el apoyo activo o pasivo de grupos separatistas, aunque eso no se cuente; luego la salida ya se señaló en aquel momento de manera diáfana: la oposición. Pero también la ciudadanía nos marcó el camino de la oposición después del primer proceso frustrado para formar gobierno. El PSOE obtuvo menos votos y, consiguientemente, menos escaños en junio que los que obtuvo en diciembre. ¿Qué parte del No no ha entendido la dirección del PSOE?
Es mentira que las condiciones de vida de los ciudadanos sólo se puedan modificar desde el gobierno, también es posible hacerlo desde la oposición.
Una mentira absoluta es que una posible abstención a la investidura sea de derechas y el intento de formación de gobierno sea de izquierdas y que esos sean los dos bandos en los que se divide el PSOE. ¿De verdad es más de izquierdas un gobierno en el que estén presentes Ciudadanos y los nacionalistas que una abstención cuyas condiciones impliquen la reforma de las peores leyes que se han aprobado en este país, la limitación de la legislatura a dos años e incluso la posibilidad de que Mariano Rajoy no sea el Presidente del gobierno?
En todo caso, el enfrentamiento de las dos sensibilidades que conviven dentro del PSOE es la estrategia de Pablo Iglesias para destruir al PSOE (y si no, lèase la entrevista del personaje en The New Left Review) y seguir creciendo electoralmente a su costa. El crecimiento de Podemos dándole la visibilidad de un posible gobierno o siguiendo su hoja de ruta para la destrucción total del PSOE beneficia mínimamente a Podemos y en gran medida al PP. ¿Se supone que también esto es más de izquierdas que una abstención con condiciones a la investidura?
El PSOE se está convirtiendo en un partido de cuadros cuando siempre lo ha sido de clases, de bases y de la militancia. No participé en la consulta del pacto con Ciudadanos en su momento. Recurrir a la opinión de la militancia cuando es posible que los órganos a los que corresponde darla no lo tengan tan claro es abyecto y reúne un alto grado de manipulación.
En toda esta feria y en todo esto ruido de los últimos meses hay una cosa que echo en falta y es la ausencia de los discursos y los enunciados de los valores y de la ideología, echo en falta a los actuales Vargas-Machucas, Leguinas, Guerras o Solchagas. Pero miro y entre los ochenta y cinco sólo hay algunas voces que hablen de valores y no de bandos. Miro y, entre todos, veo a los mismos que, a través de la última etapa de Zapatero y del breve periodo de Rubalcaba han llegado hasta el dia de la marmota del Congreso de los diputados.
Dar muestras de grandeza demostrando generosidad personal y que los valores, las ideas y el bienestar de la sociedad están por encima de los intereses personales es muy difícil. Lo sencillo es darse un tiro en la pierna aunque con ello nos quedemos cojos para siempre.
Personalmente creo que en política hay que realizar dos ejercicios obligados a diario: uno es preguntarse qué hemos construido y cuanto hemos mejorado nuestro entono, que hemos hecho por mejorar la vida de quienes nos rodean; el otro es llevar siempre la dimisión redactada en nuestro bolsillo, para no perder nunca la libertad, el orgullo y la independencia.
Y digo esto porque creo en la voz de los militantes que oportunistamente hoy tanto se esgrime. Lo más probable es que sea tan torpe que también me haya dado un tiro en la pierna.  A pesar de ello, No es No, Pedro, y así tampoco.

Vale

jueves, 16 de junio de 2016

El sueño de la razón

Todas las guerras empiezan de la misma manera, el discurso de un demagogo exaltado, la muerte de un inocente a manos de otro y el puñetazo en una mesa de otro exaltado. Las crisis alimentan en la misma medida a los profetas del fin del mundo y a los jugadores de ventaja que pretenden sacar provecho de la desgracia ajena, aunque para obtener beneficios aún haya que producir más dolor.

El asesinato de Cox lo pergueñó un "speeaker" enjuto, de mirada torva y estrecho de pecho sobre una caja de madera en un córner de Hyde Park, primero encendió la mecha del miedo al diferente por la amenaza a la pérdida del puesto de trabajo y luego alimentó las llamas del odio con banderas y glorias de tiempos pasados que ya no volverán, como dice la canción.

En Inglaterra, el debate en torno a la permanencia o salida de la Unión Europea ya había traspasado los límites de la exaltación para adentrarse  en el territorio de la incitación al enfrentamiento, a la involución, al sueño de la razón. La mañana anterior al asesinato de la laborista Cox, lanchas de partidarios del sí y el no se enfrentaron en el Támesis frente al parlamento británico.

Alguien ya dijo que en la palabra hay más poder que en la espada, a veces aplaca y a veces enardece a quien la empuña. El discurso es solo la excusa, hay discursos de igualdad y discursos de diferencia, discursos de banderas, de territorios o de cultura, de identidad y de libertad, da igual, todos carecen de relevancia. La importancia radica en la entonación, en la utilidad que le dé el jugador de ventaja, en la intencionalidad.

