sábado, 1 de octubre de 2016

No es no, Pedro, y así tampoco

Observando la pericia del adversario en el uso de la intoxicación informativa hemos aprendido a usarla también nosotros, con tan mala fortuna, que sólo somos capaces de ponerla en práctica en nuestro propio perjuicio. Es como si hubiésemos encontrado una pistola igual a la que usa nuestro enemigo para destruirnos, pero hasta el momento sólo hemos sido capaces de dispararnos en una pierna y quedarnos cojos durante un buen periodo de tiempo. El necesario debate sobre la pérdida de apoyo electoral lo hemos convertido en otro sobre la interpretación jurídica de los estatutos; y la necesidad de articular un discurso de futuro lo hemos cambiado por el de si prevalece el bando de la abstención a la investidura o si se intenta formar gobierno con Podemos.
Ahora resulta que el futuro del PSOE pasa por que se oiga una sola voz y se imponga la autoridad. Lo siento pero la autoridad y la uniformación del mensaje no son muy de izquierdas y además están reñidas con la libertad, el debate y la democracia.
Hay verdades a medias y mentiras absolutas en este juego de la autointoxicación que puede llevarnos hasta la muerte por envenenamiento. Una verdad a medias es que el Comité Federal del PSOE decidiese no votar a favor de la Investidura de Rajoy, porque también decidió que los acuerdos no podrían contemplar el apoyo activo o pasivo de grupos separatistas, aunque eso no se cuente; luego la salida ya se señaló en aquel momento de manera diáfana: la oposición. Pero también la ciudadanía nos marcó el camino de la oposición después del primer proceso frustrado para formar gobierno. El PSOE obtuvo menos votos y, consiguientemente, menos escaños en junio que los que obtuvo en diciembre. ¿Qué parte del No no ha entendido la dirección del PSOE?
Es mentira que las condiciones de vida de los ciudadanos sólo se puedan modificar desde el gobierno, también es posible hacerlo desde la oposición.
Una mentira absoluta es que una posible abstención a la investidura sea de derechas y el intento de formación de gobierno sea de izquierdas y que esos sean los dos bandos en los que se divide el PSOE. ¿De verdad es más de izquierdas un gobierno en el que estén presentes Ciudadanos y los nacionalistas que una abstención cuyas condiciones impliquen la reforma de las peores leyes que se han aprobado en este país, la limitación de la legislatura a dos años e incluso la posibilidad de que Mariano Rajoy no sea el Presidente del gobierno?
En todo caso, el enfrentamiento de las dos sensibilidades que conviven dentro del PSOE es la estrategia de Pablo Iglesias para destruir al PSOE (y si no, lèase la entrevista del personaje en The New Left Review) y seguir creciendo electoralmente a su costa. El crecimiento de Podemos dándole la visibilidad de un posible gobierno o siguiendo su hoja de ruta para la destrucción total del PSOE beneficia mínimamente a Podemos y en gran medida al PP. ¿Se supone que también esto es más de izquierdas que una abstención con condiciones a la investidura?
El PSOE se está convirtiendo en un partido de cuadros cuando siempre lo ha sido de clases, de bases y de la militancia. No participé en la consulta del pacto con Ciudadanos en su momento. Recurrir a la opinión de la militancia cuando es posible que los órganos a los que corresponde darla no lo tengan tan claro es abyecto y reúne un alto grado de manipulación.
En toda esta feria y en todo esto ruido de los últimos meses hay una cosa que echo en falta y es la ausencia de los discursos y los enunciados de los valores y de la ideología, echo en falta a los actuales Vargas-Machucas, Leguinas, Guerras o Solchagas. Pero miro y entre los ochenta y cinco sólo hay algunas voces que hablen de valores y no de bandos. Miro y, entre todos, veo a los mismos que, a través de la última etapa de Zapatero y del breve periodo de Rubalcaba han llegado hasta el dia de la marmota del Congreso de los diputados.
Dar muestras de grandeza demostrando generosidad personal y que los valores, las ideas y el bienestar de la sociedad están por encima de los intereses personales es muy difícil. Lo sencillo es darse un tiro en la pierna aunque con ello nos quedemos cojos para siempre.
Personalmente creo que en política hay que realizar dos ejercicios obligados a diario: uno es preguntarse qué hemos construido y cuanto hemos mejorado nuestro entono, que hemos hecho por mejorar la vida de quienes nos rodean; el otro es llevar siempre la dimisión redactada en nuestro bolsillo, para no perder nunca la libertad, el orgullo y la independencia.
Y digo esto porque creo en la voz de los militantes que oportunistamente hoy tanto se esgrime. Lo más probable es que sea tan torpe que también me haya dado un tiro en la pierna.  A pesar de ello, No es No, Pedro, y así tampoco.

Vale

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