viernes, 19 de mayo de 2017

Pedro no es la piedra

La mayor incoherencia de la que Pedro Sánchez viene haciendo gala estos días consiste en hablar del Comité federal del 1 de octubre como si él no hubiese tenido nada que ver con los motivos que habían llevado al PSOE hasta aquel punto. Cuando lo cierto es que fue el anuncio de la convocatoria de un congreso extraordinario lo que desencadenó los acontecimientos posteriores y la situación que actualmente vive el partido. Sobre todo porque esa incoherencia en el discurso de Pedro Sánchez convierten estas primarias en un ejercicio surrealista de suicidio colectivo. Claro que no puede reconocer la paternidad de dos fracasos electorales consecutivos, porque eso lo inhabilitaría para optar de nuevo a la secretaría general.
Personalmente y casi más que el resultado que salga de las urnas el día 21 me preocupa el resultado que pueda arrojar un proceso interno que ha estado intoxicado permanentemente por todos los factores externos posibles. Las primarias se han revelado como una herramienta inusualmente perversa que, en determinadas circunstancias como las actuales, solo están sirviendo para abrir una brecha entre la militancia y para debilitar aún más al PSOE ofreciendo a sus adversarios políticos los puntos más débiles de cada uno de los candidatos, sobre todo los de quien finalmente salga elegido. Por otra parte, el hecho de que un número inusual de militantes hayan avalado a los diversos candidatos es tanto señal del compromiso político de quienes militan en un partido como de que desde las distintas candidaturas se ha tensionado a la militancia casi hasta la fractura y prueba de ello son los ataques e insultos cruzados recogidos estos días por redes sociales y medios de comunicación.
Soy un firme defensor de las primarias para elegir al candidato a la presidencia del gobierno en el seno de cada partido, con la participación de militantes y simpatizantes mediante la elaboración del correspondiente registro, generalizadas a todos los partidos políticos y reguladas mediante la correspondiente reforma de la Ley Electoral General. El debate sobre quien y como debe dirigir cualquier organización debe resolverse en el seno de esa organización.
Pero volviendo a estas primarias y sus antecedentes. El bochorno ante el espectáculo de un dirigente político intentando iniciar una huida hacia adelante, incapaz de asumir su responsabilidad tras dos contundentes derrotas electorales en las que el PSOE incluso flirteó con la posibilidad de perder el liderazgo de la izquierda española, no tuvo más remedio que ser atajado impidiendo la celebración del congreso relámpago que el secretario general proponia. Y después todo un cúmulo de despropósitos y salidas de tono de entre las que sobresalen las sonrojantes declaraciones que el ya ex secretario general vertió en una “gloriosa” entrevista televisiva, referencia del posperiodismo que nos asola, y en la que ya dibujaba el discurso y la estrategia de los que en estos días hace gala y campaña. Y de aquellos polvos, estos lodos.
Algo tendrá el vino cuando lo bendicen, suele decirse. Vayan sólo algunas cuestiones sobre quienes bendicen y quien recibe las bendiciones ¿Que sentido tiene que Pablo Iglesias anuncie la presentación de una moción de censura que no va a llegar a nada, y qué urgencia tiene en hacerlo en pleno proceso de primarias del PSOE?¿A qué candidato de las primarias beneficia el PP cuando deja entrever que se entendería mejor con otro de los candidatos  o candidata?¿A que candidato o candidata se le ha hecho una campaña de desprestigio y ataque desde uno de los grupos de comunicación mas importantes de este país (por cierto, los mismos que llevaron en volandas a Pablo Iglesias) y a la sazón participado por la derecha económica más leal al Partido Popular? ¿A quien perjudica y beneficia el fortalecimiento mediático de Podemos y la podemización del PSOE? Y por último, ¿Como es posible que gente tan dispar coincidan en un interés común?
Pedro Sánchez no es el secretario general que el PSOE necesita para administrar su futuro más inmediato. No es posible abandonar el espacio electoral del centro-izquierda para competir con la alianza Podemos-IU porque si el PSOE abandona su espacio se convertirá en un partido marginal y el centro izquierda será ocupado por otras fuerzas a la derecha y a la izquierda del PSOE.
Prefiero apostar por la experiencia en la gestión, por la garantía de quien gana elecciones y puede llevar al PSOE de nuevo a una posición ganadora que cambie las condiciones de vida de los ciudadanos, por el compromiso social como valor y como estrategia de acción, por la construcción de una Europa política y social, por la coherencia con la propia historia del Partido Socialista porque es la mejor base para construir el futuro de nuestro país, por no perder las señas de identidad socialistas y por la unidad a partir del dia 21 porque aquí no sobra nadie. Prefiero apostar por Susana Díaz.
Y no. Definitivamente Pedro no es la piedra sobre la que se pueda construir el futuro de este país, ni siquiera el del PSOE.

 Vale.

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