Da igual que el exaltado se llame Trump, Sarkozy, Putin o al-Asad. Y ningún territorio, ninguna sociedad está exenta del discurso del exaltado. Todos los días oímos discursos interesados y trampososo contra el judio, el musulmán o el católico; el mejicano, el marroquí o el senegalés, la mujer, el niño, o el anciano; La necesidad es el hábitat propicio, el estado de gracia que multiplica la receptividad en la que el embrión de un simple discurso puede llegar a engendrar al monstruo que surge cuando la razón duerme y que se alimenta de los inocentes y de los más débiles. Cuidado con ciertos discursos, no son más que las flores del mal.

lunes, 9 de mayo de 2016

El postureo que no cesa

Pretender extraer alguna enseñanza política de la serie Juego de Tronos aplicable al momento que vivimos en España es como afirmar que viendo los Transformers se aprende a arreglar lavadoras y hasta hormigoneras.
Conozco a gente que presume saber de cocina porque ha leído las aventuras de Pepe Carvalho, a los que Suskind les descubrió el sentido del olfato o que asistió al debate moral en torno a la pobreza de Jesus leyendo a Ecco. Y no por ello han llegado a tener alguna estrella Michelín, los han contratado en Chanel o dan clase de Teología en la universidad católica de Cracovia. A no ser que hayan completado los conocimientos que les han proporcionado sus aficiones con algún proceso formativo complementario.
La literatura, el cine, el teatro o la televisión forman, pero por mucho que te guste Breaking Bad, jamás te convertirás en un experto fabricante de drogas sintéticas apenas siguiendo las aventuras de Walter White.
Es otra forma de comunicar, pero sólo eso, formas. A estas alturas resulta complicado disociar las negociaciones para formar gobierno de la escenificación de un baile de salón, incluido Rajoy, al que nadie quiso sacar a bailar. Más vale que a la hora de negociar, nuestros representantes hubiesen cambiado las intrigas de enanos y dragones por algo más contemporáneo y hubiesen visto con detenimiento Una mente maravillosa, sobre la vida de John F. Nash, a ver si se les quedaba algo de la Teoría de Juegos o, al menos, les hubiese dado para alcanzar a entender que no es posible negociar para obtener todos los beneficios, o, por el contrario, para que todos pierdan, en primer lugar la ciudadanía. En el término medio se encontraba la virtud del beneficio mutuo. Nunca hubo voluntad de negociar un gobierno
Cuentan que Valle Inclán paseaba acompañado de un joven poeta por un parque cuando en un momento éste le preguntó al autor de Luces de Bohemia, “Qué flores tan curiosas, flotan sobre el estanque ¿sabría usted como se llaman?, a lo que Don Ramón María contestó, “por supuesto, son esas que usted tanto cita en sus poemas, nenúfares”. Algo así le va a acabar ocurriendo un día a Iglesias de tanto citar a Kant. La Paz Perpetua es un articulado más cínico que real sobre las medidas que los países deberían adoptar, en la época del autor, para conseguir tan elevado fin, con un artículo secreto que establece que cuando los políticos no se pongan de acuerdo sobre las medidas a adoptar habrá que recurrir a los filósofos. Para el título, el pensador usó el de un grabado que representaba un cementerio y que presidía el comedor del restaurante que frecuentaba. Pues eso la Paz Perpetua, que tanto preocupaba a Kant.
Pero hay otras “mentiras” más preocupantes incluso que las de Kant. El liderazgo de Podemos en las redes sociales, fundamentalmente en twitter, se sustenta en la labor de los 400. La leyenda urbana dice que son incondicionales de la formación encerrados dia y noche tuiteando sin descanso los argumentarios de los líderes. En realidad son cuentas replicadas que difunden, mediante un robot de publicación esos mismos argumentarios. En la versión gratuita del programa en cuestión las publicaciones están limitadas por el numero de mensajes originales, de tan sólo tres cuentas. En la versión de pago se puede llegar al seguimiento de hasta 100 cuentas. Si cada cuenta original emite 25 mensajes diarios, el robot los convertirá en un millón de tweets en un sólo día, multiplicado por los meses de duración de la campaña y por los retweets desinteresados, puede arrojar una cifra de proporciones astronómicas.
Si la política de comunicación a través de twitter va así. ¿Quien es el incauto que se va a creer el sistema de financiación mediante crowdfunding?
Y luego está la casta. Porque cesar fulminantemente a un Secretario de Organización y nombrar a otro a dedo, ubicar paracaidistas de unas provincias para encabezar las candidaturas de otras, celebrar asambleas en las que no se permiten intervenciones de los militantes, utilizar la sala Vip de un aeropuerto, que las candidaturas las elabore el líder supremo, utilizar un parlamento puente mientras llegan las elecciones que de verdad interesan o usar la demogogia hasta la extenuación sólo es casta si lo hacen los demás partidos. Votar, con el PP, en contra de la investidura de un candidato socialista a la presidencia del gobierno, y decir que eres de izquierdas, como dice la publicidad de la tarjeta de crédito, no tiene precio, y es de diván de psicoanálisis.

 Empieza otra campaña electoral y con ella los eslóganes, los titulares y las formas, el postureo que dicen los cursis. A primera vista, resulta inexplicable que quienes más ayudan a este experimento de pequeña y mala caricatura de proyecto político sean los propagandistas de la derecha más neoliberal. Pero es cuestión de perspectiva, si se mira de cerca ya todo cobra sentido y detrás de la demagogia y el postureo hay incluso intereses comunes. El camino ya lo marcó Anguita.

lunes, 1 de febrero de 2016

La profilaxis en los pactos

Me produce el mismo entusiasmo la posibilidad de un pacto de gobierno entre PSOE y Podemos que la presencia de Irene Lozano entre las filas socialistas del Congreso de los Diputados: ninguno. Alguien debería poder explicar porque el discurso de regeneración democrática se pone en manos de quien hasta hace dos días militaba en otro partido y que desconoce la cultura y la trayectoria del PSOE. Igual los militantes del PSOE necesitan una tutela externa que, personalmente, no acabo a entender. Lo acertado o no de la inclusión de Irene Lozano en la candidatura del PSOE por Madrid puede comprobarse en la evolución de la intención de voto de las encuestas que se publicaron aquellos días.
Respecto a la oportunidad del pacto con Podemos es el propio Pablo Iglesias quien establece qué sentido tiene para su formación un pacto con el PSOE, el de enfrentar a las dos tendencias que, según él, conviven en la formación socialista para de ese enfrentamiento obtener el correspondiente beneficio electoral. Léase si no la entrevista que concede a The New Left Review en la que marca como prioridad la necesidad de ocupar el espacio del PSOE. Pero hay otras perlas cultivadas como su explicación de cómo parecer antimonárquico, sin morir en el intento, asistiendo a una recepción del rey o su pseudo intelectual y verborreica versión de la famosa frase de Groucho Marx “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. Todo ello, como no puede ser de otra manera, aderezado con referencias y citas a/de Keynes o Gramsci. Esta vez no tocaba Kant.
Es posible que coincida en que Mariano Rajoy no debe seguir un minuto más sentado en la Moncloa. A todo el retroceso en garantías sociales y a la retahíla de desmanes que contra los ciudadanos ha cometido este gobierno hay que unir las recientes declaraciones del exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, en cuanto a que fue el gobierno de Rajoy el que aterrorizó a los mercados e hizo inevitable el rescate o el bochornoso espectáculo que están dando en la comunidad valenciana, por citar sólo los dos penúltimos capítulos con que nos han obsequiado.
Los resultados electorales de Podemos y su propia razón de ser responden a la necesidad, como declara el propio Iglesias en la citada entrevista, de ocupar el espacio del PSOE. Su estrategia electoral ha pasado por los ataques a los dos partidos de la denominada “casta”, pero no ha obtenido un solo voto del PP y sí se ha alimentado del electorado del PSOE, llevándose por delante a Izquierda Unida. Tampoco ayuda mucho a entrever las buenas intenciones de la formación morada la escenificación del anuncio del pacto: la soberbia con la que se adjudicó varios ministerios, la vicepresidencia del gobierno y la dirección de la RTVE o la mezcla de desprecio y condescendencia con las que trató al Secretario General de los socialistas, al PSOE, a los militantes y, por extensión, a los votantes socialistas.
El PSOE perdió las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, como no había perdido otras hasta ese momento. La explicación de porqué un partido que ha gobernado contra la ciudadanía, a golpe de decreto, gana las elecciones es incomprensible, si no se tiene en cuenta la inestimable labor realizada por Podemos. Solo así se explica.
Es cierto que las cifras del desempleo y el progresivo empobrecimiento de las familias exigen acciones desesperadas o heroicas, como se quiera, antes que permitir que Rajoy gobierne este país un minuto más.
Pero así y todo, de llegar a buen puerto ese pacto,  Pedro Sánchez debería blindar a su partido ante la hoja de ruta de Pablo Iglesias, posiblemente renunciando a la opción de ser Secretario General en el próximo Congreso Federal del PSOE y no comprometiendo a la militancia en esa hoja de ruta mediante la consulta a las bases sobre la idoneidad de los pactos.
 Máximo Díaz-Cano y José Andrés Torres Mora se preguntaban hace un par de días en El País “¿Por qué deberíamos ser tan crueles los socialistas y contribuir con nuestro sacrificio a que Podemos pierda su virginal pureza?”. En ese hipotético escenario en el que un pacto entre PSOE y Podemos sea la única salida al negro horizonte que pronostica la continuidad del PP en el gobierno, su consecución debería llevar aparejada la adopción de algunas medidas higiénicas para evitar la estrategia de Iglesias de dinamitar el PSOE  y, como dicen Díaz-Cano y Torres Mora, para evitar que Podemos pierda su virginal pureza.

Eso opino.